Urbano Lugrís


Urbano Lugrís

Urbano Lugrís

Urbano Lugrís nace en La Coruña, España en 1908. Hijo del político y escritor Manuel Lugrís Freire, uno de los fundadores de la Real Academia Gallega y la pianista Purificación González, vive su infancia en un ambiente intelectual distinguido en La Coruña.

Cursa estudios de Peritaje Mercantil, que nunca le interesarán a quien ni siquiera supo llevar las cuentas de su propia vida. Al iniciarse la República se identifica, en Madrid, con la juventud intelectual. Tiene amistad con García Lorca, con Rafael Alberti. Fantasea con su vida y se dice compañero de Ismael y del capitán Ahab en la aventura de Mobby Dick. Sabe de memoria La Odisea -él aseguraba que en griego clásico- y sostiene que regresa a la batalla de Pavía, donde ha sido coracero al servicio del césar Carlos, el rubio y melancólico emperador del mundo, a quien de seguro ya ha retratado imaginariamente.

Se vincula a las Misiones Pedagógicas, experiencia cultural inolvidable, histórica, y de la mano de Rafael Dieste recorre España con el Teatro de Títeres, donde hace «cristobitas», imita voces, pinta decorados.

Se casa, y el recuerdo de Paula será siempre una nostalgia beethoweniana. Finaliza la guerra civil y comienza a pintar murales. Nace su hijo Urbano, que será marino inicialmente, viejo deseo paterno incumplido, y al fin pintor, como el padre, y tan próximo al padre en mundo y estilo. Urbano, Lugrís, gigantón, tímido, a veces agresivo, caballero a la vieja usanza generoso de su tiempo, desprendido aun de lo que no posee, vive en Madrid la búsqueda de la gloria. Decora ambientes del rimbombante Instituto de Cultura Hispánica. Su mundo mítico impresiona. Su tarea de pintor «de cámara», como firmaba en broma muchas veces, le lleva, nada menos, que a decorar los camarotes del yate «Azor», unidad de la Armada transformada en barco de recreo para el Jefe del Estado, quien felicita al pintor en un encuentro que ha tenido mil versiones corregidas, por el propio protagonista y por aquéllos que escucharon la anécdota. A punto está de marchar a la República Dominicana, en los tiempos de la dictadura de Trujillo, animado por Sánchez Bella, jerifalte de la Cultura Hispánica y de la cultura oficial franquista.

En Vigo ha dejado amigos: industriales, escritores, pintores. Decide trasladarse a Vigo y realiza una primera exposición de dibujos en la desaparecida sala Foto Club. Su experiencia de ilustrador la ha vivido intensamente, años antes, en Faro de Vigo, en publicaciones ocasionales y en la gran aventura cultural gallega que fue «Atlántida», junto a Mariano Tudela y José María de Labra.

Muere su esposa Paula, con la que tuvo dos hijos. La evocará constantemente, en la intimidad de la tertulia de la taberna de Eligio, algo así como su segunda casa, si es que tuviese primera, que nadie le conocía. Pinta poco. Dibuja mucho. Habla más y bebe mucho más, aunque todo era poco para su recia humanidad. Era maravilloso en el arte de perder el tiempo.

Proyecta trabajos que no realiza. Incumple encargos que ha forzado. Arrecia la soledad, pese a reunirse con artistas y escritores. Prefiere la compañía de la juventud, de las nuevas generaciones que ven en él a un maestro absoluto, porque sabe cosas raras y precisas que no están en los libros. Las de los libros las sabe todas.

Alguna escapada a Santiago y La Coruña. Apenas pinta, pese a que le animan amigos como los Beiras, los Álvarez Blázquez, Antón Patiño. No tiene prisa por cobrar lo poco que pinta, o lo regala, porque le bastan unos pocos duros para subsistir en una existencia de caída casi vertical.

Su carácter cordial se agría. Su entidad física se reduce. Su salud empeora. Es internado en el Hospital Municipal y muere la víspera de Nochebuena de 1973.

La obra de Urbano Lugrís ha sido valorada tardíamente. De todos modos, hay excelentes ejemplos en los Museos de Galicia -el mejor en el de Castrelos, en Vigo-, en instituciones públicas y en colecciones particulares, como la de la Fundación Caixa Galicia.

Lugrís fue un surrealista tardío, desde luego no el único ni el inicial de los surrealistas gallegos, puesto que se anticiparon el primero que de esa corriente supo, Cándido Fernández Mazas, y su paisano Eugenio Granell. Pero el orensano no tuvo tiempo de cuajar la tendencia, y el segundo la expresó en América. Por eso, para muchos, Lugrís era y es el surrealista gallego por excelencia.

En realidad era un goticista fuera de siglo. Su mundo estilizado, la exactitud de su línea, la fantasía de su mundo plástico, deliberadamente decadente y sobrecargado de literatura, lo hacen inconfundible. Le hubiera gustado poseer la perfección del oficio de Van Eyck. Amaba a Magritte, a Ernts, a Picabia. Realmente, su pintura es, como un día se dijo de la de Gregorio Prieto, tan distinto, «poesía en línea».

En 1997 se realiza la mayor exposición dedicada a Urbano Lugrís (comisariada por Rosario Sarmiento y Antón Patiño), que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en el Auditorio de Galicia de Santiago de Compostela. Con motivo de esta muestra se edita un importante libro-catálogo de la exposición y simultáneamente la publicación fácsimil de la revista "Atlántida".

En el año 2007 se publica el libro de Anton Patiño "Urbano Lugrís:Viaje al corazón del océano"(Ediciós do Castro). Que abarca de forma conjunta la vida y leyenda de Lugrís, análisis pormenorizado de su obra pictórica, dibujos, murales... Así como la faceta literaria a través de los relatos y poemas firmados con el seudónimo de Ulyses Fingal.

Bibliografía

  • Patiño, Antón: "Viaje transoceánico a Urbano Lugrís". Texto introducción del catálogo exposición Círculo de Bellas Artes, Madrid 1997. Fundación Caixa Galicia. Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela 1997.
  • Patiño, Antón: "Urbano Lugrís: Viaje al corazón del océano".Ediciós do Castro 2007.
  • Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caja de Ahorros Municipal de Vigo, 1981.
  • VV. AA: Urbano Lugrís. Catálogo de la Exposición Antológica. Junta de Galicia, Ayuntamiento de La Coruña, 1989.
  • Mon, Fernando: Pintura contemporánea en Galicia. La Coruña, Caixa Galicia, 1970.
  • Chamoso Lamas, Manuel: «Arte», en Galicia. Barcelona, Edit. Noguer, 1976.
  • González Alegre, Alberto: Catálogo de la Exposición Antológica. Vigo, Caja de Ahorros Municipal de Vigo, 1984.
  • Pablos, Francisco: Colección Adriano Marques de Magallanes. Vigo, Excmo. Ayuntamiento de Vigo, 1992.
  • VV. AA.: Un siglo de pintura gallega 1880/1980. Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes, 1984.
  • Ilarri Gimeno, Angel: Catálogo del Pazo Museo «Quiñones de León». Vigo, Excmo. Ayuntamiento de Vigo, 1978.

Obras del autor

Obras del autor pertenecientes a la Colección Caixanova

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