Balaam


Balaam

Balaam

Balaam y el ángel. Pintado por Gustav Jaeger en 1836.

Balaam, personaje bíblico, es un profeta.

Balaam aparece en el libro de los Números. Balaam es consultado por el rey de Moab, Balac, inquieto por la llegada de tribus israelitas a sus fronteras. Según la Biblia, Balaam como profeta pide poder maldecir a Israel por pedido de Balac, pero Yahveh hace que un ángel se le aparezca a Balaam y le impida ir al encuentro del rey (según algunas afirmaciones, el ángel que Dios manda a frenar al profeta no era más ni menos que el mismísimo Satanás); luego el mismo Dios le dice en sueños que no vaya, pese a lo que él sí lo hace. Sus palabras, favorables a los israelitas, provocan la ira de Balac.

Sin embargo, serán los hebreos quienes maten a Balaam por aconsejar a los moabitas que los conviertan a sus dioses.

En el arte paleocristiano, una de las interpretaciones del fresco de las Catacumbas de Priscila donde aparece la Virgen con el Niño en su regazo y una figura humana bien vestida que apunta a una estrella, es que se trate del profeta Balaam tomando en cuenta el texto que habla de la estrella que saldrá de la estirpe de Jacob (cf. Nm 24, 17).

Este personaje bíblico ha adquirido cierta fama dado que a él le habló su burra, cuando la castigó injustamente. (Números cap. 22, ver. 28-30)[1]

Bibliografía

  • Albizu, José Luis (1985). Figuras bíblicas. Madrid: Ediciones Rioduero. ISBN 84-220-1212-X.

BALAAM

Balaam, el hijo de Beor, es mencionado sesenta veces en la Biblia. Había sido muerto por más de 1,500 años cuando el Apóstol Pedro escribió de él. Dijo que la gente perversa de su día había: "Abandonando el camino recto, se extraviaron al seguir el camino de Balaam hijo de Beor, quien amó el pago de la injusticia y fue reprendido por su iniquidad. ¡Una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, frenó la locura del profeta!" (2 Pedro 2:15-16)

Esta historia asombrosa se encuentra en Números 22-25. Hay mucho más de la historia que simplemente lo de una bestia que hablaba con voz humana. Espero que algún día Ud. podría leer la historia entera directamente de la Bblia.

Durante el tiempo que Balaam vivía, Egipto fue la nación más poderosa del mundo. Recién los hijos de Israel habían escapado de Egipto. El ejército del Faraón se habían ahogado en el Mar Rojo. Ninguna nación podía enfrentarse con el pueblo de Dios. Balac era el rey de Moab. Él escuchó noticias sobre las victorias del pueblo hebreo y tenía miedo que ellos invalirían a su nación. Se decidió contratar a un adivino para maldecirles. Para eso, los ancianos de Moab mandaron a contratar a Balaam de Mesopotamia. Le prometieron muchas riquezas si él maldijera a los hebreos.

Balaam tuvo un dilema. Quería la paga. Las Escrituras enseñan que él era codicioso y amaba la paga de iniquidad. Sin embargo, al mismo tiempo temía a Jehová. Esta es la historia de la manera en que trataba de burlar la voluntad de Dios. La codicia últimamente llegó a causar su caída.

Dios reveló a Balaam que no debiera irse con esos hombres ni maldecirdles. Los ancianos regresaron a casa. Balac se decidió a mandar a Balaam príncipes que eran más honorables. Ellos prometieron a dar gran honor a Balaam si maldijera a Israel. El Seños reveló a Balaam que pudo irse con esos hombres si ellos lo despertaran con una invitación especial. Balaam no pudo esperar. El estaba tan ansioso ganar el dinero que se levantó temprano y salió hacia Moab sin la invitación especial. Dios no apreció lo que hizo Balaam.

La decisión de Balaam era perversa ante Dios, y el Señof mandó a un ángel para matarle. El se paró delante de Balaam con una espada desenvainada. El asna de Balaam vio al ángel y se desvió para evitarlo. Balaam no vio al ángel y se enojó. Tres veces Balaam azotó al pobre asna. Por fin, Dios abrió la boca del asna y empezó a hablar: "¿Qué te he hecho para que me hayas azotado estas tres veces? Balaam respondió al asna: --¡Porque te burlas de mí! ¡Ojalá tuviera una espada en mi mano! ¡Ahora mismo te mataría! El asna dijo a Balaam: --¿Acaso no soy yo tu asna? Sobre mí has montado desde que me tienes hasta el día de hoy. ¿Acaso acostumbro hacer esto contigo? Y él respondió: --No. Entonces Jehovah abrió los ojos a Balaam, y él vio al ángel de Jehovah de pie en el camino, con su espada desenvainada en su mano. Balaam se inclinó y se postró sobre su rostro, y el ángel de Jehovah le dijo: --¿Por qué has azotado a tu asna estas tres veces? He aquí, yo he salido como adversario, porque tu camino es perverso delante de mí. El asna me ha visto y se ha apartado de mi presencia estas tres veces. Si no se hubiera apartado de mí, yo te habría matado a ti, y a ella habría dejado viva." (Números 22:28-33)

Cuando balaam se paró para pensar, sus ojos fueron abiertos. Vio al ángel. El ángel lo reprendió a Balaam y dijo que su camino era perverso. Su asna, pue, había ssalvado su vida por el momento.

Cuando llegó a Moab, Balaam construyó siete sltares y pidió a Dios que maldijera a Israel. Dios contestó que los bendeciría. Balaam construyó siete altares adicionales en un lugar distinto. La respuesta era la misma. La tercera vez Balaam se fue a un tercer ditio. De cada localidad una parte distinta de la nación hebrea estaba visible. Balaam construyó siete altares más. Aún Dios se decidió a bendecir a Israel.

Balac, el rey, estaba enfurecido. La Biblia nos dice: "Entonces se encendió el furor de Balac contra Balaam, y dando palmadas Balac dijo a Balaam: --¡Yo te he llamado para que maldigas a mis enemigos, y he aquí tú los has colmado de bendiciones estas tres veces! ¡Ahora lárgate a tu lugar! Yo dije que te llenaría de honores, pero he aquí Jehovah te ha privado de honores." (Números 24:10-11)

En este momento, Balaam concibió un plan diabólico. Si Dios no maldijera a Israel, Balaam maquinaría una manera en que Israel se maldeciría a si mismo. La Biblia refire a este plan perverso en el libro de Apocalipsis. Balaam enseño a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificados a los [idolos, y a cometer fornicaci[on. (Apocalipsis 2:14)

Un "tropiezo" es una "trampa". Usamos trampas para capturar a matar a animales. Esta es la misma manera en que Balaam "atrapo" a los hijos de Israel.

Hay tres señuelos que son empleados por los cazadores. Primero, algunos animales puedan ser atrapados por la comida. Siendo que a los ratones les gusta el queso, frecuentemente se lo usa para las trampas de ratones. Segundo, muchos animales están atraídos a muerte por el impulso de reproducirse. Por ejemplo, los coyotes pueden ser atraídos a una trampa por las secreciones glandulares de la hembra. La tercera trampa es la curiosidad. Las pumas pueden ser atraídos a una trampa por un espejo colgado en en árbol. Quizás, haya escuchado el dicho "la curiosidad mató al gato".

Las tres trampas fueron empleados para destruir a Israel, y Balaam enseñó a Balac cómo acerlo.

Recuérdese, el pueblo hebreo comía maná del cielo. Era una semilla pequeña que fue molida y empleada para hacer panes. Era una buena comida, pero era la misma comida todos los días. Los moabitas prepararon nuevos y deliciosos tipos de comida y bebidas e invitaron a los hebreos que participaran en las fiestas.

Los hebreos fueron mandados a no cometer adulterio. No obstante, las mueres moabitas los seducieron y violaron las leyes de Dios.

Sin duda los hebreos tenían curiosidad de cómo vivía este pueblo pagano. Su curdiosidad, su deseo sexual, y su deseo de comer, causaron su caída. Estaban atrapados. La cólera de Dios se incendío en contra de ellos y Él mandó una plaga para castigar a sus hijos descarriados. Veinticuatro mil personas murieron en esta plaga.

Dios no maldijo a este pueblo, sino el pueblo mismo se maldijo.

Las Escrituras ense;an que Balaam [ultimamente fue matado por los soldados de Moisés cuando conquistaron a la Tierra Prometida. (Números 31:8)

El diablo no es tan inteligente como Dios, pero es más hábil que nosotros. El quiere captar nuestras almas y arrastrarnos al infierno. Él ha puesto trampas en todo lugar. La única manera en que podamos ser victoriosos sobre el diablo es quedarnos cerca a Jesús. Cuando damos nuestros corazones a Jesús, llegamos a ser más que vencdedores.

Por favor, ¡abre Ud. su corazón y reciba a Jesús ahora misma!

  1. Pasaje de la burra que habla a Balaam [1] | Números 22
Obtenido de "Balaam"

Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • BALAAM — (Heb. בַּלְעָם, בִּלְעָם), son of Beor, a non Israelite diviner famous for his effectiveness, enlisted by Balak, king of Moab, to pronounce curses over the Israelites. The pronunciation Balaam reflects the Greek rendering of the name in the… …   Encyclopedia of Judaism

  • Balaam — (Hebrew: בִּלְעָם, Standard unicode|Bilʻam Tiberian unicode|Bilʻām ) is a prophet in the Torah, his story occurring towards the end of the Book of Numbers. The etymology of his name is uncertain, and discussed below. Every ancient reference to… …   Wikipedia

  • Balaam — • The derivation of the name is uncertain. Dr. Neubauer would connect it with the god Ammo or Ammi, as though Balaam belonged to a people whose god or lord was Ammo or Ammi Catholic Encyclopedia. Kevin Knight. 2006. Balaam     Balaam …   Catholic encyclopedia

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  • Balaam — Ba laam, n. A paragraph describing something wonderful, used to fill out a newspaper column; an allusion to the miracle of Balaam s ass speaking. Numb. xxii. 30. [Cant] [1913 Webster] {Balaam basket or box} (Print.), the receptacle for rejected… …   The Collaborative International Dictionary of English

  • Balaam — steht für: Bileam, einen Propheten der Thora Balaam Meister, einen mittelalterlichen Maler Balaams Esel, ein Gemälde von Rembrandt van Rijn Siehe auch: Balam Di …   Deutsch Wikipedia

  • BALAAM — Pseudopropheta, a Balaco Moabitarum Rege, ut Israeli malediceret, adhibitus est; Sed ter id conatus, semper frustra fuit, a propria asina, cui insidebat, per miraculum increpitus; dirasque in benedictionem vertit, sic Deô linguam eius reluctantis …   Hofmann J. Lexicon universale

  • Balaam — [bā′ləm] n. Bible a prophet hired to curse the Israelites: when he beat his donkey, the animal rebuked him: Num. 22 24 …   English World dictionary

  • Balaam —    Lord of the people; foreigner or glutton, as interpreted by others, the son of Beor, was a man of some rank among the Midianites (Num. 31:8; comp. 16). He resided at Pethor (Deut. 23:4), in Mesopotamia (Num. 23:7). It is evident that though… …   Easton's Bible Dictionary