Batalla de Berlín


Batalla de Berlín
Batalla de Berlín
Frente de Europa OrientalSegunda Guerra Mundial
Bundesarchiv Bild 183-R77767, Berlin, Rotarmisten Unter den Linden.jpg
Un soldado soviético con la bandera de la Unión Soviética cerca de la Puerta de Brandeburgo.
Fecha: 16 de abril al 2 de mayo de 1945.
Lugar: Berlín, Alemania Flag of the NSDAP (1920–1945).svg
Resultado: Victoria soviética decisiva, derrota final de la Alemania Nazi y fin de la guerra en Europa.
Cambios territoriales: Berlín es administrada por los Aliados.
Beligerantes
Flag of the NSDAP (1920–1945).svg Alemania. Flag of the Soviet Union.svg Unión Soviética
Flag of Poland.svg Polonia
Comandantes
Gotthard Heinrici
Helmuth Weidling
Helmuth Reymann
Wilhelm Mohnke
Georgi Zhúkov
Iván Kónev
Vasili Chuikov
Soldados
LVI Cuerpo Panzer,
I División de Artillería Anti-Aérea,
Ejército del Spree
y varias unidades de las Waffen-SS, el Volkssturm y las Juventudes Hitlerianas.
IX División de Paracaidistas,
Restos de la División Azul española,
unos 100.000 soldados aproximadamente,
1.000.000 incluyendo milicias civiles
(300.000 en la ciudad).
I Frente Bielorruso
I Frente Ucraniano III
y 5º Ejército soviético de Choque,
1º Ejército Polaco (entre 1.500.000 y 2.500.000 soldados aprox.),
7.500-10.000 aviones,
30.000-41.600 cañones,
5.000-6.250 tanques,
100.000 vehículos.
Bajas
50.000 muertos y heridos,
134.000 prisioneros de guerra
y 152.000 civiles de Berlín muertos.
81.116 muertos y desaparecidos,
280.251 heridos,
1.997 vehículos perdidos,
917 aviones perdidos[1]
Campañas del Frente Oriental
Polonia (1939) • FinlandiaBalcanes (1941)BarbarrojaLeningradoMoscú1ª batalla de JárkovCarelia2ª batalla de JárkovCrimeaCáucasoDon y VolgaMarteDemyansk3ª batalla de JárkovKursk4ª batalla de JárkovSmolensk (1943)Cruce del DnieperKorsun-Cherkassy • Kamenets-Podolsky Pocket • BagrationOfensiva Lvov–SandomierzOfensiva Lublin–Brest • 1° Ofensiva Jassy-Kishinev • 2° Ofensiva Jassy–Kishinev • Báltico • Ofensiva Budapest • LaponiaBalcanes (1944) • Ofensiva de Belgrado • Polonia (1944) • Hungría y Austria • Prusia OrientalBerlín
Campaña de Berlín
Colinas de SeelowBerlínHalbePraga

La Batalla de Berlín fue una de las batallas finales de la Segunda Guerra Mundial entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética, que trajo como consecuencia directa la rendición incondicional de Alemania ante el Ejército Rojo, aunque este tuvo que pelear casa por casa durante toda la batalla a pesar de su superioridad numérica.

Durante los combates, el Führer alemán Adolf Hitler se suicidó, así como su Ministro de Propaganda Joseph Goebbels. El secretario personal de Hitler, Martin Bormann presuntamente murió intentando escapar del cerco.

Contenido

Trasfondo

Hasta el inicio de 1945 el Frente Oriental se había mantenido relativamente estable desde agosto de 1944 tras las consecuencias de la Operación Bagration. Rumania y Bulgaria habían sido forzadas a rendirse y declarar la guerra a Alemania, y además los alemanes habían perdido Budapest y la mayor parte de Hungría. De esta manera la llanura polaca fue abierta al Ejército Rojo.

Los comandantes soviéticos, después de su inacción durante el Alzamiento de Varsovia, avanzaron finalmente sobre la capital polaca en enero de 1945. Durante 3 días, en un amplio frente, cuatro ejércitos soviéticos comenzaron una ofensiva a través del río Narew y desde Varsovia. Después de cuatro días de lucha el Ejército Rojo logró vencer la resistencia alemana y comenzó a moverse hacia el oeste, recorriendo hasta 40 kilómetros por día, tomando los estados bálticos, Danzig o Gdansk, Prusia del Este, Poznań, trazando un nuevo frente a solo sesenta kilómetros al este de Berlín, a lo largo del río Óder.

Un contraataque fallido llevado a cabo el 24 de febrero por el recién creado Grupo del Ejército Vístula, bajo el mando nominal de Heinrich Himmler, permitió al Ejército Rojo apoderarse de Pomerania y eliminar toda la resistencia en la orilla derecha del Óder. Mientras tanto en el sur, los continuos intentos alemanes de levantar el sitio de Budapest fallaron y finalmente la ciudad cayó ante los rusos el 13 de febrero. A pesar de que la derrota era inevitable Hitler seguía ordenando contraataques imposibles, así como la ejecución de tareas irrealizables. Una ofensiva para capturar el Danubio fue llevada a cabo el 16 de marzo sin cumplir su objetivo. El 30 de marzo los soviéticos entraron en Austria y el 13 de abril tomaron Viena.

A pesar de que la producción militar alemana había caído a niveles desesperantes y las reservas de combustible eran más que insuficientes, las tropas alemanas peleaban con mayor fiereza que nunca y por diversas razones: el fanatismo nacionalista y anticomunista, la violenta e implacable represión y la humillación que suponía una rendición incondicional y los millones de refugiados que iban a ser capturados por los soviéticos eran las principales razones que tenía el soldado alemán para oponer resistencia al Ejército Rojo. De esta manera la ofensiva hacia Berlín resultaba más lenta de lo que a Stalin le gustaba. Además la negativa de Hitler a abandonar la capital del Reich obligaba a los generales alemanes a defenderla a toda costa, ya que habían hecho un juramento de lealtad al Führer, el cual también había ordenado no evacuar la ciudad.

Stalin por su parte, hacía creer a Eisenhower que la ofensiva sobre Berlín era una distracción para una real ofensiva sobre Dresde, pero al mismo tiempo urgía a los generales Zhúkov y Kónev a capturar la capital del Reich lo más pronto posible para capturar todo lo posible de tecnología nazi en la capital. Durante un tiempo los estadounidenses planearon enviar paracaidistas sobre Berlín para capturarla, pero Eisenhower no tenía deseos de capturar la ciudad antes que los soviéticos y sabiendo que las bajas serían elevadas abandonó el plan.

Preparación de la ofensiva soviética

El 9 de abril de 1945 la ciudad prusiana de Königsberg se rindió al Segundo Frente Bielorruso al mando del general Konstantín Rokosovski. Inmediatamente después Rokosovski y sus tropas avanzaron al frente del Óder. La orden de Stalin a sus generales había sido la de avanzar velozmente por un amplio frente, sin dejar espacios en la orilla derecha el río Rin que los aliados occidentales pudieran ocupar primero. Debido a dicha orden se realizó el despliegue de los Frentes de la siguiente manera: El Segundo Frente Bielorruso al mando de Rokosovski avanzó por el norte, cubriendo el territorio desde el mar hasta Seelow, el Primer Frente Bielorruso al mando de Zhúkov avanzó por el área frente a Seelow ya que a él se le había concedido el privilegio de llegar a Berlín primero, por último el Primer Frente Ucraniano de Kónev avanzaba al sur. El ejército polaco aportaba unos 79.000 hombres a los Frentes soviéticos, que sumaban 2,5 millones de hombres en total. La ofensiva también incluía 6.250 tanques, 7.500 aviones, 41.600 piezas de artillería y morteros, 3.255 cohetes Katiusha y casi 100.000 vehículos, la mayoría prestados por los Estados Unidos. Sumándose a esto, los rusos desplegaron unos 143 reflectores de luz que debían cegar a los defensores, así como iluminar el camino a Berlín.

El 20 de marzo Hitler designó al general Gotthard Heinrici como reemplazo de un inoperante Himmler en el mando del Grupo de Ejército Vístula. Heinrici, que era un hábil estratega, adivinó las intenciones de Zhúkov y preparó tres cinturones defensivos cerca de Seelow, protegiendo una autopista que llevaba directamente a la capital del Reich. Debilitando el frente del Óder en otros puntos, trasladó soldados a Seelow y ordenó inundar la planicie que se extendía entre la población y el río Óder. Dándose cuenta de lo inútil que sería intentar defender esta planicie, movió a todos sus hombres a la colina detrás de esta y dejó a un puñado para disimular la retirada. La localidad de Seelow era defendida por jóvenes soldados de la 9ª División de Paracaidistas, cedidos por Hermann Goering a Heinrici; estos inexpertos soldados solo tenían dos semanas de entrenamiento en infantería y eran dirigidos por expertos pilotos, que no tenían ningún conocimiento de las tácticas de combate terrestre.

Ofensiva en Seelow

A las dos de la mañana del 16 de abril 22.000 cañones rusos de largo alcance abrieron fuego a lo largo de todo el frente, concentrándose la mayor intensidad frente a Seelow, barriendo cada palmo de terreno en la planicie entre la localidad y el Óder. Para aquel momento Heinrici había retirado el grueso de sus tropas y las bajas fueron pocas. A la luz del alba los tanques rusos acompañados de infantería empezaron a cruzar la pantanosa planicie y a acercarse a la colina, pero los cañones antiaéreos colocados en la cima de la misma empezaron a diezmar a los tanques rusos y los alemanes empezaron a despedazar a la infantería rusa que se batió en lenta retirada debido al lodo. Por si fuera poco, la espesa niebla que cubría el terreno atenuaba la luz de los reflectores rusos y servía para delatar las formaciones del Primer Frente Bielorruso, pero no era suficiente para cegar a los alemanes, como se había planeado...

Mientras tanto en el sur, el Primer Frente Ucraniano de Kónev iba avanzando de acuerdo al plan, empujando hacia atrás al IV Ejército Panzer del Grupo de Ejército Centro al mando del general Ferdinand Schörner, dicha acción estaba afectando peligrosamente tanto a Heinrici como a Schörner, ya que sus Grupos de Ejército se arriesgaban a ser envueltos.

Stalin, molesto por los contratiempos en Seelow, dio permiso a Kónev para liberar Berlín, presionando a Zhúkov, que envió sus reservas a combatir, logrando avanzar solamente seis kilómetros. Sin embargo Zhúkov siguió presionando, sufriendo enormes pérdidas, y en la noche del 18 de abril sus tropas finalmente llegaron al último cinturón defensivo que Heinrici había levantado. Para el anochecer del 19 de abril el Frente Oriental había dejado de existir y los restos del 9º Ejército y el IV Cuerpo Panzer corrían el riesgo de ser rodeados por el I Frente Ucraniano que avanzaba desde el sur y el I Frente Bielorruso desde el este. Este último se encontraba a menos de sesenta kilómetros de Berlín y ninguna fuerza importante se les oponía. Sin embargo para lograr esto las bajas fueron elevadas ya que en lo que iba del mes de abril los rusos habían perdido 2.807 tanques.

El sitio de Berlín

El asalto del Reichstag

El 20 de abril Hitler cumplió 56 años y la artillería rusa alcanzó Berlín. El I Frente Bielorruso de Zhúkov, dotado de casi 300,000 hombres, empezó a rodear la capital alemana por el noreste y el este. En el sur el I Frente Ucraniano de Kónev con casi 200,000 soldados quebraba el flanco norte del Grupo de Ejército Centro de Schörner. Al mismo tiempo el III Cuerpo Panzer era atacado por el II Frente Bielorruso de Rokosovski, que se abría paso entre Stettin y Schwedt.

Cuando Hitler se enteró que ciertos elementos del 9º Ejército del general Theodor Busse había tenido éxito defendiendo la localidad de Cottbus, ordenó que dicho ejército después de derrotar a las columnas soviéticas que se encontraban al norte, regresara al sur y junto con el IV Cuerpo Panzer que se encontraba más al sur, envolvieran al I Frente Ucraniano y lo destruyeran. Después de lograr esta proeza militar Hitler deseaba que las tropas alemanas cumplieran otra: avanzar al norte para formar la tenaza inferior que envolvería al I Frente Bielorruso, mientras que el IV SS Panzerkorps comandado por Felix Steiner sería la tenaza superior. Hitler, completamente ajeno a la realidad deseaba que el IV SS Panzerkorps de Steiner con 10.000 hombres y unas decenas de tanques acabara con una fuerza soviética diez veces más poderosa.

Cuando Heinrici se enteró de esta orden imposible de cumplir, le hizo ver a Hitler que el 9º Ejército lejos de envolver a los soviéticos iba a ser cercado por ellos, además pidió permiso para retirar este ejército al oeste, de lo contrario él pediría su remoción del mando.

El 22 de abril Hitler se enteró de que Steiner no había podido avanzar como se había planeado al chocar con una feroz resistencia del I Frente Bielorruso, esta noticia destruía las esperanzas de Hitler para alejar a las vanguardias del Ejército Rojo lo más posible de Berlín, y apenas enterado de la noticia el Führer sufrió un grave colapso nervioso. Después de acusar rabiosamente a los generales de la Wehrmacht como cobardes y traidores, Hitler aceptó finalmente que "la guerra estaba perdida". Además anunció que se iba a quedar en Berlín hasta el final y que moriría allí.

El general Alfred Jodl sugirió entonces que el 12º Ejército del general Walther Wenck podría abandonar el Frente Occidental y dirigirse a Berlín para unirse al 9º Ejército al mando de Theodor Busse. Hitler, más calmado, aceptó la idea y envió las órdenes a Wenck y a Heinrici.

Cuando Busse recibió la orden de dirigirse con sus tropas al oeste para encontrarse con el ejército de Wenck y luego regresar juntos a Berlín, se dio cuenta de que el regreso a la capital llevaría a un inútil derramamiento de sangre y decidió escapar al oeste para rendirse a los norteamericanos. Wenck estuvo de acuerdo y marchó hacia el este solamente para mantener abierta una vía de escape en favor de los civiles alemanes deseosos de huir ante el avance del Ejército Rojo, sin intenciones de sacrificar tropas para socorrer Berlín; después de sufrir numerosas bajas en la Batalla de Halbe, Wenck y Busse se dirigieron con sus fuerzas y varios miles de civiles hacia el Elba, donde los aliados occidentales los capturaron.

En Berlín los tanques soviéticos ya estaban llegando al anillo defensivo de la ciudad, mientras que en el norte el II Frente Bielorruso había avanzado 15 kilómetros más allá del Oder y tenía ocupado al III Cuerpo Panzer. Cottbus se había perdido y para el 23 de abril el 9º Ejército había quedado separado de la ciudad; parte del I Frente Ucraniano había partido al oeste para encontrarse con el 12º Ejército de Wenck.

El día 24 de abril Berlín quedo completamente sitiada. Hitler encargó al general Helmuth Weidling la defensa de la ciudad, mientras la Stavka soviética dejaba en manos de los generales Kónev y Zhúkov dirigir la captura de la ciudad. Stalin confirmaba al mariscal Konstantín Rokosovski como jefe del II Frente Bielorruso al norte de Berlín, evitando que Rokosovski (nacido en Varsovia de padre polaco y madre rusa) participe en la toma de la capital del Reich.

Al día siguiente, el 2º Frente Bielorruso cruzó finalmente la línea de defensa del 3º Cuerpo Panzer, lo que permitió a los rusos y a los norteamericanos el encuentro y primer contacto cerca de Torgau, en las márgenes del río Elba.

Batalla en Berlín

Lanzadera de cohetes Katyusha del Ejército Rojo, abre fuego en las calles de Berlin, Abril de 1945. La lanzadera es modelo BM-13N, 132 mm sobre un camión Studebaker estadounidense.

Las fuerzas disponibles para la defensa de Berlín, ahora que Busse había escapado al oeste con el 9º Ejército, eran varias divisiones de las Waffen-SS, restos de varias unidades de la Wehrmacht, jóvenes sin mayor experiencia de las Juventudes Hitlerianas, ancianos reclutados en el Volkssturm, policías, y veteranos de la Primera Guerra Mundial. A pesar de la superioridad numérica del Ejército Soviético la lucha en la ciudad fue muy feroz y se tuvo que pelear casa por casa.

Para la defensa de Berlín se dispusieron las pocas tropas disponibles de la siguiente manera: En el oeste la XX División de Infantería, en el norte la IX División de Paracaidistas, al noreste la División Panzer Müncheberg, al sureste la División Nordland de las SS, al este del aeropuerto de Tempelhof, mientras que la XVIII División de Panzergranaderos estaba como reserva en el distrito central.

El resultado de la batalla ya estaba sellado, pero la insistencia de Hitler en seguir la lucha impedía la rendición. De esta manera la ciudad sufrió graves daños mientras que el Ejército Rojo avanzaba desde el 24 de abril. Pronto los soviéticos tomaron los distritos de la periferia: Pankow, Spandau, y Köpenick, y después del día 25 los soviéticos habían llegado a las orillas del río Spree en varios puntos, cercando el centro de la ciudad.

Las tropas soviéticas avanzaron desde los grandes ejes de avenidas, desde el sureste por la avenida Frankfurter, desde el sur por la avenida Sonnen, desde el sur por la Plaza Potsdamer, hasta llegar a Charlottenburg, Treptow, Zehlendorf, Reinickendorf, Marzahn, Neukölln y Lichtenberg, aplastando la resistencia de las tropas de la Wehrmacht y de las milicias improvisadas del Volkssturm local. Para esas fechas los soviéticos se enfrascaron en violentísimo combate urbano con los defensores alemanes, siendo preciso lanzar obuses y artillería pesada contra edificios de todo tipo. Los defensores esperaban atacar a la infantería y tanques de los soviéticos mediante granadas y Panzerfaust desde lo alto de los tejados, conforme el Ejército Rojo penetraba en las zonas más céntricas de Berlín; para contrarrestarlo los jefes sovieticos recurrieron a las ametralladoras destinadas a "barrer" las ventanas y puertas de los edificios, así como a los ataques con cohetes Katyusha sobre las azoteas de los edificios más altos donde no podían apuntar los cañones de los tanques.

Los soviéticos también rehusaron usar la táctica de avanzar por las calles de Berlín, por su amplitud que los exponía al ataque enemigo y desarrollaron técnicas de combate en espacios cerrados: con granadas o Panzerfaust capturados rompían paredes de los inmuebles para avanzar de un edificio a otro, evitando bajar a las calles. Estas tácticas exigieron a los soldados alemanes enfrascarse en combates a muy corta distancia y obligaron a que la población civil se estableciera masivamente en sótanos, refugios antiaéreos, o en el Metro de Berlín.

Hacia el 26 de abril las tropas alemanas retrocedían hacia la zona de los edificios gubernamentales, seguidos por el bombardeo tenaz de los soviéticos, que ya habían alcanzado el barrio de Tiergarten y los límites del barrio de Kreuzberg, mientras tomaban el aeropuerto de Tempelhof y todo el barrio aledaño. El día 27 de abril los soviéticos rebasaron el anillo defensivo basado en el Metro de Berlín y sólo las zonas céntricas del mismo quedaron en poder de los alemanes, cuyas tropas se veían cada día en una situación más crítica, sin opciones de refuerzos externos, y con una creciente escasez de armas, municiones y suministros médicos.

El 28 de abril los soviéticos avanzaron desde el norte acercándose peligrosamente al Reichstag, y por ende acercándose al búnker de la Cancillería, donde estaba Hitler. Los lugares donde la lucha fue más intensa fue en el Reichstag precisamente, así como el puente Moltke, y la Alexanderplatz, para esa fecha los alemanes controlaban una franja de terrero de cinco kilómetros de sur a norte y quince kilómetros de este a oeste, con sus extremos en la Alexanderplatz y el Olympiastadion, respectivamente. Ante ello, Martin Bormann sugirió a Hitler y al general Hans Krebs que el mariscal Wilhelm Keitel, en calidad de jefe supremo del OKH debía ordenar al XII Ejército del general Walther Wenck que acelerase su avance desde el este sobre Berlín.

Destrucción en las calles de Berlín, 1945

El 28 de abril Heinrici se negó a obedecer la orden de Hitler de retener Berlín sin importar las bajas e inmediatamente fue relevado del mando y reemplazado por el general Helmuth Weidling. No obstante, al requerir datos sobre la ofensiva del general Wenck, Keitel y Krebs supieron en la noche del 28 de abril que el XII Ejército había sido detenido por los soviéticos en Potsdam y había sufrido graves bajas, siendo inviable seguir avanzando hacia el este. Durante las últimas fases de la lucha, los combatientes extranjeros de las SS peleaban con mayor fiereza, ya que sabían que en sus países serían juzgados como traidores y ejecutados.

Entre la noche y la madrugada del 28 al 29 de abril, Adolf Hitler se casa con Eva Braun en una sencilla ceremonia donde acuden los principales habitantes del Führerbunker, incluyendo a los esposos Goebbels. Inmediatamente finalizada la boda, Hitler redacta su testamento político y personal. El día 29 de abril los soviéticos ya penetran en los barrios más céntricos: Kreuzberg y en Mitte, amenazando directamente la Belle-Alliance-Platz y la avenida Unter den Linden. Para esa fecha los defensores en la zona gubernamental de Berlín suman casi 10,000 y el Bendlerblock, sede del comando del general Weidling se halla aunos cientos de metros de la línea del frente, marcada ahora por avenidas y calles llenas de escombros.

No obstante, los celos profesionales entre los jefes militares del Ejército Rojo, Georgi Zhúkov e Iván Kónev, causaron que las divisiones de sus respectivos grupos de fuerzas (el Primer Frente Bielorruso y el Primer Frente Ucraniano) se obstruyeran mutuamente en su avance, ocurriendo varios casos de bajas soviéticas por fuego amigo conforme los soviéticos avanzaban hacia el centro de la ciudad. En la noche del día 29, Weidling y su estado mayor deciden escapar del cerco mediante una ruptura muy riesgosa en dirección suroeste, esperando hallar alí a los restos del XII Ejército de Wenck y del IX Ejército del general Theodor Busse, que tratan de formar un corredor para evacuar civiles al sur de Berlín.

En la mañana del 30 de abril los soviéticos lanzan su mayores ataques al centro de Berlín y se acercan a la propia Cancillería del Reich; los defensores replican con contrataques aislados de Panzerfaust y ametralladoras, pero basta con que los soviéticos mantengan la presión del ataque para que los defensores germanos retrocedan. Poco después del mediodía el general Weidling acude al Führerbunker da su último informe personal a Hitler, explicando que la Cancillería puede resistir tan solo 48 horas más, y pide permiso para intentar una ruptura del cerco. Hitler acepta el pedido de Weidling.

La tarde del mismo día 30, Hitler y Eva Braun se suicidan en el Führenbunker, inmediatamente después los dos cadáveres son rociados con gasolina y quemados en el patio de la Cancillería por los ordenanzas y asistentes personales del Führer. A esa misma hora las tropas soviéticas lanzan su ataque sobre el Edificio del Reichstag, que desean tomar en pocas horas para ofrecerlo a Stalin como "obsequio" del Primero de Mayo. La lucha en el Reichstag es brutal y los defensores alemanes se parapetan bien en el edificio; tras varias horas de salvajes combates dentro del edificio, soldados soviéticos se abren paso hacia el tejado y en la noche del día 30 hacen ondear desde allí una bandera de la URSS. Pese a este gesto, hasta el atardecer del día siguiente sigue la resistencia de grupos de soldados alemanes aislados en diversas salas del Reichstag, por lo cual el 1 de mayo las tropas soviéticas aún no pueden considerar como "controlado" todo el vasto edificio.

Tras la muerte de Hitler, en la noche del 30 de abril Weidling envía al general Hans Krebs al cuartel general del general soviético Vasili Chuikov, jefe del Segundo Frente Bielorruso para acordar los términos de una rendición aceptable según los término de Joseph Goebbels, quien dirige de facto a las fuerzas alemanas tras la muerte del Führer. Chuikov es informado sobre la muerte de Hitler pero rehusa las exigencias de Goebbels y anuncia que sólo puede aceptar una rendición incondicional. Impedido para aceptar esa oferta, Krebs retorna al Führerbunker en la mañana del 1 de mayo, donde Goebbels advierte que ante la respuesta de Chuikov las fuerzas alemanas en Berlín sólo tienen como salida proseguir la lucha.

En la mañana del 1 de mayo, en el Führerbunker, Joseph Goebbels y su esposa asesinan con veneno a sus hijos, en la tarde de ese mismo día ambos esposos se pegan un tiro en la cabeza. También esa tarde se suicidan en el mismo búnker los generales Wilhelm Burgdorf y Hans Krebs. En medio de la noche, los soldados y oficiales que aún han sobrevivido a la batalla en el cerco de Berlín huyen de la zona del Führerbunker para escapar en grupos con la intención de llegar a los territorios bajo control norteamericano. El general Weidling no participa de la huida al considerarla muy riesgosa, pero acepta que lo hagan sus subordinados mientrar intenta buscar un acuerdo para rendirse al Ejército Rojo en tanto ahora él es la máxima autoridad de Berlín tras el suicidio de Goebbels.

Los fugitivos de Berlín son liderados por el general Wilhelm Mohnke que aún dirige los restos de tres divisiones; a este grupo se unen Martin Bormann, el médico jefe de las SS Ludwig Stumpfegger, y el jefe máximo de las Hitlerjugend, Arthur Axmann.

Al grupo de fugitivos militares se unieron varios civiles hasta sumar algunos millares de individuos, pero el intento fracasó en la madrugada del 2 de mayo en tanto la Stavka soviética estaba alertada de posibles intentos de ruptura del cerco. Aunque un grupo numeroso de soldados y civiles llegó a Spandau, no pudo avanzar más lejos por la infantería soviética dotada de granadas y ametrallladoras. Otros fugitivos ni siquiera lograron cruzar los puentes sobre el Spree para huir del área metropolitana de Berlín y fueron sorprendidos por los soviéticos, que les cortaron la retirada con fuego de artillería pesada. En este intento perecieron Bormann y Stumpfegger, cuyos cadáveres reconocería Arthur Axmann días después. La gran mayoría de los fugitivos fueron muertos o apresados por los soviéticos y unos pocos cientos lograron huir lo bastante lejos hasta rendirse a los estadounidenses.

Finalmente, a las 01.00 horas del 2 de mayo el general Weidling con su estado mayor envía un mensaje al general soviético Vasili Chuikov, jefe del Segundo Frente Bielorruso para solicitar la rendición incondicional. Chuikov se entera entonces de la muerte de Krebs y acepta a Weidling como jefe máximo de la guarnición berlinesa. Para el amanecer de ese día las tropas soviéticas lanzan un asalto final hacia la Cancillería del Reich, pero hallan muy poca resistencia en tanto la mayor parte de los defensores se habían unido al fallido intento de "ruptura" lanzado por el general Wilhelm Mohnke.

Weidling rinde Berlín de manera incondicional el 2 de mayo a las 8.45 horas y requiere por radio a los defensores alemanes que cesen la lucha de inmediato, con lo cual termina la batalla.

Periódico estadounidense anunciando la muerte de Hitler en 1945.

Consecuencias

Los tanques perdidos por los soviéticos superaron todos los cálculos realizados, debido a la eficaz utilización del Panzerfaust, que no obstante, no fue suficiente para detener el avance blindado sobre la capital. La resistencia alemana fue quebrada al acabarse las municiones y las tropas.

Los soviéticos informaron de unos 155.000 muertos en Berlín, así como 250.000 heridos o enfermos. Por su parte unos 45.000 alemanes murieron, incluyendo los civiles.

Una característica de la invasión rusa de Alemania fueron las violaciones masivas de mujeres como castigo por la guerra, pese a no ser ellas responsables. En Berlín fueron violadas 100.000 mujeres del total de 2.000.000 de alemanas agredidas sexualmente,[2] de estas unas 10.000 berlinesas se suicidaron.[3] [4] [5] Hubo un ensañamiento muy fuerte en los días posteriores a la conquista, llegando a violar hasta 70 veces a la misma mujer.[6] [7]

En un caso similar a las etapas finales de la guerra y del avance soviético, los miembros del Partido Nazi huyeron dejando a los civiles alemanes a su suerte, que sólo se enteraban de la cercanía de los soviéticos cuando los soldados alemanes se retiraban del frente dándoles aviso del avance enemigo, siendo ya era demasiado tarde para huir (obviamente, los civiles no podían huir tan rápido como los soldados).

Los últimos deseos de Hitler ordenaban que el almirante Karl Dönitz se convirtiera en Presidente del Reich, mientras que Joseph Goebbels sería el nuevo Canciller de Alemania. Sin embargo el suicidio de este último, junto con toda su familia, dejó a Dönitz con la responsabilidad de la guerra. Finalmente, el 8 de mayo de 1945, el Alto Mando Alemán se rindió incondicionalmente a la Unión Soviética finalizando la guerra en Europa.

Referencias

  1. Glantz, David M. — Jonathan M. House, When Titans Clashed.
  2. Between Amazons and Sabines: a historical approach to women and war por Ire`ne Herrmann and Daniel Palmieri. Pág. 9/12. Calculo de Anthony Beevor.
  3. Helke Sander and Barbara Johr. BeFreier und Befreite. Krieg, Vegewaltigung, Kinder Fischer Taschenbuch Verlag (2005), ISBN 3-596-16305-6
  4. Franz W. Seidler and Alfred M. de Zayas. Kriegsverbrechen in Europa und im Nahen Osten im 20. Jahrhundert Hamburg-Berlin-Bonn (2002), ISBN 3-8132-0702-1 (German)
  5. Dokumentation der Vertreibung der Deutschen aus Ostmitteleuropa, 5 Bde, 3 Beihefte, Bonn 1953-1961
  6. Antony Beevor, Berlin: The Downfall 1945, Penguin Books, 2002, ISBN 0-670-88695-5
  7. William I. Hitchcock The Struggle for Europe The Turbulent History of a Divided Continent 1945 to the Present ISBN 978-0-385-49799-2 (0-385-49799-7), see also from chapter one

Enlaces externos


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