Brigada mixta

Brigada mixta

Brigada mixta

Contenido

Introducción

Era la unidad militar básica y orgánica del nuevo Ejército Popular de la República durante la Guerra Civil española (1936-1939). En su estructura inicial de octubre de 1936 estaba formada por cuatro batallones de infantería, cada uno de éstos formados a su vez por cinco compañías, un batallón mixto de ingenieros, una compañía de intendencia y un grupo de sanidad, y si la brigada estaba bien dotaba también disponía de caballería. La unión de tres o cuatro brigadas mixtas en la guerra formaba una división

Creación de las brigadas mixtas del Ejército Popular

  • Situación inicial (julio-septiembre de 1936)

Las Brigadas Mixtas tienen su origen en la Guerra Civil Española, conflicto que estalla en la Península Ibérica el 18 de julio de 1936 como consecuencia de la sublevación militar. Al estallar la guerra, España queda dividida entre el bando autodenominado “nacional”, por una parte, y el bando “republicano”, por la otra, asistiendo a un reparto del territorio y de los recursos del país entre ambos contendientes. Hablando de números, en el reparto sale beneficiado el bando republicano, cuenta con mayor territorio, con la mayor parte de los recursos materiales (exceptuando el trigo), casi todas las grandes industrias quedan dentro de su territorio, las principales ciudades permanecen bajo control de la República, y cuenta además con mayor cantidad de recursos humanos al tener mayor población que la zona contraria, lo que llegado el momento podría transformarse en mayor número de tropas potenciales.

Si echamos un vistazo al Ejército podemos comprobar que la balanza, tanto entre el número de oficiales como el de tropa, estaba bastante equilibrada entre ambos bandos, pero existen dos detalles que marcarán una diferencia importante en la guerra: en primer lugar, el hecho de que el bando nacional controla las principales fuerzas de choque del Ejército (Legión Española y Ejército de África), tropas objetivamente superiores a cualquiera de las peninsulares por su capacidad combativa y su composición mayoritaria de soldados veteranos y profesionales; y el segundo y más importante de cara a esta investigación es que la Republica licenció en los primeros días de la guerra a prácticamente todos aquellos soldados cuyos oficiales se hubiesen sublevado, lo que la dejó casi sin tropas al ser rara la unidad donde ningún oficial se hubiese sublevado. Esta decisión política da lugar a un ejército republicano con una gran cantidad de milicianos. Estos son hombres con escasa o ninguna preparación militar, desorganizados, y sin un mando eficaz y profesional, por lo que cuando se libran los primeros enfrentamientos, los soldados republicanos no son capaces de hacer frente exitosamente a las tropas nacionales. Para terminar con el caos reinante se empieza a encuadrar a milicianos y soldados en brigadas mixtas.

  • Medidas legislativas de creación (28 de septiembre-18 de octubre de 1936)

El presidente del Consejo de Ministros de la República, Francisco Largo Caballero, comprendió que la guerra no podía ser ganada sin una disciplina y un ordenamiento castrense de las milicias, siendo indispensable la militarización de las mismas a fin de cuentas. Pero esto no era un proceso fácil debido a que, como se culpaba al Ejército como responsable del levantamiento, había una atmósfera de rechazo a las instituciones militares y no se podía implantar entonces una militarización inmediata, por lo que se fueron introduciendo una serie de medidas que facilitaran el proceso.

Se puede considerar como primera medida el decreto de 28 de septiembre, en el que se permitía el acceso de oficiales de milicias a los cuadros de mando del ejército, con lo que se pretendía vencer la resistencia de los mandos de las milicias a la militarización al garantizar la estabilidad de los ascensos y la continuidad en las filas.

Esta medida del día 28 coincide con el momento en que las tropas nacionales entraron en contacto con las fuerzas sitiadas en el Alcázar de Toledo, lo que nos da una idea del gran avance nacional ante la evidente ineficacia del ejército republicano hasta la fecha.

Por los decretos del 30 de septiembre y del 7 de octubre se movilizan las quintas de 1932 a 1935. Lo peculiar de esta acción es el hecho de que toda esta cantidad de hombres pasó a engrosar solamente las filas del ejército, ya no de las milicias, lo que implica una nueva disciplina y el sometimiento a la justicia militar desde un principio. El ejército republicano pasó de ser un ejército voluntario a uno de reemplazo; entre ambas medidas, el 4 de octubre se implanta como medida disciplinaria el saludo militar obligatorio tanto para soldados como para milicias, algo nada grato para estos últimos.

Mediante orden circular del 16 de octubre se crea la figura del comisario político con objeto de vencer la resistencia de los partidos y los sindicatos a la creación de un nuevo ejército. Esto suponía una subordinación de lo militar a lo político y una dualidad del mando que requería una gran compenetración entre ambos que no se dio en todos los casos.

Todas estas medidas tenían que ser llevadas a la practica lo que requería una serie de medidas complementarias que se emprendieron a continuación tales como: subordinación de la inspección de milicias al general jefe del Teatro de Operaciones del Centro de España, instauración de una Comandancia de Milicias y la creación de la Junta de Milicias. Una nueva orden del 20 de octubre incluía una disposición que decía textualmente:

A partir de esta fecha quedan suprimidas las comandancias generales de milicias y regimientos que sostienen los diferentes partidos y funcionarán como órganos políticos los comisariados que se fijen para cada ciudad.

Esto suponía la desaparición de las milicias de partido y sindicato para crear una subordinada al gobierno pero como no se hizo mucho caso se trató de suavizar la medida exigiendo únicamente una limitación de efectivos; esta orden tuvo justo el efecto contrario lanzándose todos los partidos a un reclutamiento masivo, sin embargo, con el tiempo la medida se fue implantando. Todas estas medidas dan lugar a que por fin se da la orden de creación el 18 de octubre de las 6 primeras brigadas mixtas.

Debate sobre su creación

Sobre cómo se llegó a la adopción del modelo existen varias versiones en función de los testigos del momento (Segismundo Casado, Vicente Rojo, los soviéticos Koltsov y Voronov…), pero sus interpretaciones son intencionadas e iban en función de sus intereses. El partido comunista reivindicaba para sí y para los asesores soviéticos la paternidad de la idea pero no aporta prueba alguna, ya que no puede considerarse como tal el hecho de que algunos asesores soviéticos colaboraran en el plan. Lo más probable es que la idea surgiera de los inmediatos colaboradores de Largo Caballero (entre ellos el propio Segismundo Casado como miembro del Estado Mayor, por lo que su versión podría ser aceptada).

La división de infantería soviética se componía de tres regimientos de infantería a tres batallones, un regimiento de artillería de cuatro grupos y sendos batallones de morteros, exploración y asalto; lo lógico y de más sentido común sería que dichos asesores hubieran deseado una organización igual para las brigadas mixtas por considerarla la más adecuada y, como veremos a continuación, la estructura es distinta. Esto no fue impedimento para que su apuesta en favor del ejército diera sus frutos y de los seis primeros mandos de las brigadas mixtas, tres de ellos tuvieran el carné del PCE (Lister, Arellano y Gallo).

Organización

Composición inicial de octubre de 1936

  • Cuatro batallones formados por cinco compañías (una de ametralladoras). Un pelotón de morteros por batallón.
  • Un escuadrón motorizado
  • Cuatro baterías de cañones de 75mm más uno pesado de 150mm
  • Una compañía de zapadores
  • Una columna de municiones
  • Unidades de transmisiones, abastecimientos y sanitarios.
Obtenido de "Brigada mixta"

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