Juan Rodríguez Lozano

Juan Rodríguez Lozano

Juan Rodríguez Lozano (Alange, Badajoz, 28 de julio de 1893 - Puente Castro, en las afueras de León, 18 de agosto de 1936) fue un militar español, que llegó al grado de capitán, ejecutado en 1936 por los sublevados en la Guerra Civil. El actual presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, es su nieto y ha hablado en numerosas ocasiones de cómo la memoria de su abuelo muerto en la Guerra Civil motivó sus convicciones políticas.

Contenido

Biografía

Juan Rodríguez Lozano era hijo de un teniente de Infantería, Sebastián Rodríguez, aunque siendo niño quedó huérfano de padre, al morir este en la Guerra de Cuba, por lo que se fue a vivir con sus tíos a la localidad leonesa de Pola de Gordón, situada a 33 km al norte de la capital. Allí conoció a la que posteriormente sería su esposa, Josefina García. Siguió la carrera militar y en agosto de 1913 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo.

En 1916 era segundo teniente, y fue destinado al Regimiento de Infantería Burgos nº 36, con sede en León. En 1917 intervino como abogado de oficio en los consejos de guerra que se incoaron en la cuenca minera leonesa como consecuencia de la huelga general de 1917.

Guerra del Rif y carrera en la península

En 1918 fue destinado al Regimiento de Infantería Serrallo nº 69, con base en Ceuta, para combatir a los rifeños, luchando a las órdenes del general Sanjurjo, que en el futuro también tendría un papel importante en la sublevación de 1936 que originaría la Guerra Civil. En julio de 1919 se casó en Pola de Gordón con Josefina, para lo que obtuvo la licencia correspondiente. Permaneció en el protectorado español de Marruecos hasta 1923. Obtuvo la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo "por méritos contraídos y servicios en la zona de nuestro protectorado en África", así como la medalla del Homenaje otorgada por el rey Alfonso XIII.

En 1923 regresó a la península, siendo destinado primero a Lérida, donde nació su hija Josefina y fue ascendido a capitán y, después a León (1925), donde se integró de nuevo en el Regimiento de Infantería Burgos nº 36, en el que permanecería hasta su muerte, con un paréntesis en 1935. Desde 1922, fue profesor de las clases de tropa, primero en las escuelas de cabos y, desde 1925, en las de suboficiales. En 1928 recibió la Medalla de la Paz de Marruecos. En León nació su hijo Juan, padre de José Luis Rodríguez Zapatero.

Segunda República

Tras el advenimiento de la República, el capitán Rodríguez Lozano juró lealtad al nuevo régimen sin acogerse al retiro voluntario previsto por la Ley Azaña del 25 de abril de 1931.

En febrero de 1934 le remitió a Julián Zugazagoitia, director de El Socialista, el órgano oficial del PSOE, una carta confidencial en la que exponía sus afinidades socialistas ("Soy Capitán del Ejército y desde que comencé a discurrir por mi cuenta, socialista") y en las que se ofrecía a escribir sobre temas militares para el periódico.[1] Esta carta sería posteriormente la causa de que el capitán Rodríguez Lozano fuese sometido a un expediente y pasado a la reserva en situación de "retiro forzoso".

El 5 de octubre de 1934 los mineros asturianos se levantaron en armas contra el gobierno radical-cedista de la Segunda República en lo que se conoce como Revolución de Asturias. Esta sublevación fue impulsada por el PSOE y la UGT, con la participación del resto de fuerzas obreras, como una sublevación simultánea en todo el territorio nacional, pero solo cuajó en Asturias, donde efectivamente la UHP (Uníos Hermanos Proletarios) agrupó a socialistas, anarquistas de la Confederación Nacional del Trabajo, comunistas y comunistas disidentes (como el Bloque Obrero y Campesino o Izquierda Comunista).

Varias columnas de tropas fueron enviadas a Asturias para sofocar la insurrección, recayendo el mando de las operaciones en el general López Ochoa, con el general Franco, asesor personal del Ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, dirigiendo las operaciones desde el ministerio de la Guerra en Madrid.[2] En la provincia de León hubo algunos intentos insurreccionales rápidamente sofocados. En la tarde del mismo día 5, un batallón del Regimiento de Infantería Burgos nº 36, al mando del general Bosch, comandante militar de León y jefe de la XVI División de Infantería, tomó el puerto de Pajares.[3] El capitán Lozano, ayudante del coronel Vicente Lafuente Baleztena, quedó en León, al haber sido éste designado comandante militar de la plaza en funciones. La columna al mando de Bosch, reforzada con nuevas tropas, quedó copada por los insurrectos en Vega del Rey[4] (un pueblo de la parroquia de Castiello, en el concejo de Lena) durante cinco días, en los que se llevaron a cabo intensos combates.[5] A partir del día 10, la resistencia de los insurrectos en el frente sur fue disminuyendo, así como los combates, por lo que pudieron avanzar sin que, sin embargo, las tropas mandadas por Bosch, sustituido por el general Balmes el día 15,[6] encontraran el camino expedito hacia la cuenca del Caudal hasta ese mismo día, ya con Oviedo tomada completamente por López Ochoa. Aun así, la columna sur no entró en la cuenca del Caudal el mismo día 15, sino que López Ochoa decidió retrasarla para hacerla coincidir con el avance de Yagüe desde Oviedo.[5]

La hoja de servicios del capitán Lozano indica que el capitán Lozano no salió de León hasta el día 12 cuando acompañó a su jefe el coronel Lafuente a Campomanes, lugar próximo a Vega del Rey, también en el concejo de Lena. El 14 de octubre el grupo de reconocimiento que comandaba el capitán Lozano fue intensamente tiroteado en Ronzón, otro pueblo de la parroquia de Castiello, en Lena. Cuando finalmente López Ochoa dio orden de penetrar en el Caudal, el 18 participó en la toma de Pola de Lena (parroquia de Lena) y Ujo (parroquia de Mieres) por parte de la columna dirigida por el coronel Lafuente. El día 19 llegó a Mieres (esta localidad, último foco de resistencia de los revolucionarios, había capitulado el día anterior ante el general López Ochoa), de donde el coronel Lafuente Baleztena fue nombrado comandante militar, siguiendo el capitán Rodríguez Lozano como ayudante suyo. Allí permaneció hasta el 31 de octubre, día en el que regresó a León.[7]

Como consecuencia de los sucesos revolucionarios, El Socialista, órgano del PSOE, fue clausurado y sus locales registrados. En los registros apareció la carta que meses antes el capitán Rodríguez Lozano les había remitido. El 17 de noviembre fue citado a declarar por primera vez ante el Juzgado Militar número 6 de León, para responder de la misma. Sus superiores, el general Bosch y el jefe del acuartelamiento en el que Lozano estaba destinado, del que había sido ayudante en Asturias, el coronel Vicente Lafuente, declararon que, aunque la conducta del capitán era favorable, su simpatías socialistas eran "incompatibles con su profesión y condición militar" por lo que creían "conveniente su separación". El expediente militar número 436, conservado en el Archivo Militar de Ferrol (el archivo de la región militar noroeste) permite saber también que el capitán Lozano estaba afiliado a una logia masónica leonesa (la logia Emilio Menéndez Pallarés[8] ) y que era conocido en los círculos socialistas y radicalsocialistas de León. A consecuencia de todo ello, Rodríguez Lozano fue condenado, el 22 de abril de 1935 a ocho meses de suspensión de empleo y sueldo por "falta grave", dado de baja en su destino y pasado a la reserva en condición de "disponible forzoso" (lo que reducía su paga a un tercio).

Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, solicitó que se le aplicase la amnistía a los imputados por los sucesos revolucionarios de 1934 concedida por el nuevo gobierno y que, aunque su condena ya había sido cumplida, ésta fuese eliminada de su hoja de servicios. El 30 de abril le fueron concedidos finalmente los beneficios de la amnistía, reincorporándose a su destino en León.

Guerra Civil

Al conocerse las primeras noticias de sublevación militar en el Protectorado, el capitán Rodríguez Lozano se encontraba, junto con su familia, en San Pedro de Luna, una localidad próxima a León (hoy desaparecida bajo las aguas del pantano de Luna), donde estaba pasando unos días de vacaciones en casa de su hermana. Tras conocer las noticias, volvió a su acuartelamiento en León, en donde la situación seguía siendo aparentemente de calma, con proclamas del gobierno de que la situación estaba controlada y de que únicamente se había sublevado el ejército de África. La guarnición de la ciudad la componían el Regimiento de Infantería nº 36 y un grupo de la 1ª Escuadra de Aviación destacado en el aeródromo militar de la Virgen del Camino.[9] El 18 de julio, cuando llegan las primeras noticias de la sublevación en Marruecos, los dirigentes de la conspiración en León, el general de brigada Bosch, gobernador militar de León, el comandante Julián Rubio López, jefe del aeródromo, y el coronel Vicente Lafuente, aún no se habían puesto en movimiento. Habían previsto proclamar el estado de guerra y hacerse con la ciudad el día 19, pero la llegada de la "columna minera"[10] que, desde Asturias y engañada por el general Aranda, se dirigía a Madrid en apoyo del gobierno, truncó sus planes. Ese día, el superior del capitán Rodríguez Lozano, el coronel Lafuente, cerebro de la conspiración en la guarnición de León,[9] le ordenó actuar de enlace con el gobernador civil,[11] a la espera de noticias del gobierno. Al partir la columna durante la madrugada del 19 al 20, ese día, a las dos de la tarde, los sublevados tomaron la ciudad y declararon el estado de guerra, haciendo inútil la convocatoria de huelga general hecha por los sindicatos ese día.[12] Las autoridades civiles (el alcalde, Miguel Castaño, el gobernador civil, Emilio Francés Ortiz, el presidente de la Diputación Provincial, Ramiro Armesto o el delegado del Gobierno en Campsa, Alfredo Barthe[13] — la mayoría de ellos fusilados el 22 de noviembre de 1936,[14] el delegado en Campsa fue fusilado junto con el capitán Lozano en agosto—) así como los escasos militares y miembros de las fuerzas de seguridad que se mantenían fieles a la legalidad republicana fueron detenidos en el Gobierno Civil, entre ellos el capitán Rodríguez Lozano, que fue encarcelado en la prisión de Puerta Castillo.[15]

Hostal de San Marcos de León. Al estallar la Guerra Civil era una remonta del Ejército y sirvió de prisión militar durante la Guerra y primeros años de la posguerra. El capitán Rodríguez Lozano, tras estar recluido unos días en la prisión de Puerta Castillo fue trasladado a San Marcos, donde permaneció hasta su ejecución.

Días después fue trasladado al campo de concentración situado en el Hostal de San Marcos, que entonces eran unas caballerizas del Ejército y actualmente es el parador de Turismo. Juzgado en un consejo de guerra sumarísimo, fue condenado a muerte (la causa instruida contra él, que debería encontrarse en el Archivo Militar de Ferrol, donde se encuentran los procedimientos sumarísimos incoados durante la represión contra los presos republicanos en Castilla y León, Galicia y el País Vasco, está desaparecida). Pudo escribir de puño y letra su testamento (el cual sería entregado el 29 de agosto, junto con el certificado de defunción del capitán al notario Arturo García del Río[16] ) y recibir la visita de su mujer antes de morir. El 18 de agosto de 1936 fue fusilado en el polígono de tiro de Puente Castro, un antiguo poblado hoy absorbido por el casco urbano de León. Con él fueron ejecutados el comandante del Ejército retirado Timoteo Bernardo; el inspector de Primera Enseñanza Rafael Álvarez; el delegado del Gobierno en CAMPSA, Alfredo Barthe, y el vecino leonés Domingo Fernández Rey. La ejecución del capitán Rodríguez Lozano siguió el patrón habitual de la represión en la zona sublevada:

... los primeros colectivos que sufrieron su adhesión a la causa republicana fueron los militares constitucionales, las autoridades y dirigentes sindicales y, finalmente, los profesionales liberales, junto con los maestros.
Secundino Serrano, La guerrilla antifranquista en León (1936-1951), Madrid, 1988, ISBN 84-323-0627-4, pg. 99

Su cadáver, enterrado en el cementerio de León,[17] fue exhumado por su familia años después y trasladado al cementerio de Pola de Gordón. El 8 de septiembre de 2001 se inauguró un monolito en su memoria en el alto de Aralla, con una placa que reza:

Homenaje a la dignidad. Muero inocente y perdono, mi credo fue siempre un ansia infinita de paz, el amor al bien y mejoramiento social de los humildes. Capitán Lozano 1893-1936

El capitán Lozano no combatió allí, sin embargo, puesto que fue detenido el día 20 de julio en León.

El testamento del capitán Rodríguez Lozano

El testamento del capitán Rodríguez Lozano, escrito mientras aguardaba su fusilamiento en el campo de concentración de San Marcos, y que le fue leído por su padre en la adolescencia, ha sido citado por el actual presidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero como el motivo que le hizo entrar en política.[18]

El presidente Rodríguez Zapatero ha afirmado que el testamento le fue leído cuando tenía 14 años,[19] y que todavía recuerda sus últimas palabras en las que el capitán afirmaba que moría inocente y perdonaba.[20] Éstas palabras son citadas en la biografía oficial[21] que el PSOE hace de su secretario general. Otras palabras del testamento de su abuelo, "Un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes", han sido citadas por el Presidente como su "credo" político.[22] Igualmente, en el prólogo del libro El convoy de los 927, que narra el destino de un grupo de españoles deportados por los nazis, en colaboración con las autoridades colaboracionistas de Vichy, al campo de concentración de Mauthausen, cita las palabras "Paz, perdón y justicia" como el legado de su abuelo.[23]

Polémicas y campañas en contra del capitán Lozano

Tras la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, llevó a cabo diversas iniciativas para recuperar la denominada "memoria histórica" y «reparar la dignidad y restituir la memoria de las víctimas y de los represaliados que, desde el inicio de la Guerra Civil y hasta la recuperación de las libertades, sufrieron cárcel, represión o muerte por defender esas mismas libertades y asumir esa defensa como objetivo fundamental de su compromiso ciudadano».[24] El recuerdo que de su abuelo y de su pensamiento ha hecho José Luis Rodríguez Zapatero, y la influencia que sus ideas y asesinato tuvieron en él, han hecho que la figura del capitán Rodríguez Lozano haya sido objeto de polémica pública y frecuentemente atacada por políticos y periodistas conservadores opuestos al presidente, especialmente por considerar que el recuerdo de su abuelo es la causa de las iniciativas del presidente relativas a la memoria histórica (el primer acuerdo sobre la "memoria histórica" fue aprobado en un consejo de ministros extraordinario que tuvo lugar el 23 de julio de 2004 en el Hostal de San Marcos,[24] donde su abuelo había estado preso antes de ser ejecutado).

También, la frase "Zapatero, vete con tu abuelo" ha sido frecuentemente utilizada como lema en las manifestaciones que, durante la VIII Legislatura, se convocaron en contra del gobierno.[25] [26]

Su papel en el sofocamiento de la insurrección de Asturias ha sido también utilizado para atacar a las posiciones políticas de su nieto, atribuyendo al capitán Lozano una participación relevante en ella. Así, se llegó a publicar una esquela en el diario El Mundo[27] en la que se responsabiliza al capitán, identificado como la persona al mando (junto con otros oficiales) de la columna enviada desde León (realmente al mando del general Bosch primero y del general Balmes después, la cual comenzó sus operaciones el día 5 de octubre,[5] no incorporándose el capitán Lozano, como ayudante del coronel Lafuente hasta el día 12, por lo que no tomó parte en los combates más intensos, llevados a cabo mientras la columna sur estuvo copada en Vega del Rey, entre el 5 y el 10 de octubre), de la muerte de varios mineros socialistas entre el 14 y el 16 de octubre (el 15 de octubre, los insurrectos se quedaron sin municiones en el frente sur; sin embargo la columna al mando del general Balmes no prosiguió hacia el norte para ocupar la cuenca del Caudal debido a las órdenes del general López Ochoa[5] ). En la misma esquela, se sugiere que si el capitán Rodríguez Lozano hubiera fallecido en el tiroteo en el que se vio envuelto su grupo de reconocimiento el 14 de octubre, la percepción de la realidad histórica por parte de José Luis Rodríguez Zapatero y la situación política de España hoy serían "radicalmente distinta(s)". El papel del capitán Lozano tanto en las operaciones militares que condujeron a sofocar la insurrección como en la represión política posterior es irrelevante. Ningún historiador ha señalado al capitán como un personaje significativo en ninguno de los dos campos, ni en el militar, descrito anteriormente, ni en el represivo.[28]

Desde medios periodísticos opuestos al gobierno, también se ha tratado de desacreditar el relato que, de la figura del capitán Rodríguez Lozano, ha hecho el presidente, muchas veces con el objeto de cuestionar la política presidencial en torno a la "memoria histórica". Así, por ejemplo:

...lo único que hicimos fue acudir a los archivos históricos para comprobar, para conocer a fondo quién era, para intentar comprender la Ley de Memoria Histórica, y la sorpresa fue que nos encontramos en esos archivos históricos documentos sobre la vida de su abuelo que contradicen completamente la versión que Zapatero ha dado siempre sobre el capitán Rodríguez Lozano
Isabel Durán y Carlos Dávila, autores del libro La gran revancha. La deformada memoria histórica de Zapatero[29]

En el mismo libro (La gran revancha. La deformada memoria histórica de Zapatero, ISBN 978-84-8460-607-9[29] ), de los periodistas Isabel Durán (cadena COPE, Libertad Digital, Radio Intereconomía) y Carlos Dávila (Canal 9 de la Comunidad Valenciana (gobernada por el Partido Popular), Intereconomía; autor de declaraciones como "Zapatero es un izquierdista radical, un hombre marcado por la Guerra Civil, marcado por la influencia de lo que fue su abuelo. Una historia de su abuelo que se ha inventado en gran parte y que intenta, y es lo que nosotros hemos descubierto, con todos sus medios vengarse de aquellos que consiguieron la victoria en 1939",[30] a cuya presentación acudió la plana mayor del Partido Popular (Mariano Rajoy, Ángel Acebes y Ana Botella)[31] afirman que la narración de la vida capitán Lozano está llena de "patrañas".[31] Así, por ejemplo, según estos periodistas, que afirman basarse en documentos oficiales[cita requerida], el día 18 de julio de 1936, cuando el capitán Lozano se dirigió a León desde el lugar donde veraneaba para incorporarse a su destino, la ciudad estaba ya en manos de los sublevados (aunque realmente no fue hasta la tarde del día 20 que se proclamó el estado de guerra y los conspiradores tomaron el control de la ciudad) por lo que el hecho de que volviera allí en lugar de acudir al cercano frente norte[32] (todavía inexistente; no pudo hablarse en propiedad de frente, con la existencia de combates, hasta el miércoles 22, en una línea que discurría por Riaño, Lillo, Boñar, La Vecilla, La Robla, La Magdalena, San Pedro de Luna, San Emiliano y el puerto de Leitariegos,[12] efectivamente a pocos kilómetros del lugar donde se encontraba de veraneo el 18 de julio el capitán Lozano, cinco días antes), sería un hecho inequívoco de que el capitán Lozano era un "agente doble" (según el DRAE, un «agente doble» es un «espía al servicio simultáneo de dos potencias rivales»), al que los sublevados ejecutan no por mantenerse fiel al gobierno establecido o por sus simpatías izquierdistas sino "porque no se fiaban de él, ni los unos ni los otros".[31] También afirman, sin especificar por parte de quiénes, que era considerado "una especie de traidor y de agente doble".[32] No solo resulta falsa la afirmación de que León estaba en manos de los sublevados el día 18, sino que las fuentes disponibles señalan que el capitán Rodríguez Lozano, junto con otro capitán y algunos suboficiales, era uno de los pocos "partidario de la República" dentro del Regimiento de Burgos.[33] También, aludiendo a la carta que el capitán Lozano envió a El Socialista en 1934, por la que fue expedientado y pasado a la reserva, el libro afirma que en ella se ofrece "de informador" y se califica a sí mismo de "jefe del servicio de espionaje en un cuartel de León",[32] si bien las palabras del capitán Lozano en su carta[1] son las siguientes:

...me permito decirle que yo escribiría en "El Socialista" – con seudónimo, por supuesto o sin firma sobre asuntos de índole castrense y desde un punto de vista determinadamente socialista, si a ustedes les interesase y siempre, claro que el artículo, examinado por la redacción, mereciese ser insertado. Que ello, aumentase el número de lectores en los cuarteles.
Carta a Julián Zugazagoitia, director del El Socialista, febrero de 1934.

El libro incluye también descalificaciones personales afirmando que el capitán Lozano era un "analfabeto auténtico" que "hacía enormes faltas de ortografía".[31]

Otra invención muy popular en Internet en medios conservadores[cita requerida], creada por el periodista del El Confidencial Federico Quevedo, en 2004, es la afirmación de que el capitán Lozano, que se encontraba en León desde el 18 de julio (dato dado por los familiares del capitán Lozano, confirmado por la historiografía acerca de la sublevación militar en León —que cita como el 19 de julio, el capitán Lozano fue nombrado enlace entre los gobiernos civil y militar—[11] e incluso aceptado como auténtico por Dávila y Durán[34] ), había sido detenido dos días después sin abandonar su destino y permanecido en prisión hasta su fusilamiento menos de un mes después, comandaba durante la Guerra un grupo de milicianos en las montañas de León, el cual había capturado a un falangista. Según este periodista, el comandante del grupo, en lugar de fusilarle, ordenó enterrarlo en la tierra con solo la cabeza sobresaliendo y hacerle servir de blanco en una sesión de tiro.[35] Quevedo volvió a repetir la historia, identificando esta vez claramente al comandante del grupo como el capitán Lozano y manifestando que tales prácticas fueron comunes por su parte[36] en 2006.

Referencias

  1. a b Transcripción de la carta del capitán Rodríguez Lozano a Julián Zugazagoitia (los comentarios son del autor de la página web)
  2. Paul Preston, Franco, "Caudillo de España", ISBN 84-397-0241-8, pg. 137
  3. Wenceslao Alvarez Oblanca y Secundino Serrano, La guerra civil en León, Revista Tierras de León, nº 67, junio de 1987, cap. La insurrección de octubre de 1934, pg. 18
  4. Las batallas en el frente sur. La lucha en los concejos de Asturias, extracto del libro de Manuel Villar, El Anarquismo en la insurrección de Asturias
  5. a b c d David Ruiz, Insurrección defensiva y revolución obrera. El Octubre espanol de 1934, 1988, ISBN 84-335-9406-0, pg. 110-120
  6. W. Álvarez, S. Serrano, ibid., pg. 19
  7. En 15 de septiembre marchó por ferrocarril con su Coronel Don Vicente La Fuente Valeztena a Astorga asistiendo con el Regimiento a las Maniobras que tuvieron lugar en los Montes de León terminadas las cuales en 3 de octubre regresó en igual forma a su guarnición. En 5 de octubre y con motivo del movimiento revolucionario estallado en las provincias de Asturias y León se hizo su Coronel cargo de la Comandancia Militar de la Plaza y quedó a las inmediaciones de dicho Jefe de servicio en la misma hasta el día 12 que acompañando al citado Jefe marchó a Campomanes (Asturias) asistiendo a los reconocimientos que se verifican sobre los Montes que ocupan los reberdes (sic), el 14 auxilia al citado Jefe en el reconocimiento sobre el poblado de Rouzón (sic) siendo intensamente tiroteado el grupo de reconocimiento y quedando en el pueblo de Vega del Rey hasta el día 18 que a las Órdenes del citado Coronel que manda la Columna Centro toma parte en la operación que da por resultado la ocupación de Pola de Lena y Ujo pernoctando en este último punto y continuando al día siguiente a Mieres donde el tan repetido Jefe se hace cargo de la Comandancia Militar auxiliándole en su carácter de ayudante en las inspecciones que realiza a los pueblos de aquella zona, donde permanece hasta el 31 de octubre que regresa a su guarnición.
    Extracto de la hoja de servicios del capitán Lozano en lo referente a su participación en las acciones de Asturias.
  8. El secreto mejor revelado, reportaje del Diario de León, enero de 2005.
  9. a b Wenceslao Álvarez Oblanca y Secundino Serrano, La guerra civil en León, Revista Tierras de León, nº 67, junio de 1987, cap. La sublevación y el triunfo del alzamiento militar, pg. 51
  10. La columna minera hacia Madrid, en La Guerra Civil en Asturias, Tomo 1. Ed. Jucar, publicado en el Ateneo Libertario Virtual
  11. a b W. Álvarez, S. Serrano, íbid., pg. 52
  12. a b La configuración del frente norte en León, artículo del reportaje "Peña Laza, reducto del frente norte" en el Diario de León, julio de 2006.
  13. W. Álvarez, S. Serrano, íbid., pg. 55
  14. Wenceslao Álvarez Oblanca y Secundino Serrano, La guerra civil en León, Revista Tierras de León, nº 67, junio de 1987, cap. La represión nacionalista: "paseos" y ejecuciones, pg. 82
  15. Secundino Serrano, La guerrilla antifranquista en León (1936-1951), ISBN 84-323-0627-4, pg. 66. El mismo libro (pg. 69) cita el testimonio del escritor franco-belga Albert t'Serstevens («Le nouvel itinéraire espagnol», París, 1953, pg. 364-370), que se encontraba en la ciudad el día 20 de julio y narra el asalto al Gobierno Civil y la captura de sus ocupantes, entre los que se hallan "cinq gardes d'assalult et un capitaine d'infanterie" ("cinco guardias de asalto y un capitán de infantería")
  16. S. Serrano, íbid., pg. 335-340; José Antonio Jáuregui, España vertebrada, ISBN 978-84-96326-01-9, pg. 281
  17. Desaparecidos y Víctimas del franquismo (hoja 81)
  18. La semilla de Zapatero, artículo del diario El Mundo, 21 de marzo de 2004
  19. La mirada del cambio, reportaje en el Diario de León, marzo de 2004.
  20. El testamento del capitán Rodríguez Lozano apareció publicado por primera vez en el libro del historiador leonés Secundino Serrano La guerrilla antifranquista en León (1936-1951), pg. 335-340, publicado en 1988, muchos años antes de que su nieto se convirtiese en una figura de alcance nacional. En el libro, se muestra como anexo una fotocopia de la copia del testamento hológrafo de Juan Rodríguez Lozano protocolizado ante el notario leonés Arturo García del Río el 28 de agosto de 1936, al cual le fue entregado el testamento hológrafo junto con la partida de defunción del capitán. El testamento dice así (se omiten los puntos 1º, 2º y 3º, presumiblemente dedicados a cuestiones familiares:
    Juan Rodríguez Lozano, natural de Alange, provincia de Badajoz, de cuarenta y tres años de edad, casado con Dª Josefina García y García, de cuyo matrimonio tiene dos hijos, Josefina y Juan, hallándose en pleno uso de sus facultades declara:

    4º.— Desea ser enterrado civilmente, sin pompa alguna, entregando su cadáver a su esposa o representante de ella, y cuando su esposa lo crea oportuno, si alguna vez lo cree, sean trasladados los restos al cementerio de Pola de Cordón, donde reposan los restos de sus seres queridos, como sería su deseo que al morir su esposa la entierren junto a él.
    5º.— Para tranquilidad de su esposa y familia, declara creer en la existencia de Dios, rechazando su conciencia en cambio los ritos humanos. Su fe en el Ser Supremo es firme. A él encomienda su alma de creyente, que procuró siempre tener limpia de faltas, y a él también encomienda la felicidad de su esposa e hijos. A él, en este momento de abominables pasiones, pide la paz de España y de la Humanidad. Muere inocente y perdona. Pide a su esposa e hijos que perdonen también.
    6º.— Que cuando sea necesario se vindique su nombre y se proclame que no fue traidor a su patria y que su credo consistió siempre en su ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes.

    Y para que surta efectos legales lo declara así en León, prisión de San Marcos a diez y siete de Agosto de mil novecientos treinta y seis.
    El testamento fue recogido también por José Antonio Jaúregui, íbid., pg. 281 y citado en parte también en La semilla de Zapatero, artículo del mismo autor en el diario El Mundo, 21 de marzo de 2004
  21. Currículum de José Luis Rodríguez Zapatero en la web del PSOE
  22. Discurso de investidura del Presidente del Gobierno
  23. Entre el bagaje primordial que llevo conmigo está el testamento de mi abuelo, un hombre que luchó y murió defendiendo los valores de la democracia en la Guerra Civil española. «Paz, perdón y justicia», decía. Estas tres palabras conciliadoras han sido su legado.
    Montse Armengou, Ricard Belis, El convoy de los 927, ISBN 84-01-37926-1, Barcelona, 2005, prólogo de José Luis Rodríguez Zapatero, pg. 16.
  24. a b
    El Consejo de Ministros ha aprobado un Acuerdo por el que se encomienda a la Vicepresidenta Primera y Ministra de la Presidencia la creación de una Comisión que tiene por objeto reparar la dignidad y restituir la memoria de las víctimas y de los represaliados que, desde el inicio de la Guerra Civil y hasta la recuperación de las libertades, sufrieron cárcel, represión o muerte por defender esas mismas libertades y asumir esa defensa como objetivo fundamental de su compromiso ciudadano.

    La citada Comisión, en la que estarán representados todos los Ministerios afectados, tendrá las siguientes funciones:

    1.- Realizar un estudio de carácter general de la situación de las víctimas de la Guerra Civil y de los perseguidos por el régimen franquista.

    2.- Elaborar un informe sobre los datos existentes en archivos públicos y privados, formulando las recomendaciones precisas para que el Gobierno garantice el acceso a los mismos por los interesados.

    3.-Elaborar un Anteproyecto de Ley de Solidaridad en el que se regulen las medidas necesarias para ofrecer un adecuado reconocimiento a las víctimas y lograr su rehabilitación moral.

    En todas estas actuaciones la Comisión contará con la participación de las asociaciones representativas de los afectados o que estén vinculadas con su objeto.
  25. Alcaraz: "No se le puede premiar a ETA porque lleve mil días sin matar", noticia de Tele 5, 26 de febrero de 2006
  26. Decenas de miles de personas protestan en Madrid contra la negociación con ETA en la marcha convocada por el Foro de Ermua, noticia del diario gratuito 20 minutos, 3 de febrero de 2007.
  27. Esquela aparecida en el diario El Mundo el 16 de octubre de 2006
  28. Así, el historiador Paul Preston señala:
    Las bajas de mujeres y niños, junto con las atrocidades cometidas por las unidades marroquíes de Yagüe, contribuyeron a la desmoralización de los revolucionarios, prácticamente desarmados. Yagüe envió un emisario a Madrid par aquejarse tanto a Franco como a Gil-Robles del trato humanitario que López Ochoa daba a los mineros. El pacto de López Ochoa con el dirigente minero Belarmino Tomás permitió una rendición ordenada e incruenta y despertó así las sospechas de Franco. Por el contrario, Franco mostró total confianza en Yagüe durante las operaciones, en el curso de las cuales las tropas africanas llevaron a cabo una salvaje represión. Cuando las tropas gubernamentales reconquistaron Gijón y Oviedo procedieron a ejecuciones sumarias de obreros.

    A partir de entonces, Franco también dejó su huella en la campaña de limpieza política. Tras la rendición de los mineros, Hidalgo y Franco no creyeron cumplida su tarea hasta no arrestar y castigar a todos los implicados. Aconsejado presumiblemente por Franco, Hidalgo confió las operaciones policiales al comandante de la Guardia Civil Lisardo Doval, que tenía fama de violento y había sido nombrado el 1 de noviembre «delegado de orden público del ministerio de la Guerra en las provincias de León y Asturias» [...] Doval desempeñó su tarea con un gusto por la brutalidad que provocó el horror en la prensa internacional.
    Paul Preston, Franco, "Caudillo de España", ISBN 84-397-0241-8, pg. 139
    En tanto que Stanley Payne indica que:
    Tras la ocupación militar, las comarcas mineras fueron registradas a fondo, produciéndose miles de detenciones. Cientos de prisioneros fueron sometidos a palizas y torturas sistemáticas, sobre todo en la represión policíaca especial efectuada en Asturias por la guardia civil, a las órdenes del comandante Lisardo Doval.
    Stanley G. Payne, La primera democracia española. La Segunda República, 1931-1936, Barcelona, 1995, ISBN 84-493-0128-9, pg. 254
  29. a b Resumen del libro en La casa del libro: "La obra descubre, por primera vez, la deformada historia familiar y la figura conscientemente maquillada del abuelo de ZP, el capitán Lozano. El volumen desvela documentos inéditos que demuestran la herencia masónica del abuelo, su incontestable pertenencia a la Masonería y la probable adscripción masónica del jefe del Ejecutivo"
  30. Dávila: ZP quiere “vengarse” de los ganadores en 1939, artículo de El Plural, que cita una entrevista a Carlos Dávila en City FM (audio, transcripción)
  31. a b c d ZP "divide a los españoles” por culpa de su abuelo, acusa la derecha reaccionaria, en El Plural
  32. a b c «Al abuelo de ZP se le consideraba una especie de traidor y de agente doble», entrevista a Carlos Dávila e Isabel Durán en Periodista Digital
  33. S. Serrano, íbid., pg. 61. Nota: el libro de Serrano fue escrito en 1988, mucho antes de que su nieto se convirtiese en figura pública.
  34. Entrevista a Carlos Dávila en City FM, ibid.
  35. Hasta enero sin oposición, 12 de octubre de 2004
  36. El abuelo de Zapatero y una política dirigida a buscar vencidos de la Guerra Civil: las víctimas de ETA, 24 de febrero de 2006

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