Carlos González Ragel


Carlos González Ragel

Carlos González Ragel

Para otros usos de este término, véase Carlos González.

Carlos González Ragel (Jerez de la Frontera, 22 de diciembre de 1899- Ciempozuelos, 28 de noviembre de 1969) fue un pintor y fotógrafo español.

Nació en el seno de una familia de clase media acomodada. Vivió una infancia feliz. Su madre le transmitió su gran sensibilidad artística. Su padre, dueño de un estudio famoso, le inició en el arte de la fotografía. A los nueve años fallece su madre, lo que le marcó el resto de su vida. Su padre, dedicado por entero a su trabajo, le dedicaba escasa atención.

Desde pequeño destacan sus aptitudes con los pinceles, talento que su madre y otros allegados fomentaron en el niño, ya inquieto y rebelde. Con dieciséis años y junto a su hermano Diego, marchan a Madrid para buscar horizontes a sus inquietudes inexistentes en Jerez, tomando contacto con el mundo bohemio en el cual se sumerge fatalmente. Resultado de esta desordenada forma de vivir fueron diversas enfermedades que marcaron su vida. Posiblemente data de esta época el inicio del consumo excesivo de alcohol.

A la muerte de su padre, regresó a Jerez y se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios, aunque no acabó sus estudios debido principalmente a que su estilo pictórico no encajaba con el academicismo de dicha institución.

Con su hermano Javier, trabajó con gran éxito en el estudio de fotografía que les dejó su padre. Llegó a dominar la técnica de tal forma que, a juicio de algunos, alcanzó en esta materia cotas más elevadas que en la de pintor, que es por la que hoy es casi exclusivamente conocido.

En el año 1931 expone por primera vez sus pinturas con figuras en forma de esqueletos en el Museo de Arte Moderno.
En esta primera etapa combina el artista sus cualidades artísticas fotográficas y pictóricas, destacando en este campo por sus dibujos y caricaturas de personajes de todo tipo, desde políticos hasta escenas costumbristas y locales.
Tras la desaparición del estudio de fotografía se dedica íntegramente a la pintura, si bien de una forma desordenada y anárquica, alternando periodos de gran producción con otros de inactividad.

Su figura enjuta y elegante, con su capa negra con cierres de calaveras de plata, se hace famosa en la sociedad jerezana, la cual frecuentaba para satisfacer de manera fácil su ya declarado alcoholismo, a cambio de lo cual les ofrecía un seguro entretenimiento con su verborrea irónica y satírica.
El alcohol fue haciendo mella en él de manera tal que, aparte de los perjuicios evidentes para su salud física, lo fue transformando en una persona con brotes agresivos indiscriminados hacia todo su entorno.
En el año 1936 es ingresado, por primera vez, en el Hospital Psiquiátrico de Málaga. Tras su salida se desplaza a Sevilla junto a Amalia, su mujer, donde empeora, su estado físico y mental, teniendo que ser nuevamente ingresado en Hospital Psiquiátrico de Sevilla. En 1937 realiza su tercera exposición en Sevilla, exponiendo esqueleotomaquias de personajes famosos y políticos de la época.
De nuevo en Jerez vive en una casa en la carretera de Cortes a la que bautiza como Villa Esqueletomaquia. En esta casa vive con grandes penurias económicas.
En 1941 se celebra en el Hotel Los Cisnes su cuarta exposición con cuadros similares a la de Sevilla, y en 1942 expone en el Hotel Palace de Madrid.
Desde dicha fecha en adelante su pintura se hace cada vez más tenebrosa, con plasmación de estados de sufrimiento y pesadillas, de manera similar a lo que aconteció a Goya. En 1955 se celebra su última exposición en vida del artista, también en el Hotel Los Cisnes. En 1956, con cincuenta y siete años, ha de ser internado en el Sanatorio de San Juan de Dios en Ciempozuelos, donde el artista pasa el resto de sus días de manera querida y respetada, realizando una extensa producción de pinturas que componen en cierta parte la exposición permanente existente en dicha institución.
Posiblemente sus años más felices los vivió en dicho Sanatorio, donde se sintió querido y admirado –todos le llamaban Don Carlos-, además de controlado y cuidado.
El 28 de noviembre de 1969 fallece tras el progresivo deterioro físico y mental que viene padeciendo, secuelas de las enfermedades que adquirió en su juventud.

En mayo de 2007 se celebró una exposición de Carlos González Rajel en la sala Amárica de Vitoria.

Del 20 de diciembre de 2007 y hasta el mes de marzo de 2008 se pueden contemplar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en una exposición titulada "LA NOCHE ESPAÑOLA. Flamenco, vanguardia y cultura popular 1865-1936", y al lado de pinturas de los más grandes pintores de los siglos XIX y XX tales como Picasso, Dalí, Manet, Degas, Sorolla, Picabía, Man Ray, Courbet, Romero de Torres, Dalaunay, etc., diez de las obras de este genial artista jerezano olvidado por los jerezanos.

Del 5 de julio al 31 de agosto de 2008, el Petit Palais de París repetirá la exposición del Reina Sofía en colaboración con Sociedad estatal para la Acción Cultural Exterior de España (SEACEX) y el Museo Reina Sofía de Madrid.

El Petit Palais describe esta exposición y los diversos artistas que la componen como "emblema de la cultura andaluza, arte popular que se expresa por el cante, el baile y la guitarra, el flamenco se consagra como un vector de la modernidad española a la altura de todas las vanguardias artísticas: cubismo, futurismo, dadaísmo y constructivismo. Cada una de esas vanguardias se apropian de motivos españoles y producen elaboradas composiciones basadas en el ritmo del baile y de la música, basadas en las imágenes asociadas al flamenco (bailaora, guitarra…). La exposición presenta las relaciones entre este arte popular y las vanguardias artísticas desde 1865 hasta 1936. Pone en relieve las influencias mutuas y las correspondencias."

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