Ciudad estado


Ciudad estado

Una ciudad-estado es un Estado que solamente consta de una ciudad y un exiguo territorio circundante, como por ejemplo Singapur o la Ciudad del Vaticano actualmente. Aunque los motivos de su origen son variados, predominan las razones de tipo comercial (sobre todo en la Edad Media) y, en consecuencia, también de tipo político.

Las primeras ciudades-estado se hallaban al sur de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, en el territorio de Sumer. Los ciudadanos ya practicaban una cultura agraria. Alrededor del siglo IV a. C. los ciudadanos ya controlaban las aguas y las aprovechaban al máximo. Allí surgieron las ciudades-estado que eran muy independientes.

Contenido

Ciudades-estado en la actualidad

Las únicas ciudades-estado existentes en la actualidad son:

Ejemplos antiguos

Mesopotamia

Las primeras ciudades complejas y altamente estratificadas que desarrollaron una estructura estatal inicialmente fueron ciudades-estado, que gradualmente fueron capaces de someter a otras ciudades-estado vecinas más débiles. Pero esencialmente la organización siguió siendo la de las ciudades-estado originales.

Grecia

La natural tendencia de los griegos a la independencia, y al localismo fomentado por el aislamiento de las distintas zonas por lo accidentado del terreno, originó una forma política que se denominó polis, tras un proceso de unificación de pequeñas poblaciones llamado sinecismo.

Cada ciudad, junto con la región inmediata, formaba un Estado políticamente independiente de los demás, aunque se reconocían vínculos culturales comunes entre todos los griegos o helenos. Las más representativas y conocidas ciudades-estado de Grecia antigua fueron Atenas y Esparta, aunque realmente Esparta no era una ciudad, y Atenas sí.[1]

Cada ciudad-estado era soberana en lo jurídico y contaba con sus propios recursos económicos. En términos generales estos pequeños estados siguieron una evolución política que los llevó desde la monarquía a la república democrática, pasando por la república aristocrática, plutocrática u oligárquica, la dictadura legal, la tiranía. El caso más claro es la evolución de Atenas, evolución que ha servido como modelo político de referencia para las sociedades occidentales, las cuales han tendido a reproducir el esquema evolutivo griego.

Cultura maya

Los mayas, esparcidos por el norte de Centroamérica, la Península de Yucatán y el sureste de México, tuvieron un sistema de ciudades-estado similar al de los griegos, siendo de las más importantes Chichén-Itzá, Uxmal, Palenque y Calakmul en México, Copán en Honduras, así como Tikal y El Mirador en Guatemala.

Las ciudades-estado occidentales en la Edad Media

Durante la Baja Edad Media algunas ciudades alcanzaron la categoría de verdaderas ciudades-estado, las cuales, gracias al desarrollo del comercio y de la burguesía, favorecido por la debilidad del feudalismo y del poder imperial alemán, alcanzaron dicho estatus en el Norte de Italia y en torno a vías fluviales importantes (el río Rhin, el Elba, etc.) y en torno al Mar del Norte y el Mar Báltico. Si bien Venecia se demostró como ciudad-estado desde la Alta Edad Media, fue entre los siglos XII al XVII que este sistema organizativo alcanzó su mayor auge: se destacaron en Italia Milán, Florencia, Génova, Pisa, Bolonia, Amalfi. En el resto de Europa destacaban Brujas, Gante, Lübeck, Rostock,Wismar, Stralsund, Greifswald, Stettin, Gdańsk, Elbing. En estas ciudades la burguesía se instaló rápidamente en el poder y organizaron a sus ciudades en ligas llamadas "hansas", encargadas de promover y proteger el comercio y las rutas por los que fluía. La "Liga Hanseática" fue su expresión más importante. Por lo general formaban pequeñas repúblicas oligárquicas y plutocráticas, y en Italia, a finales de la Edad Media y comienzos de Moderna, por poderosas familias nobles que ejercieron la tiranía (Sforza, Visconti, Médici, etc). Su decadencia política comenzó al ser paulatinamente absorbidas por los estados absolutistas de la Edad Moderna y al ser dejadas de lado por el gran comercio transatlántico.

Las ciudades en la Edad Moderna

La toma de Constantinopla por los turcos (1453) marca el fin de la Edad Media y el desarrollo de la navegación y del comercio, primero en Europa y Asia y ya en el siglo XVI, en América. Las ciudades-estado europeas crecieron en importancia económica, con algunas excepciones, como es el caso de Venecia, ciudad cuyo comercio con los países asiáticos (las Molucas, que eran las islas de las especias; India, China, Japón) se vio fuertemente afectado por la barrera que representaba el Imperio Turco en el Oriente Medio.

Por su parte, los turcos desarrollaron una zona de influencia cultural y económica sobre un territorio muy extenso a partir de su capital, la antigua Constantinopla, transformada ahora en Estambul, sobre el estrecho del Bósforo que separa los continentes europeo y asiático, unidos recientemente por un puente.

Esta influencia resultó tan importante que los rusos tienen ahora los caracteres alfabéticos de la escritura griega, así como la religión cismática rusa, derivada de la religión cristiana ortodoxa (o cismática) griega.

También la arquitectura es en casi todos los países de la Europa Central y Oriental de tipo bizantino (por ejemplo, la Catedral de San Basilio y el Kremlin en Moscú). Muchas de estas ciudades llegaron a controlar territorios extensos, formando verdaderos reinos o Estados alrededor del centro urbano original (por ejemplo, el Gran Ducado de Moscú). Las diferencias entre algunas de estas ciudades y las ciudades-estado de la Edad Media son de forma, más que de fondo.

Las ciudades americanas

Un caso especial de ciudades que aparecieron en la Edad Moderna lo constituyen las nuevas ciudades americanas, tanto las que fundaron los españoles primero, como las fundadas por otros países europeos después (Portugal, Francia, Inglaterra, Holanda).

Los españoles fundaron en América más de 40.000 poblaciones, aunque es necesario señalar que algunas de ellas desaparecieron o fueron "refundadas", mudadas de lugar y hasta rebautizadas con nombres diversos.

La fundación de las ciudades hispánicas seguía de manera estricta las Leyes de Indias promulgadas por los Reyes Católicos, la Ordenanza de Carlos I y las Ordenanzas de Felipe II, que establecían todas ellas cómo debía ser el plano urbano: Y cuando hagan la planta del lugar, repártanlo por sus plazas, calles y solares a cordel y regla, comenzando desde la plaza mayor, y sacando desde ella calles a las puertas y caminos principales, y dexando tanto compás abierto que aunque la población vaya en gran crecimiento, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma (Ordenanza de Carlos I, 1523). Dicha legislación establecía cómo debía ser la planta urbana (ortogonal o en damero); la anchura de las calles; las dimensiones de las manzanas o cuadras, cuadrados de 100 varas de lado (83 m aproximadamente) para formar la cuadrícula urbana, y también la ubicación de la Plaza Mayor (en el centro urbano), donde debían asentarse la iglesia y la casa de gobierno municipal.

La fundación de las ciudades hispánicas en América dio lugar a la formación de verdaderos Estados coloniales o provincias que, aunque constituían el centro de la producción económica de una zona más o menos extensa, no podían comerciar entre sí (la exportación de cacao venezolano a México en el siglo XVIII constituyó una excepción).

Las distintas provincias hispanoamericanas surgían en torno a la fundación exitosa de una ciudad que servía para organizar a su territorio desde el punto de vista político y económico. Sin embargo, es justo reconocer que, aunque las ciudades hispanoamericanas tenían ciertas funciones similares a las que tenían las ciudades-estado, presentaban algunos caracteres distintos, por lo que no pueden ser consideradas, en sentido estricto, dentro de dicha categoría.

La transformación de las ciudades-estado

Muchas ciudades-estado se transforman para modernizar y así garantizar su funcionamiento, a menudo integrándose dentro de países cuyo territorio es mucho mayor, lo cual obedece a las necesidades generadas por lo reducido de su territorio. Este es el caso de Mónaco en Francia y de Hong Kong o Macao, ambas reintegradas dentro de la República Popular China. En el primer caso, aunque el Principado de Mónaco es independiente, depende económicamente y en cuanto a muchos servicios de Francia. En el segundo caso, Macao era una colonia portuguesa y Hong Kong inglesa, cuya importancia relativa se debía a la función de puerto comercial para la exportación de productos chinos, de manera que estas ciudades eran simplemente una especie de "intermediarios" comerciales entre China y los demás países .

Esta grande función se ha mantenido e incluso incrementado en la actualidad, cuando dichas ex-colonias pasaron a ser territorio de la República Popular China. En el caso de Hong Kong, donde sus habitantes saben el idioma inglés, el provecho para China es por partida doble: pueden mantener un control más efectivo de su comercio y utilizan a los chinos de habla inglesa para organizar su comercio internacional o importante.

Referencias

  1. ^ Sri Aurobindo, ‘’Ideal of Human Unity included in Social and Political Thought’’, 1970.

Bibliografía


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