Comunización


Comunización

Por comunización se entiende la abolición de la propiedad sobre los medios de producción, medios que en sociedades dominadas por el modo capitalista de producción, son "poseídos" por capitalistas individuales, estados, u otros cuerpos colectivos. En algunas versiones de la teoría comunista, la comunización es entendida como transferencia de la propiedad de manos del capitalista privado a manos de los productores asociados colectivamente, ya sea en unidades cooperativas o en comunas, o por mediación de un estado o federación de consejos de trabajadores a escala mundial, nacional o local. El fin de la propiedad supone asimismo el fin del trabajo asalariado, del capital y del dinero, que son sus efectos. Asimismo, y como resultado de este proceso, la comunización supone el fin de esa unidad productiva separada llamada "empresa", que sólo tiene sentido en el marco de las relaciones económicas actuales. En lugar de estas formas propiamente capitalistas, la comunización instaura la administración en común, por parte de los seres humanos libremente asociados, de los recursos naturales y de los bienes y servicios producidos por la sociedad.

Para simplificar, comunización significa abolición del capital, de las clases sociales y del proletariado en una revolución comunista, sin transición "socialista" ni autogestión. La comunización se concibe pues como una ruptura y una transición a partir de medidas directamente comunizadoras, es decir que abren la vía al comunismo.

En este sentido, comunización significa que la colectividad o la humanidad en su conjunto, directa o indirectamente, asume las tareas de planear la producción de bienes para su uso (no para el cambio) y según unas necesidades socialmente decididas. La gente tendría entonces el libre acceso a os bienes en lugar de intercambiar trabajo por dinero, o de intercambiar trabajo por productos, como ocurre en las fases menos avanzadas del socialismo.

La Comuna de París se aproximó a esa solución, pero no podía abolir inmediatamente el sistema de salarios. Si bien la comunización demostró ser viable en la Comuna de París, hunde sus raíces en sistemas como la obshchina (el “mir”) ruso y varias otras formas del llamado comunismo primitivo. Se ha propuesto una variedad de modelos para la administración comunista de la producción y la distribución (centralizada, federativa, etc.), pero todos los programas insisten en que, si las clases y la lucha entre clases han de ser realmente abolidas, y si la humanidad realmente ha de liberarse de la esclavitud salarial, ni los medios de producción ni los bienes producidos pueden ser "poseídos" por nadie (ni por individuos ni por cuerpos colectivos). Los bienes deben ser íntegramente distribuidos de acuerdo a las "necesidades" definidas por los mismos productores, y no según la cantidad de trabajo que ha intervenido en la producción, por ejemplo. El tipo y la cantidad del trabajo obligatorio mínimo, además, serían determinados para cada individuo a través de una planificación democrática, con el objetivo de finalmente disolver la distinción entre "trabajo" y "juego". De este modo el trabajo productivo se haría completamente voluntario. Nótese que la comunización en este último sentido nunca fue siquiera intentada por los regímenes llamados "comunistas", democráticos, populares, socialistas o leninistas (la URSS, China, etc.). No obstante, sí ha sido probada en varias ocasiones - no sólo en la Comuna de París, sino también en varias colectividades anarquistas como la majnovchina de Ucrania, el movimiento anarco-sindicalista de Cataluña durante la Guerra civil española, y por algunas tendencias de la ultraizquierda china durante la llamada "Gran Revolución cultural Proletaria." Esto no implica necesariamente denunciar a la socialdemocracia o al leninismo, que posiblemente mejoró la vida para muchas personas en comparación con el capitalismo de libre mercado; la cuestión es subrayar la diferencia entre la comunización y las variadas formas que adpotó el “socialismo histórico” o “socialismo real”.

En respuesta a críticos liberales como Friedrich von Hayek, que sostienen que sólo un mercado en el cual la propiedad privada sea asegurada por un estado puede satisfacer las necesidades de la gente, los comunistas indican que:

• Los humanos, al igual que otros animales, han sobrevivido y en algunos casos prosperado durante milenarios mediante sistemas de producción y distribución comunal, incluso careciendo de tecnología moderna; • La tecnología moderna hace que la producción y distribución comunal sean mucho más fáciles que antes, incluso a escala mundial; • El mercado, lejos de satisfacer las necesidades de la gente, de hecho funciona principalmente como una ficción ideológica que encubre la expropiación capitalista violenta - apoyada por el estado - de recursos que antes eran comunales. Así, la gente que antes vivía de esos recursos ha quedado desamparada, estando ahora obligada a venderse a cambio de una fracción de la riqueza que ellos mismos producen (apropiada por los capitalistas en forma de "ganancia"), fracción que por lo general es insuficiente para satisfacer sus necesidades. De manera que el "mercado de trabajo" no es realmente un mercado, como tampoco lo es el "mercado de productos”, ya que las empresas capitalistas mantienen monopolios gracias al apoyo estatal (derechos a la propiedad física e intelectual, etc.);

Según el análisis marxista, el modo de producción capitalista no puede evitar generar varias formas de crisis económica, como la Gran Depresión. En efecto, debido a que la acumulación capitalista ha saturado hasta el último rincón de la tierra, hemos entrado ya en un estado de crisis permanente de la cual el llamado “terrorismo” y la llamada “guerra contra el Terrorismo” son sólo los primeros síntomas. Según esta teoría, la comunización es la única manera de evitar la autodestrucción de la humanidad a causa del desastre ecológico o por una guerra civil global.

Para Theorie Communiste:

«Si la revolución y el comunismo son obra de una clase que existe dentro del modo de producción capitalista, ya no puede concebirse un salto entre el transcurso cotidiano de la lucha de clases y la revolución. Ésta es un rebasamiento que se produce en el transcurso mismo del antagonismo entre clases, en el transcurso de la explotación. La revolución comunista es la comunización de las relaciones entre los individuos, que se dan como relaciones inmediatamente sociales. Más allá de la afirmación del proletariado, es toda la teoría del comunismo la que hay que reformular superando los límites inherentes a este ciclo de luchas, que tienden al «democratismo radical» y a las prácticas alternativas. Pero también contra todas las teorías que dicen adiós al programatismo en nombre de un Humanismo teórico o de una crítica del trabajo o de la de la economía como fin en sí misma.»

La revolución será la abolición del modo de producción capitalista y de sus clases – tanto el proletariado como la burguesía -y la comunización de las relaciones sociales. Desde este punto de vista, hoy en día no hay más que promoción de la democracia y de la ciudadanía, apología de la alternativa. Estas prácticas y estas teorías no tienen otro horizonte más que el capitalismo.

Contenido

Evolución del concepto

El término comunización empezó a ser usado a principios de los años setenta por algunos miembros de la corriente comunista radical heredera de la Izquierda Comunista italiana y del consejismo germano-holandés. Grupos como La Vieille Taupe, Invariance, La Guerre Sociale, entre otros, hablaron de comunización para describir una nueva manera de entender el comunismo y la revolución, distinta de la que había sido dominante en tiempos de la revolución rusa y de la Tercera Internacional.

«Lo que dio el empuje para una nueva concepción de la revolución y del comunismo (entendidos como comunización) no fue únicamente la comprensión del contenido del comunismo derivada de una lectura atenta de Marx y Bordiga, sino también el influjo de la oleada de luchas de clase de fines de los sesenta y comienzos de los setenta, luchas que darían una nueva significación al “rechazo al trabajo” en tanto contenido específico de la revolución.» ("Que los muertos entierren a sus muertos"[1] )

A diferencia de la idea de socialización de los medios de producción, la de comunización excluye toda fase de transición entre el capitalismo y el comunismo. Esta idea de revolución es muy diferente de la que animó a la socialdemocracia europea de principios del siglo XX. Esta última, en efecto, concebía la transición hacia el comunismo como una "socialización" gradual y cada vez más generalizada de los medios de producción, proceso que sin embargo dejaba intactas las bases del modo de producción capitalista: asalariado, producción de mercancías, intercambio dinerario, etc. Precisamente esta falta de verdadera comunización de las relaciones y medios de producción, habría sido una de las causas determinantes del fracaso revolucionario en ese período.

Si, en consecuencia, no se puede igualar comunización con socialización de los medios de producción, tampoco se la puede equiparar a autogestión, ya que ésta última puede tener lugar en el marco de las relaciones de producción capitalista, tal como ocurrió bajo la República de Weimar en la Alemania de los años 20, y más recientemente en las fábricas ocupadas en Argentina.

“Comunización... es la apropiación por la humanidad de su riqueza e implica una transformación inevitable de está riqueza. Esto requiere la destrucción de las empresas como unidades separadas y, por lo tanto, de la ley del valor, no en orden a socializar la ganancia sino para circular bienes entre los centros industriales sin la mediación del valor... El problema no es eliminar lo "malo" del capitalismo (valorización) mientras se mantiene lo "bueno" (producción). Como hemos visto, el valor y la lógica de la ganancia impone un cierto tipo de producción, desarrolla ciertas ramas y olvida otras; alabar la productividad y crecimiento es cantar himnos a la gloria del capital." (Gilles Dauvé, "Capitalismo y comunismo", en "Declive y resurgimiento de la perspectiva comunista"[2] )

Si bien los grupos que plantean esta idea han sido influidos por la Internacional Situacionista, éstos forman una corriente que hunde sus raíces en una época anterior: entre sus influencias se hallan las fracciones comunistas que se opusieron a la bolchevización de la Tercera Internacional en los años 20; grupos como Socialismo o Barbarie y los propios situacionistas en los 60; y una variedad de organizaciones de inspiración consejista que florecieron en Europa en los años 60 y 70 (entre ellos La Guerre Sociale, la revista Etcétera en España, La Banquise y otros).

Particularmente importantes han sido, en años más recientes, las investigaciones teóricas desarrolladas por grupos como Theorie Communiste y la revista Troploin. Asimismo, en torno a estas discusiones se han desarrollado en años recientes una serie de publicaciones y grupos que se definen como "corriente comunizadora". No obstante, pese a la apariencia de homogeneidad que dicha corriente pueda tener, en su interior se dan frecuentes discrepancias acerca del sentido de la noción y de su viabilidad práctica.

Hay que precisar entonces que las abundantes discusiones en torno a las modalidades de socialización no tienen para la "corriente comunizadora" sino una importancia secundaria, pues corresponden por lo general a las líneas de debate y análisis del marxismo socialdemócrata, y no al movimiento comunista propiamente tal.

La perspectiva comunizadora

«Las ediciones SENONEVERO están abocadas a la publicación de una teoría crítica del capitalismo, es decir una teoría de su abolición. Una época ha terminado: la época de la liberación del trabajo, del proletariado que se confirma como el polo absoluto de la sociedad, la época del socialismo. Del período actual a la revolución, nadie conoce el camino que hay que recorrer: hay que hacer comprender, entonces, mediante análisis y críticas diversificadas. Hacemos un llamado a esta elaboración. La lucha contra el capital, la lucha dentro de la clase misma, la lucha de clase del proletariado no es un asunto de mudos y descerebrados: es una lucha teórica - ni por automatismo, ni por elección. Así como la producción teórica en general, nuestras publicaciones son actividades. Su necesidad es su utilidad.»

El concepto de comunización, aparecido a comienzos de los años 70 en medio de la crisis del programatismo, expresaba entonces de un modo negativo la relación entre las luchas inmediatas y la revolución. Subrayaba la distancia entre el momento revolucionario como abolición de todas las clases, como «autonegación del proletariado» por un lado, y las luchas inmediatas, por otro. No es que estas últimas fuesen "despreciadas”; más bien sucedió que, ante sus callejones sin salida y la prolongación indefinida de sus partidas de ajedrez, nació la necesidad de «hacer otra cosa». Estaba en marcha un proceso de "maduración negativa".

La teoría de la comunización fue elaborada durante el período de entrada en crisis del modo de producción capitalista, a finales de los años 60, y el comienzo del proceso de reestructuración contra-revolucionaria del capital, desde los 70. En términos teóricos, esta hipótesis vino a rebasar la contradicción en la que había quedado bloqueada la ultraizquierda que criticaba los modos de afirmación proletaria y la idea de conquista del poder por el proletariado (partido de masas, sindicato, parlamentarismo), pero que conservaba en cambio la idea de revolución como afirmación de la clase. La teoría de la comunización también fue un rebasamiento del callejón sin salida de la autonomía obrera. La crítica parcial y formal hecha por la ultraizquierda, que hasta entonces seguía predicando la afirmación directa de los consejos obreros, se radicalizó entonces convirtiéndose en una teoría de la auto-negación del proletariado, siempre visto teóricamente como un sujeto revolucionario por naturaleza, distinto de la clase obrera real, considerado como un mero sujeto alienado defensor del trabajo asalariado. La crítica de la idea de una contradicción entre proletariado y clase trabajadora desembocó - la reestructuración proseguía y la identidad obrera tendía a desaparecer – en el abandono de la idea misma de que el proletariado tuviera una naturaleza revolucionaria latente en la clase trabajadora. La contradicción proletariado/clase obrera había sido un modo transitorio de salir de la imposibilidad de la afirmación de clase. Esta lucha de conceptos puros suponía que la naturaleza del proletariado podía manifestarse sólo destruyendo todas las formas de existencia de la clase en la sociedad capitalista, clase que hasta podía ser llamada simplemente "capital variable".

El concluir la reestructuración la situación es tal que la afirmación del proletariado con vistas a liberar el trabajo productivo pierde todo sentido y todo contenido. Ya no existe ninguna identidad obrera frente al capital y que sea confirmada por él. En adelante, la existencia social del proletariado aparece, y continúa apareciendo, como el capital mismo. La lucha del proletariado contra el capital supone una contradicción con su propia naturaleza como clase del capital. En la revolución entendida como comunización, el comunismo es producido contra el capital, sencillamente porque se hace conscientemente necesario para la lucha contra la explotación y contra la misma crisis de la explotación, es decir la crisis de la implicación recíproca entre las clases. Toda afirmación de una naturaleza revolucionaria del proletariado, hasta bajo la forma de la afirmación de una pura negatividad, es sobrepasada cuando la revolución como producción del comunismo es el medio mismo de la destrucción del capital y de la abolición de las clases. En esta producción no se expresa ninguna naturaleza del proletariado, y la crítica coherente del capital, es decir que incluye su proceso histórico, es en realidad la afirmación de la perspectiva comunizadora.

La abolición del capital, es decir la revolución y la producción del comunismo, es inmediatamente abolición de las clases y por tanto del proletariado, en la comunización de la sociedad que es abolida tanto como lo es la comunidad de sus miembros separados. La sociedad es siempre comunidad separada de sus miembros, siempre sociedad de clases encarnada por la clase dominante. La abolición de la clase dominante, la clase del capital, es la abolición del Estado y de la sociedad que es representada como Estado del capital. Los proletarios suprimen el capital produciendo contra él la comunidad inmediata de sus miembros, transformándose en individuos inmediatamente sociales. Estableciendo relaciones entre individuos singulares y grupos afines donde cada uno ya no es más la encarnación de una categoría social, superando inclusive las categorías supuestamente naturales pero asignadas por la sociedad, como la categorías de sexo.

Este proceso de la revolución es comunización, producción del comunismo sin transición otra que la revolución misma. No hay etapas intermedias entre la revolución y el comunismo: ni socialismo, ni cualquier forma de poder obrero o de gestión obrera. En la reestructuración de las relaciones de clases que se lleva a cabo, el proletariado ya no opone al capital una positividad que el capital le confirmaba: ser la clase del trabajo productivo. La situación actual de las relaciones de clases es producto del conjunto del proceso histórico del capital: como explotación, como modo de producción, como economía, como sociedad capitalista, como Estado, es decir como contradicción permanente (explotación), irreductible y haciéndose más profunda, entre la clase capitalista y el proletariado.

En los ciclos anteriores de luchas, con la perspectiva de su propia afirmación y de la liberación del trabajo, el proletariado, en implicación recíproca con el capital, producía el rebasamiento comunista de manera adecuada al contenido de su contradicción con el capital. Esta revolución - aunque imposible en sus propios términos - era un rebasamiento real, cuya imposibilidad resulta evidente sólo desde el punto de vista del rebasamiento que la contradicción de clase produce ahora. El proletariado proyectaba su afirmación programando una etapa histórica de desarrollo libre de la productividad y por tanto de la caducidad del valor. Esta etapa transitoria al comunismo era la integración necesaria por el proletariado del devenir, bajo su control, del arco histórico del capital. Este período podía ser concebido como Estado obrero (por los marxistas) o como gestión municipal o sindical (por los anarquistas), esto no cambiaba en nada lo esencial. La imposibilidad de esta integración del arco del capital, era la imposibilidad de la auto-explotación, porque la explotación es siempre una relación entre clases distintas.

Véase también

Enlaces externos


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