Critarquía


Critarquía

Critarquía

La critarquía, del idioma griegokritès” (juzgado) o “krito” (juzgar) y archè (principio, causa), significando el mandato de la justicia, es un sistema político basado en la administración de justicia, en igualdad para todos, y dentro del concepto de derechos naturales (aquellos considerados inmutables de cada individuo: vida, libertad y propiedad). Aquí los administradores de justicia no gobiernan, sólo mantienen la ley ya acordada entre la gente y cada persona tiene derecho a ofrecer servicios judiciales o de seguridad al servicio de los otros.

Contenido

Principios

Difiere de otros sistemas políticos en la aplicación de las normas de justicia. En la critarquía incluso los juzgados, las fuerzas de seguridad y otras organizaciones que día a día mantienen la ley, se les niega cualquier poder privilegio o inmunidad, que es inconforme con la ley natural. Las normas pueden tener varios orígenes, algunas pueden ser consuetudinarias siempre que sean consentidas, otras puedes pueden ser pactos o contratos.

Cada persona tiene derecho a ofrecer servicios judiciales o policiales al servicio de los otros; nadie puede ser forzado a ser un cliente de los juzgados y los servicios policiales contra su consentimiento. Brevemente, bajo la critarquía los servicios jurídicos y policiales son ofrecidos en un mercado libre (sin monopolios), que es considerado como la ley natural del mundo humano en cuanto a intercambios de bienes y servicios se refiere. La critarquía, con quizás ciertos matices, comparte la versión legal de la filosofía del Derecho anarcocapitalista.

Las siguientes son las características semejantes entre el derecho y sistema judicial anarquista-liberal y la critarquía:

  • No hay castigos para los crímenes, pero si restitución y compensación.
  • No hay fiscales: sólo la víctima o su familia pueden iniciar un procedimiento.
  • Las multas se le pagan a la víctima (y no al Estado), existe un sistema de seguros extendido.
  • Los jueces sólo pueden aplicar las leyes derivadas de la costumbre.

La diferencia mayor, aunque no necesariamente en contradicción, sería que en anarquía la ley la aplicarían los árbitros en base a los contratos de las partes en conflicto en primer lugar. La similitud es que no existe ley pública-estatal, y la existencia de criterios de juicio básicos y comunes a todos los casos, en base a los derechos personales.

Término

El término critarquía, aparece por primera vez en 1944 por el escritor inglés Robert Southey. En su estructura lingüística se parece a otras palabras más familiares de la política como monarquía, oligarquía o jerarquía. Critarquía es mencionada, entre otros, por los diccionarios Webster’s Unabridged Dictionary, The Oxford English Dictionary y el American Collegiate Dictionary. De acuerdo a sus raíces etimológicas, la critarquía es un sistema político en el cual la justicia (más exactamente el juicio que busca lograr la justicia) es el principio que manda o la primera causa.

Similarmente la monarquía es un sistema en el que se supone que una persona es el principal gobernante o la causa prima de toda acción legal, siendo las otras personas nada más que sujetos obedientes al monarca, y bajo una oligarquía, pocas personas (oligarcas) actúan conjuntamente sin una jerarquía establecida entre ellos y son la fuente de todas las acciones legales.

El sistema político opuesto a la critarquía es la critocracia, con la cuál no debe ser confundida pues el gobierno de los jueces sin más, y no de la justicia de acuerdo a los derechos elementales.

Aplicación

Existió en el antiguo Israel, probablemente como es descrito en el Libro de los Jueces; en la actualidad existe en las zonas de Somalia (sin Estado central desde 1991) regidas bajo la ley Xeer.

Véase también

Enlaces externos

Obtenido de "Critarqu%C3%ADa"

Wikimedia foundation. 2010.