Achamán


Achamán
Según la mitología, el cuerpo físico de Achamán era el cielo.

Achamán, y sus varianes en Amazigh insular: Achuhuran, Achahucanac (Dios Grande y Sublime), Achguayaxerax, Achoron, Achaman (el Sustentador de los Cielos y la Tierra), era (sin que se sepa su pronunciación exacta), el nombre que recibía una de las entidades mitológicas divinas en las que creían los antiguos pobladores de la isla de Tenerife, los guanches.

Achamán ostentaba el título del dios del cielo en la mitología guanche y era considerado el dios supremo. Su nombre significa literalmente "los cielos", en alusión a la bóveda celeste (el cielo).

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Mitología

Achamán, dios todopoderoso y eterno a él debían su existencia las criaturas, pues creó la tierra y el agua, el fuego y el aire, y toda la vida que en ellos cabía. Achamán habitaba las alturas y a veces las cumbres de las montañas para regocijarse contemplando lo que ante su mirada se avivaba.

Achamán y Guayota

Según las creencias guanches, Guayota vivía en el interior del volcán Teide (el infierno), Guayota era el demonio rey del mal. Según la leyenda, Guayota secuestró al dios Magec (dios de la luz y el sol), y lo llevó consigo al interior del Teide. Los guanches pidieron clemencia a Achamán, su dios supremo. Achamán consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas de Echeyde y taponar el cráter. Dicen que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono, de color blanquecino, que corona el Teide. Desde entonces Guayota permanece encerrado en el interior del Teide, cuándo el Teide entraba en erupción, era costumbre que los guanches encendieran hogueras con el fin de espantar a Guayota. Otra versión dice que esas hogueras servían para que si Guayota lograba salir de Echeyde, creyera que seguía en el infierno y pasase de largo.

La creación del hombre

En un principio era Achamán, dios poderoso y eterno que se bastaba a sí mismo. Antes de él sólo había la nada y el vacío, el mar no reflejaba el cielo y la luz aún carecía de colores. Achamán también se llamaba Abora y también Alcorac. A él debían su existencia las criaturas, pues creó la tierra y el agua, el fuego y el aire, y toda la vida que en ellos cabía. Achamán habitaba las alturas y a veces las cumbres de las montañas para regocijarse contemplando lo que ante su mirada se avivaba.

Un día se detuvo Achamán en la cima de Echeyde. Desde allí su obra le pareció más bella y perfecta, como si la descubriese por vez primera, y pensó que debía compartirla. Entonces decidió hacer a los seres humanos para que también ellos admirasen lo creado, para que de ellos hicieran uso y para que lo conservasen.

Los nombres del dios supremo en cada isla

En el idioma guanche, el vocablo «Achamán» se utiliza para referirse a la deidad suprema en la que creían los guanches de Tenerife. Sin embargo, éste no era el nombre dado a la divinidad suprema en otras islas. Algunos nombres se refieren o se pueden referir al mismo dios, o con los mismos atributos:

  • Achamán: en Tenerife. Esta palabra significa "cielo o bóveda celeste". Era el dios "bueno", el dios supremo, el dios de la suerte y de lo benévolo.
  • Eraorahan: en El Hierro. Dios benigno supremo.

En Lanzarote y Fuerteventura se desconoce el nombre del dios supremo.

Referencias

Véase también


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