Guerra Greco-Italiana

Guerra Greco-Italiana
Guerra Greco-Italiana
Frente de Europa OrientalSegunda Guerra Mundial
OcupaciónGriegaDeAlbania19401941.svg
Penetración máxima de Grecia en Albania
Fecha: 28 de octubre de 1940 al 6 de abril de 1941
Lugar: Frontera de Grecia y Albania
Resultado: Estancamiento del Frente
Beligerantes
Bandera de Italia Italia Bandera de Grecia Grecia
Comandantes
Sebastiano Visconti Prasca
Ubaldo Soddu
Ugo Cavallero
Giovanni Messe
Aléxandros Papagos
Soldados
529.000 300.000
Bajas
13.755 muertos
25.067 desaparecidos
50.874 heridos
12.368 incapacitados por el frío
23.000 prisioneros de guerra
13.325 muertos
1.237 desaparecidos
42.485 heridos
25.000 incapacitados por el frío
2.392 prisioneros de guerra
Campañas del Frente Oriental
Polonia (1939) • FinlandiaBalcanes (1941)BarbarrojaLeningradoMoscú1ª batalla de JárkovCarelia2ª batalla de JárkovCrimeaCáucasoDon y VolgaMarteDemyansk3ª batalla de JárkovKursk4ª batalla de JárkovSmolensk (1943)Cruce del DnieperKorsun-Cherkassy • Kamenets-Podolsky Pocket • BagrationOfensiva Lvov–SandomierzOfensiva Lublin–Brest • 1° Ofensiva Jassy-Kishinev • 2° Ofensiva Jassy–Kishinev • Báltico • Ofensiva Budapest • LaponiaBalcanes (1944) • Ofensiva de Belgrado • Polonia (1944) • Hungría y Austria • Prusia OrientalBerlín
Campaña del Eje en los Balcanes
Guerra Greco-ItalianaYugoslavia (1941)Grecia (1941)CretaPartisanos (Yugoslavia)Partisanos (Grecia)

La Guerra Greco-Italiana (19401941) fue un conflicto armado que enfrentó a Grecia e Italia durante el curso de la Segunda Guerra Mundial.

Contenido

Causas

Grecia, pese a estar gobernada por un régimen autoritario y nacionalista encabezado por el primer ministro Ioannis Metaxas, era, sin embargo, un país tradicionalmente del lado de los Aliados. Grecia había liberado parte de su territorio en la Primera Guerra Mundial combatiendo a las fuerzas otomanas, aliadas de los Imperios Centrales. Por lo tanto, era un país tradicionalmente aliado del Imperio británico.

Relaciones italo-griegas

Las relaciones entre los dos países en el periodo de entreguerras no habían sido buenas.[1] En 1922 ambas naciones se habían enfrentado en el Incidente de Corfú, del que Mussolini salió humillado.[1] La dependencia del país del Mediterráneo y de la principal potencia de éste, Gran Bretaña, forzaba a Grecia a seguir una política favorable a ésta, a veces en contra de Italia.[1] Las finanzas griegas también se encontraban en gran parte en manos británicas.[1]

Tropas italianas en Albania durante la ocupación del país en abril de 1939. Esta causó una tensión temporal de las relaciones italo-griegas.

En 1935 Grecia participó en las sanciones impuestas a Italia por la Sociedad de Naciones, principalmente por sugerencia británica, por el ataque italiano a Etiopía.[1] La ocupación italiana de Albania el 7 de abril de 1939 había disgustado a los griegos, que temían un avance italiano sobre Corfú y Creta.[1] Dos días más tarde Metaxas expresaba al embajador británico la decisión del Gobierno griego de no ceder ante una posible amenaza o agresión italiana, que desencadenaría una guerra total.[2]

El 13 de abril de 1939 Grecia aceptó una garantía territorial anglo-francesa, temerosa de los planes de Mussolini.[1] [2] La garantía fue estrictamente unilateral, pero deseada por los griegos.[2] Esto disgustó a los italianos, que en mayo se negaron a renovar el tratado de amistad firmado en 1928.[1] [3] Los meses siguientes las relaciones bilaterales empeoraron.[1]

A finales de agosto los italianos concentraron por sorpresa tropas en la frontera griega, trasladando 4 de las 5 divisiones presentes en Albania.[4] La fuerza aérea italiana cruzó frecuentemente la frontera.[4] La rápida movilización griega fue caótica, pero sirvió de aprendizaje para la siguiente en el otoño de 1940.[3] Las órdenes de Mussolini, que el 16 de agosto de 1939 ordenó a Badoglio preparar un plan de ataque contra Grecia, eran contradictorias y cambiaban casi a diario.[5] Este plan contemplaba la utilización de 18 a 20 divisiones, 3 de protección de la frontera yugoslava, 3 contra Ioánina y 12 contra Salónica.[5] El 11 de septiembre de 1939, sin embargo, Mussolini cambiaba nuevamente de parecer y cancelaba el proyecto de atacar Grecia.[3] Temporalmente el objetivo de Mussolini pasó a ser Yugoslavia.[3]

A finales del verano de 1940 las relaciones entre los dos países volvieron a tensarse. A las 8:30 a.m. del 15 de agosto de 1940, durante la celebración de la fiesta de la Asunción, importantísima fiesta griega,[6] un submarino torpedeó el obsoleto crucero griego Helle en el puerto de la isla de Tinos, que había acudido a la celebración enviado por el Gobierno.[6] Italianos y británicos se acusaron mutuamente del ataque; sólo en 1960 se supo, por confesión del antiguo gobernador italiano del Dodecaneso, que había sido ordenado por este.[7] Los gobiernos italiano y griego, sin ningún interés en un enfrentamiento, trataron de quitar importancia al ataque.[6]

El 22 de agosto de 1940 el gobierno griego consultó con el británico en qué podría consistir la ayuda británica debida por la garantía recibida en abril en caso de entrar en conflicto con Italia.[8] Los británicos, aparte de reafirmar la garantía a pesar de la derrota francesa (5 de septiembre de 1940), únicamente se comprometieron a evitar la toma italiana de Creta, conceder ayuda económica y favorecer al país en las negociaciones de paz tras la guerra, y ello tras gran presión del embajador británico en Grecia.[8]

En septiembre, llegada la calma a la relación con Yugoslavia, Mussolini desmovilizó gran parte de las tropas concentradas contra esta y parte de las acantonadas en al Albania.[9] Esta desmovilización parcial afectó más tarde a la eficacia del Ejército destinado a la invasión de Grecia menos de dos meses más tarde.[10] Tres nuevas divisiones (Siena, Parma y Piamonte), fueron, no obstante, transferidas a Albania como se había solicitado anteriormente.[10]

Los preparativos para la guerra

Palacio Venezia, Roma, donde el 15 de octubre de 1940 tuvo lugar la reunión en la que los dirigentes políticos y militares italianos decidieron atacar Grecia a final de mes.

La decisión de atacar a Grecia fue tomada por Mussolini por motivos políticos. Las razones eran diversas: contrarrestar el peso cada vez mayor de la Alemania nazi,[11] con la que Italia había firmado del Pacto de Acero; reverdecer los laureles del ejército italiano, de actuación mediocre durante la campaña de Francia en los Alpes Occidentales, y tal vez, conquistar bases en Grecia y en sus islas para reducir la presencia inglesa en el Mediterráneo.

La preparación de la campaña fue insuficiente y confusa:[12] el 12 de octubre de 1940, dos semanas antes de la fecha decidida para el ataque, el jefe del Estado Mayor italiano, el mariscal Badoglio, desconocía la decisión de atacar Grecia; el general Mario Roatta, su lugarteniente, creía dos días más tarde que el plan se había abandonado.[11]

Mussolini, impuso al Alto Mando italiano la fecha de ataque a Grecia para compensar la ocupación militar alemana de Rumanía, sin apenas preparación de la campaña pero con el respaldo de los dirigentes civiles y militares en Albania y una débil oposición del Estado Mayor.

El 15 de octubre de 1940, en el Palacio Venezia de Roma tuvo lugar una reunión secreta, en la cual tomaron parte Mussolini, Ciano, Badoglio, Soddu, Jacomoni, Roatta y Visconti Prasca. Se tomó la decisión de atacar a Grecia y se redactó un ultimátum, que el embajador italiano en Atenas, Emanuele Grazzi, debería entregar a las 3 de la mañana del 26 de octubre, tres horas antes del comienzo de la ofensiva.[13] En el documento, se instaba al Gobierno griego a permitir que las tropas italianas ocupasen el territorio nacional griego para continuar la guerra con Gran Bretaña. Sin embargo, el mismo documento advertía que si las tropas italianas encontraban resistencia, esa resistencia sería doblegada por las armas y el Gobierno griego habría de asumir la responsabilidad de las consecuencias.

El motivo principal del ataque en el otoño de 1940 fue el creciente entrometimiento de Alemania en lo que teóricamente era una zona de influencia reservada a Italia: los Balcanes.[14] El envío de tropas alemanas a Rumanía en octubre, sin consulta previa con Mussolini, hizo que este se decidiese a reafirmar la preponderancia italiana en la zona mediante el sometimiento de Grecia.[14]

La mañana del 17 de octubre de 1940 se reunieron los jefes de los Estados Mayores del Ejército, la Armada y la Aviación italianas, para evaluar la campaña decidida dos días antes, en la que los dos últimos no habían podido participar.[15] Se decidió informar a Mussolini de que los plazos decididos eran irrealizables pero Badoglio terminó cambiando de idea y respaldando finalmente el plan original, simplemente reclamando un retraso de dos días respecto de la fecha original del ataque (26 de octubre de 1940).[16]

Entre la decisión de atacar Grecia y el comienzo de la campaña, sin embargo, algunas de las condiciones que se habían considerado necesarias para lograr la victoria fueron desapareciendo: Bulgaria se mostró contraria a participar del lado italiano y el tiempo empeoró notablemente, haciendo imposible el uso de la fuerza aérea en apoyo de las tropas de tierra, en la que los italianos tenían una gran ventaja.[17] El empeoramiento del tiempo también dificultaba la descarga de material y suministros en los puertos y acentuaba la dificultad de los transportes en un red de comunicaciones mediocre.[17]

La entrevista Grazzi–Metaxas

El 28 de octubre, como había sido establecido, el embajador italiano, le hizo llegar el ultimátum a Metaxas en su domicilio de Kifisiá, a las afueras de Atenas,[18] dándole tres horas para aceptar o rechazar las exigencias italianas.[19] [20] [21] El texto italiano, tras acusar a Grecia de infringir su neutralidad y haber apoyado a los británicos, exigía en términos vagos la ocupación inmediata de ciertos puntos estratégicos, que no especificaba.[20]

Según la tradición griega, Metaxas habría respondido al embajador con un único y tajante «Oxi!» («¡No!»),[19] respuesta que es recordada en Grecia cada año en el llamado «Día del No» (fiesta nacional griega).

Grazzi, en su libro El principio del fin — Las operaciones contra Grecia, da su versión de la entrevista entre Metaxas y él:

Apenas tomamos asiento, y ya que era un poco más de las tres de la mañana, le dije inmediatamente que mi Gobierno me había encargado de hacerle llegar un escrito, que no era si no el ultimátum de Italia a Grecia, con el cual el Gobierno Italiano exigía la disolución de las fuerzas armadas griegas, a partir de las 6 de la mañana del 28 de octubre de 1940. Metaxas comenzó a leerlo. Detrás de los vidrios de sus gafas, veía sus ojos en lágrimas. Cuando terminó de leerlo, me dijo con voz triste pero firme: «Alors, c'est la guerre» («Entonces, es la guerra»).

La hija de Metaxas narra la continuación de este diálogo, que no aparece en las memorias de Grazzi: — «No necesariamente, Excelencia», aludiendo a la posibilidad que Grecia tenía de rendirse. —«Sí, es necesario...», respondió el Primer Ministro.[22] Metaxas consideró imposible consultar con el rey y el Ejército en el plazo concedido por Mussolini y sus preguntas sobre las exigencias exactas de este chocaron con la ignorancia del embajador.[22] La guerra era inevitable, como buscaba Mussolini.[23] Tres horas más tarde, las tropas italianas entraban en territorio griego.

Mientras, Metaxas comunicó el ultimátum al embajador británico que, a su vez, informó a Londres, que avisó a los gobiernos yugoslavo y turco del inminente ataque.[24] Seguidamente se reunió con el rey, el Gobierno y el Alto Mando para evaluar la situación y sopesar la posible ayuda británica.[24] Estos valoraron las distintas formas de ayudar a Grecia pero no consideraron seguro que la flota operase entre Italia y Albania para estorbar el abastecimiento de esta y la ayuda en aviones fue al comienzo escasa.[25] El 29 de octubre de 1940, sin embargo, comenzaron a ocupar posiciones en Creta, con permiso griego.[26]

Fuerzas enfrentadas

Fuerzas italianas

Escudo de la división de montaña Julia, centro del plan de ataque italiano y encargada del avance por la cordillera de Pindo.

Las fuerzas italianas se dividían en 3 grupos principales: uno encargado del avance por la costa hacia los puertos del sur de Epiro ("Grupo Litoral"), otro encargado del avance hacia Ioánina y un tercero encargado de cubrir el frente macedonio más entre la cordillera de Pindo y la frontera yugoslava. Los tres grupos contaban con las siguientes unidades:[27] [28]

  • Raggruppamento Litorale (5.000 hombres), al mando del general Carlo Rivolta.
    • 3° Regimiento Granatieri di Sardegna (3.082 hombres y 4 cañones).
    • 7° Regimiento de caballería Milano
    • 6° Regimiento de caballería Aosta
    • un batallón de Camisas Negras.
  • XXV°Cuerpo de Ejército (Carlo Rossi)
    • División de infantería Siena (9.200 hombres y 50 cañones)
    • División de infantería Ferrara (12.785 hombres y una fuerza auxiliar de 3.500 albaneses)
    • División acorazada Centauro (4.037 hombres, 163 tanques ligeros, 24 cañones)
    • División Alpina Julia (10.800 hombres y 20 cañones)
      • 5 batallones
      • 2 grupos de artillería.
  • XXVI Cuerpo de Ejército (Gabriele Nasci)
    • División de infantería Piemonte (9.300 hombres y 32 cañones)
    • División de infantería Parma (12.000 hombres y 60 cañones)
    • División de infantería Venezia (10.000 hombres).

Las divisiones italianas tenían insuficiente artillería y transportes,[29] los reservistas no habían recibido instrucción en el nuevo armamento y el cuartel general no estaba listo para la campaña.[30] El armamento italiano era, además, anticuado y el mando italiano estaba formado por generales con malas relaciones entre ellos.[12] A todas estas desventajas se añadió la estructura mixta de las divisiones italianas, inadecuada para el terreno montañoso en que se iba a desarrollar el combate.[30] La larga campaña propagandística contra Grecia había echado a perder también el factor sorpresa, permitiendo la movilización griega.[12]

Las divisiones acorazadas italianas, además, no eran comparables a las alemanes de la época.[29] Su regimiento de tanques estaba formado por unidades ligeras, que se utilizaron inadecuadamente.[29]

En Aviación, sin embargo, los italianos contaban con una superioridad total, incluso tras la llega de la Royal Air Force británica, aunque el mal tiempo impidió a menudo el uso de esta ventaja frente a los griegos.[31]

El plan de campaña, decidida a toda prisa en el otoño, se hubo de preparar en dos semanas.[32]

Plan militar

Distribución aproximada de fuerzas al comienzo del conflicto y plan de ataque italiano.

El plan de invasión de Grecia había sido preparado por el Estado Mayor italiano desde fines de 1939 y preveía una primera fase con una ofensiva en Albania para la conquista de Epiro, siguiendo por los valles del Viosa y Thyamis, con la toma de Métsobon y Drisko, para impedir a las tropas griegas de Tesalia y Macedonia que se unieran a las de Epiro.[33] Seguía una segunda fase, destinada a la conquista de Atenas, y una tercera, consistente en la ocupación de todo el territorio.

El plan de ataque italiano para la primera fase consistía en aislar mediante un movimiento envolvente en pinza la región de Epiro.[33] La región, de difícil acceso y separada del resto de Grecia por la cordillera de Pindo, sólo contaba con dos principales vías de acceso, el puerto de Metsovon y por Arta y Missolonghi.[33] Una única carretera recorría la región de noroeste a sureste.[33] Un brazo de la pinza italiana, formada por la división de montaña «Julia» debía atacar desde el Este, tomando el Metsovon, mientras que el otro debía avanzar paralelo a la costa en dirección al puerto de Preveza.[33] El grueso de las tropas, las divisiones «Siena», «Ferrara» y «Centauro», debían atacar hacia el Kalamas (Thyamis) y romper las líneas griegas en Kalpaki, en dirección a Ioánina.[33]

Mientras, el frente macedonio quedaba a la defensiva con una única división, la «Parma», mientras que las divisiones «Arezzo» y «Venezia» cubrían la frontera yugoslava.[33] La división «Piamonte» formaba la reserva.[33]

El frente quedó dividido en dos mandos, responsables cada uno de un cuerpo de ejército: uno para el frente de Epiro y otro para el de Macedonia.[33]

En total, 87.000 hombres se desplegaron para atacar Grecia, mientras que 12.000 guardaban la frontera yugoslava, un total de 84 batallones con 686 cañones.

Fuerzas griegas

Frente a las fuerzas italianas los griegos, con amplio aviso sobre las intenciones de Mussolini gracias a la campaña propagandística previa,[28] habían desplegado la VIII división, una brigada de infantería y otra de artillería en Epiro. En Macedonia se trasladó a la IX división y a la IV brigada, mientras que 7 batallones formaban una segunda línea de defensa.[28] Los griegos estaban movilizando 18 divisiones.[28] La movilización parcial había comenzado de hecho a principios de mes, ya que los mandos griegos esperaban la invasión desde el 3 de octubre de 1940.[24]

A pesar de las suposiciones del mando italiano en Albania, los italianos no lograron la superioridad de dos a uno que declaraban tener hasta enero, tras el traslado de grandes refuerzos.[28] Según cálculos del Alto Mando griego, al comienzo de la campaña unas 6 divisiones italianas se enfrentaron a 4 griegas.[28]

A pesar de comenzar a prepararse con anticipación al ataque italiano, el Ejército griego tenía importantes debilidades.[34] Pequeño y basado principalmente en militares en la reserva, la mayoría de sus armamento era anticuado y de origen francés, checoslovaco y polaco, países todos bajo control alemán.[34] La única fuente de repuestos era la captura de material italiano.[34] Grecia contaba además con una única fábrica de armamento ligero e importaba la mayoría de sus materias primas.[34] Su parque automovilístico era escaso, lo que se unía a una red de carreteras muy deficiente y a una única línea férrea entre Atenas, Salónica y Florina, lo que dificultaba el transporte hacia el norte.[34] Carecía además de aeródromos que se pudiesen utilizar con mal tiempo.[34] Aunque el país era de relativa fácil defensa por su carácter montañoso, ello requería que las tropas pudiesen formar líneas de defensa, proceso lento por las malas comunicaciones.[34]

A la gran escasez de aviones de combate, en la que los italianos tenían una ventaja aplastante,[29] se unía la práctica ausencia de tanques en el Ejército griego (contaba únicamente con 4, obsoletos).[35] Las existencias de armamento antitanque era también escaso.[35]

Por otra parte, la moral de las tropas era excelente,[35] y la movilización fue muy rápida.[35]

Objetivos italianos

El plan del verano de 1940 en realidad no contemplaba una ocupación de Grecia, que hubiese requerido 20 divisiones y demasiado tiempo según Mussolini, sino únicamente la toma de la costa de Epiro al sur de Albania, con 9 divisiones.[36] Los mandos italianos contaban con una escasa resistencia griega, con las tropas de este país concentradas en la frontera búlgara.[36] En agosto se decidió añadir una nueva división para la toma de Corfú y en septiembre comenzó el traslado de unidades a Albania, que se hallaban listas a final de mes.[36]

La visita del ministro alemán de Exteriores, Ribbentrop a Roma el 19 de septiembre de 1940,[37] tras el fracaso del proyecto de invasión de Gran Bretaña, permitió a Mussolini defender los planes de ataque a Grecia como una manera de golpear indirectamente a Gran Bretaña en el Mediterráneo.[38] Los alemanes aprobaron tácitamente los planes del Duce.[38] El plan propuesto, no obstante, preveía la continuación de la campaña en Egipto y la toma del canal de Suez antes del ataque a Grecia, según el avance establecido para mediados de octubre, de Sidi Barrani a Marsa Matruh.[38]

Mussolini, sin embargo, no esperó a la conclusión de la campaña en África, que Rodolfo Graziani no comenzó el 5 de octubre de 1940 como estaba previsto y,[39] el 14 de octubre de 1940, convocó a una reunión a Pietro Badoglio y Mario Roatta en el que los sorprendió comunicándoles su decisión de cambiar radicalmente los planes previstos.[39] La ocupación de la costa de Epiro debía dejarse de lado para dejar paso a la ocupación de toda la península griega.[39] Tras aceptar las estimaciones del Alto Mando que preveían la necesidad de 20 divisiones y 3 meses para reunirlas, cambió de idea al día siguiente, ordenó el ataque para el 26 de octubre de 1940.[39] Se desechó, sin embargo, la toma de Creta, por considerarse demasiado arriesgada y los posibles costes navales demasiado elevados.[40]

El Alto Mando alemán recibió noticia de los planes italianos a través de su embajador en Roma el 18 de octubre.[40] Hitler no preveía complicaciones en el plan italiano, ni militares ni diplomáticas.[41] Yugoslavia no se inclinaba a respaldar a Grecia mientras Italia no solicitase atravesar su territorio.[41] Bulgaria mantenía la neutralidad ante la amenaza turca de intervención y esta decidió 10 días antes del ataque italiano no participar en la contienda a menos que Bulgaria atacase Grecia.[41] [24] No se preveía que la resistencia griega pasase de las dos semanas ante el teórico poderío italiano.[41] Los alemanes veían la captura italiana de Grecia como un paso más hacia el control del Mediterráneo oriental y un refuerzo a la campaña contra Egipto.[42]

Fases de las operaciones

La ofensiva italiana

Mapa de la ofensiva inicial italiana en Grecia, del 28 de octubre al 13 de noviembre de 1940.

El segundo día las unidades italianas habían avanzado una media de 10-12 km. en territorio griego y únicamente la 30 de octubre de 1940 al situación era tan delicada que el mariscal Badoglio sugirió la conveniencia de reforzar la misión alemana en Rumanía para disuadir a Turquía de un posible ataque contra los apurados italianos.[42] El plan italiano se mostró además falto de estrategia: en vez de avanzar hacia Salónica los mandos indicaron un avance hacia Epiro, zona sin interés estratégico alguno.[42]

El lento avance italiano permitió además a los británicos enviar unidades aéreas a Creta (6 de noviembre de 1940).[44]

La contraofensiva griega

Contraofensiva griega, del 14 de noviembre de 1940 a marzo de 1941.

Las condiciones meteorológicas eran pésimas.[45] Las fuerzas italianas avanzaron al principio rápidamente, pero la pronta movilización del ejército griego y el apoyo aéreo de la RAF (la aviación griega consistía en anticuados biplanos), junto con la falta de pontones para cruzar los torrentes de montaña crecidos por las lluvias y la escasez de efectivos que les dejó en inferioridad frente a los griegos.[45]

Ya el 1 de noviembre de 1940, con la mejora del tiempo, los griegos desencadenaron un fuerte ataque en el frente macedonio hacia Korçë que amenazaba con envolver a las unidades italianas que avanzaban hacia Epiro, asaltando las montañas que protegían la meseta de Korçë.[46] En esta zona la línea italiana la sostenía la división «Parma», reforzada en el último momento por la «Piamonte» y la «Venezia», que se estaba trasladando desde la frontera yugoslava.[46]

Tropas griegas en Korçë en noviembre de 1940.

Las fuerzas griegas lograron rechazar a los italianos entre el 8 y el 10 de noviembre, para luego aislar a la división «Julia» y tomar la ciudad albanesa de Coritsa (Korçë) el 22 de noviembre.[47] El ataque contra la ciudad había comenzado el 14 de noviembre de 1940 con el asalto a las posiciones italianas en el río Devoli, al sureste de la población.[48] Los griegos contaban ya en este frente (el macedonio) con las divisiones X, XI, VII y IX.[48]

Los griegos habían logrado aumentar sus efectivos de 35.000 a 232.000 hombres entre finales de octubre y el 14 de noviembre de 1940, obteniendo una ventaja de dos a uno en efectivos frente a los italianos.[30]

El 9 de noviembre, la situación se precipitó. Visconti Prasca fue reemplazado por el general Ubaldo Soddu[47] quien, pese a las presiones de Mussolini, no pudo efectuar ninguna operación ofensiva, contentándose con reorganizar la débil línea defensiva italiana. A mediados de mes las divisiones que llegaban para sostener el frente eran divididas en sus componentes para ser distribuidas allí donde se consideraban más necesarias, a menudo sin el equipamiento necesario.[48]

Tras la toma de Coritsa los griegos continuaron su avance atacando Pogradec, en la orilla sur del Lago Ohrid, que cayó en sus manos tras duros combates el 28 de noviembre de 1940.[49] La toma de este bastión italiano amenazaba con derrumbar el frente, ponían en peligro el flanco del IX Ejército italiano y hacía posible el desembarco griego en el lago tras las líneas italianas.[49]

Las tropas griegas derrotaron a la brigada alpina «Julia» en el valle del Viosa y avanzaron hacia el Adriático. A finales de noviembre las unidades italianas se hallaban en retirada.[50]

En el otro extremo del frente, en Epiro, los mandos italianos trataron de estabilizar la situación evacuando Argirocastro (9 de diciembre de 1940, lo que redujo la longitud del frente en un tercio, pero eliminó los escasos avances del comienzo de la campaña.[51]

La prioridad griega, abastecimiento italiano de los frentes africano y griego (1940-1941). Según Sadkovich, p.441.[52]

Mussolini envió refuerzos, aumentando los efectivos a 162.000 hombres en diciembre de 1940, pero los griegos continuaron avanzando sobre territorio albanés hasta la segunda mitad del mes.[53]

El 20 de noviembre de 1940 cayó en manos griegas Moscópolis y Pogradec, el 4 de diciembre de 1940 Premeti y al día siguiente Hagia Santa.[47] El 8 de diciembre de 1940 entraban en Argirocastro.[47] Durazzo se hallaba amenazado, y con él el abastecimiento de los ejércitos italianos.[54] Mussolini, aterrorizado ante la posible derrota, solicitó sin éxito ayuda a Hitler, que sopesaba una solución diplomática al enfrentamiento que incluyese la evacuación británica de Grecia.[54]

Mientras la petición de ayuda en Berlín fracasaba el Alto mando italiano había reconstituido las divisiones desmovilizadas por orden de Mussolini el 5 de octubre de 1940.[55] La ventaja numérica griega se fue reduciendo y con ella el ritmo de avance de estos.[55]

A pesar de que los griegos lograron tomar Porto Palermo y Himarë el 20 de diciembre de 1940, en dirección a Durazzo a lo largo de la costa, los italianos consiguieron estabilizar el frente poco después.[53]

A fines de diciembre, el frente se estabilizó,[56] y el general Ugo Cavallero asumió el mando de las tropas italianas.[57] A la vez, sin embargo, una rápida ofensiva británica en África ponía en dificultades al gobierno italiano, que ya preveía pasar a la ofensiva en el frente albanés en la primavera de 1941.[55] A finales de año el número de soldados de ambos bandos era aproximadamente el mismo (las cifras están en disputa, considerando los italianos que estaban en inferioridad, mientras que los griegos afirman ser ellos quienes lo estaban) pero la moral de las tropas italianas era muy inferior.[57]

Intentos de avance italiano

Alpini italiano junto a una mula, medio de transporte y abastecimiento fundamental en el conflicto para los dos bandos. Las malas comunicaciones y el pésimo tiempo crearon durísimas condiciones para los combatientes en las montañas greco-albanesas.
Segunda ofensiva italiana, del 9 de marzo al 23 de abril de 1941.

Cavallero ordenó en enero de 1941 un contraataque para intentar reconquistar Klisura, una de las zonas más fuertes del frente griego,[58] que los griegos no sólo rechazaron, sino que obligaron a los italianos a retroceder en una ofensiva de invierno, llegando hasta Tepelenë que, sin embargo, no lograron capturar a pesar de atacarla con dureza.[59] El general griego Aléxandros Papagos no quiso avanzar más allá de las montañas, donde las tropas griegas estaban en ventaja pese a la superioridad aérea italiana. Exponerse a la llanura, donde los italianos podrían usar sus blindados y su fuerza aérea, no era una decisión sensata. El avance griego, entonces, se limitó el sur montañoso de Albania. Unos 56.000 hombres de la Commonwealth prestaron apoyo a los griegos, sobre todo en aspectos donde el ejército griego carecía de medios, como la artillería y la aviación.

El mando italiano planeó una nueva ofensiva para finales de febrero para tratar de tomar el saliente de Klisura co 3 cuerpos de ejército y 12 divisiones.[60] La ofensiva se retrasó finalmente hasta el 9 de marzo de 1940 y contó con la presencia del propio Mussolini, que pudo contemplar el fracaso de la misma.[61] Ante el nulo avance, el 16 de marzo de 1940 se dio orden de concluir el ataque.[62]

Hacia marzo, sin embargo, la situación griega era apurada: a pesar de lograr detener la ofensiva italiana con gran sacrificio,[63] el convencimiento del inminente ataque alemán, la insuficiente ayuda Aliada que no podría frenar este y la negativa griega a reducir el frente retirándose frente a los italianos, además del fracaso de los intentos de involucrar a Yugoslavia en la guerra, auguraban una pronta derrota.[63] Los mandos griegos sopesaron incluso una rendición ante los alemanes.[63]

La intervención británica

Tropas británicas en Grecia a comienzos de 1941. Las malas comunicaciones en la región escogida para la defensa dificultaron el despliegue británico.

Los griegos solicitaron armamento a los británicos los primeros días de la guerra, pero justamente del tipo que más escaseaba en los arsenales británicos.[64] Los primeros aviones para suplir la exigua Aviación griega, sin embargo, comenzaron a llegar al país el 3 de noviembre de 1940.[64]

El Alto Mando griego estudiaba la posibilidad de un ataque alemán desde diciembre de 1940.[65] Los británicos obtuvieron confirmación de la próxima operación alemana contra Grecia gracias a "enigma" a comienzos de enero de 1941.[66] Tras descartar el traslado de tropas del frente albanés (14 divisiones) para no quedar en inferioridad numérica en los dos frentes,[65] y considerando que tanto Yugoslavia como Turquía mantendrían su neutralidad, Papagos consideró que necesitaría al menos 9 divisiones británicas para completar las 4 griegas disponibles y poder enfrentarse a las 12 divisiones que estimaba tenían los alemanes en Rumanía.[65] Los británicos, sin embargo, ofrecieron únicamente 2 o 3 divisiones y unas docenas de tanques, oferta que Metaxas consideró insuficiente pero lo suficientemente importante como para causar el ataque alemán.[65] Rechazó a mediados de enero de 1941 el ofrecimiento británico.[65]

Sin apoyo británico se propuso retirar algunas divisiones del frente albanés para tratar de oponerse al ataque alemán.[65] Lo escaso de las tropas disponibles, sin embargo, aconsejaba abandonar la defensa de la Macedonia oriental y la Tracia occidental, desplegándolas a lo largo del curso del Haliacmón (línea Haliacmón).[65] El abandono de Salónica, no obstante, conllevaba también descartar definitivamente la entrada de Yugoslavia en la guerra del lado griego pues era su puerto de abastecimiento por los Aliados.[67] La línea defensiva era además muy vulnerable a un ataque alemán a través de territorio yugoslavo por la "brecha de Monastir", en caso de que Yugoslavia permitiese el paso de tropas alemanas o Alemania forzase la entrada.[67]

La ayuda británica también se encontró con la dificultad de abastecer al ejército griego, cuya munición no producía, por lo que a comienzos de febrero los británicos calculaban que este no podría combatir más allá de finales de marzo por falta de munición y repuestos.[68] Los 14 escuadrones prometidos a los griegos tampoco podrían estar listos antes del ataque alemán, pues los aeródromos necesarios tampoco estarían listos hasta finales de abril.[68] Las tropas de tierra tampoco contaban con el transporte necesario para pasar a Grecia y no se había contado con el origen de las mismas, que podría retrasar en meses su despliegue en Grecia.[68]

La intervención alemana

Artículo principal: Operación Marita
Tropas alemanas conduciendo prisioneros griegos y británicos al cautiverio en abril de 1941.

Los alemanes advirtieron a Metaxas (1 de noviembre de 1940) que considerarían motivo de guerra la concesión a los británicos del uso de aeródromos en el norte del país, por lo que el caudillo griego mantuvo a los británicos en el sur.[69]

A fines de marzo, un golpe de Estado en Yugoslavia persuadió al OKW (en alemán: Oberkommando der Wehrmacht, Comando Supremo del Ejército alemán) de revisar los planes alemanes respecto de Grecia. Habiéndose decidido a atacar la URSS e incapaz materialmente de sostener simultáneamente una ofensiva significativa en el Mediterráneo contra Gran Bretaña y en el Este contra la Unión Soviética,[70] Hitler necesitaba a pesar de todo acabar con Grecia para asegurar el flanco de la campaña contra la URSS contra posibles ataques británicos.[47] La campaña había perdido su sentido original (un ataque contra Gran Bretaña en el Mediterráneo) pero aún debía ganarse.[47]

El 6 de abril de 1941, la Wehrmacht lanzó la Operación 25 (invasión de Yugoslavia) y la Operación Marita (la invasión de Grecia) de manera simultánea.

Las fuerzas italianas atacaron desde Albania mientras los griegos eran atacados desde Yugoslavia por fuerzas alemanas y búlgaras, aliadas de los alemanes. Los griegos habían establecido una línea de defensa fortificada, llamada "Línea Metaxas" (el Primer Ministro de este nombre había fallecido en enero de 1941), pero contaban únicamente con 3 divisiones y, ante la gran concentración de tropas alemanas, la línea era indefendible.

Avances alemanes en la operación Marita y últimos avances italianos gracias a esta.

El 12 de abril de 1941 Papagos dio orden de retirada a las unidades del frente albanés, que corrían el riesgo que quedar atrapadas entre las divisiones italianas y las alemanas ante el rápido avance de estas.[71] La orden fue mal recibida entre las tropas y los mandos del frente, que se resistieron a retirarse frente a los italianos.[71] Papagos trataba a la vez que las fuerzas griegas cubriesen el flanco izquierdo de la línea británica, que retrocedía.[71] Con el avance alemán, el contacto del jefe de Estado Mayor griego con los mandos en el frente era cada vez más difícil y la resistencia a continuar la retirada creció.[71]

Los griegos perdieron de nuevo Korçë el 14 de abril[72] y Argirokastro el 18.[73] Ante la próxima captura de Ioánina, los ejércitos griegos quedaron casi rodeados.[73] El avance final de los italianos, a pesar de la actitud eufórica de los mandos, se debió a la retirada griega, causada por la fulgurante ofensiva alemana.[72] La retirada griega fue tornándose caótica y la moral de las tropas decayó.[73] Papagos perdió el control de las unidades del frente albanés.[73] Los mandos del frente deseaban la firma de un armisticio inmediato, pero el rey y Papagos se oponían, con la intención de dar mayor tiempo a las tropas británicas para evacuar el país.[73] Finalmente, con el apoyo del obispo metropolitano de Ioánina, algunos mandos se rebelaron y formaron un gobierno encabezado por el general Georgios Tsolákoglu para solicitar un armisticio a los alemanes.[74] Los enviados de Papagos no consiguieron hacer que Tsolákoglu cesase en su intento de pactar con los alemanes, firmándose un armisticio entre él y el comandante de la división Adolf Hitler, el general Dietrich.[75] Este acuerdo tenía un acentuado carácter antiitaliano y no fue aceptado por el comandante de las tropas alemanas, el mariscal Wilhelm List.[76]

El nuevo acuerdo entre los generales griegos rebeldes y el mando alemán era menos favorable a los griegos.[76] Mientras, Tsolákoglu se resistía a solicitar un armisticio similar a los italianos, y sus actividades eran condenadas por Papagos, que manifestaba la intención del gobierno de continuar la lucha contra el Eje.[76] Mussolini, informado el 21 de abril de 1941 del nuevo acuerdo, estalló de furia y exigió que los griegos solicitasen a los italianos la rendición, negándose a aceptar las peticiones griegas durante varias horas en las que continuó el avance italiano, a pesar de los crecientes roces con los alemanes.[77]

A las 3 de la tarde del 22 de abril de 1941 los alemanes comunicaron a Tsolákoglu la necesidad de que este pidiese el armisticio a los italianos,[78] lo que hizo esa misma noche a pesar de su renuencia.[79] Se formó una comisión italo-germana para la rendición.[79] El 23 de abril de 1941 Tsolákoglu, el general italiano Ferrero y el alemán Alfred Jodl firmaron la rendición griega en Salónica,[79] que no fue admitida por el gobierno de Atenas.

Consecuencias del ataque italiano

Mussolini no logró derrotar por sí solo a Grecia pero su ataque, mal planificado y ejecutado,[80] desvió 29 divisiones italianas, la mayor parte de los buques de transporte y un cuarto de la aviación, lo que permitió a los británicos llevar a cabo una ofensiva de dos meses en el invierno de 1940 que cambió el curso de la guerra en África.[80] La falta de suministros, especialmente de vehículos de transporte, impidió a Rodolfo Graziani continuar su ofensiva contra Egipto.[80]

El reparto de Grecia

Reparto de las zonas de ocupación en Grecia por las potencias del Eje: alemana (rojo), italiana (azul) y búlgara (verde).

Alemania ocupó militarmente la Macedonia central y oriental, con el importante puerto de Salónica; la capital, Atenas, las islas del mar Egeo septentrional y la isla de Creta. Bulgaria, por su participación, se anexionó la Tracia. Los italianos obtuvieron el control del resto de Grecia.[81] El gobierno militar del general Georgios Tsolákoglu fue un gobierno títere bajo las órdenes de Alemania, como el de Pétain en Francia o Quisling en Noruega.

La vida de los soldados y de la población civil

La guerra se llevó a cabo en las nevadas montañas de la frontera greco-albanesa, con temperaturas extremas de hasta 25 °C bajo cero, en medio de constantes nieblas, nevadas y granizadas. Las crónicas de la época abundan en ejemplos de la heroicidad tanto de los soldados griegos como de las mujeres que se presentaron voluntarias para abastecer a sus hijos y a sus maridos en el frente. Muchos soldados de ambos bandos fueron dados de baja por congelación, y se realizaron numerosas amputaciones. Tanto bajaron las temperaturas, que el mando italiano comenzó a reemplazar a sus soldados provenientes del sur y centro de Italia, por soldados originarios del Norte, a los que se suponía que soportarían mejor el frío glacial de las altas y gélidas montañas de Epiro.

Los griegos liberaron en su contraofensiva la región de Epiro del Norte, una parte de Albania que históricamente había sido griega y en la que vivía la minoría étnica griega en Albania. Al llegar a ciudades con nombres griegos, como Aghii Saranda ('Cuarenta Santos'), la población de origen griego dio la bienvenida al ejército con flores, banderas griegas y canciones, y celebraron la entrada del ejército griego como una liberación.

Notas y referencias

  1. a b c d e f g h i Creveld (1973), p. 14
  2. a b c Cervi (1972), p. 4
  3. a b c d Cervi (1972), p. 9
  4. a b Cervi (1972), p. 7
  5. a b Cervi (1972), p. 8
  6. a b c Cervi (1972), p. 29
  7. Cervi (1972), p. 30
  8. a b Higham (1986), p. 8
  9. Cervi (1972), p. 56
  10. a b Cervi (1972), p. 57
  11. a b Cervi (1972), p. XII
  12. a b c Cervi (1972), p. XIII
  13. Presseisen (1960), p. 361
  14. a b Sadkovich (1994), p. 623
  15. Cervi (1972), p. 81
  16. Cervi (1972), p. 82
  17. a b Cervi (1972), p. 93
  18. Vatikiotis (1998), p. 8
  19. a b Vatikiotis (1998), p. 177
  20. a b Cervi (1972), p. 116
  21. Higham (1986), p. 11
  22. a b Cervi (1972), p. 117
  23. Cervi (1972), p. 118
  24. a b c d Higham (1986), p. 12
  25. Higham (1986), p. 14
  26. Higham (1986), p. 16
  27. Cervi (1972), p. 103
  28. a b c d e f Cervi (1972), p. 104
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  30. a b c Sadkovich (1994), p. 633
  31. Cervi (1972), p. 109
  32. Sadkovich (1994), p. 634
  33. a b c d e f g h i Cervi (1972), p. 100
  34. a b c d e f g Higham (1986), p. 3
  35. a b c d Higham (1986), p. 22
  36. a b c Creveld (1973), p. 26
  37. Creveld (1973), p. 30
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  39. a b c d Creveld (1973), p. 38
  40. a b Creveld (1973), p. 39
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  42. a b c d e f Creveld (1973), p. 56
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  44. Creveld (1973), p. 57
  45. a b Creveld, Martin van: "In the Shadow of Barbarossa: Germany and Albania, January-March 1941." Journal of Contemporary History, 7:3/4 (1972)
  46. a b Cervi (1972), p. 132
  47. a b c d e f Creveld (1973), p. 85
  48. a b c Cervi (1972), p. 157
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  50. Creveld (1973), p. 83
  51. Cervi (1972), p. 182
  52. Sadkovich (1993), p. 441
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  54. a b Creveld (1973), p. 102
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  57. a b Cervi (1972), p. 196
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  59. Cervi (1972), p. 202
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  63. a b c Sadkovich (1994), p. 638
  64. a b Higham (1986), p. 25
  65. a b c d e f g Creveld (1973), p. 155
  66. Higham (1986), p. 55
  67. a b Creveld (1973), p. 156
  68. a b c Higham (1986), p. 84
  69. Higham (1986), p. 20
  70. Creveld (1973), p. 82
  71. a b c d Cervi (1972), p. 279
  72. a b Cervi (1972), p. 281
  73. a b c d e Cervi (1972), p. 282
  74. Cervi (1972), p. 288
  75. Cervi (1972), p. 289
  76. a b c Cervi (1972), p. 290
  77. Cervi (1972), p. 291
  78. Cervi (1972), p. 294
  79. a b c Cervi (1972), p. 295
  80. a b c Sadkovich (1994), p. 620
  81. Seton-Watson, Hugh: "The East European Revolution". Westview Pr (Short Disc) (1983). ISBN: 978-0865317468

Bibliografía

Enlaces externos


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