Iglesia evangélica pentecostal de Chile


Iglesia evangélica pentecostal de Chile

Iglesia evangélica pentecostal de Chile

Iglesia Evangélica Pentecostal
Deidad Dios y la Santísima Trinidad
Autoridad máxima Eduardo Valencia Martínez
Tipo Cristianismo Protestante de corte Pentecostal
Nombre evangélicos pentecostales
Texto sagrado La Biblia
Sede Santiago de Chile
País con mayor nº de seguidores Bandera de Chile Chile

La Iglesia Evangélica Pentecostal, es una iglesia protestante de corte pentecostal, nacida en Chile a principios del siglo XX en la ciudad de Valparaíso. Sus orígenes se remontan a a la división surgida en el seno de la Iglesia Metodista Episcopal, denominación de origen estadounidense que desde fines del siglo XIX se encontraba radicada en este país y que contaba con varios templos en Santiago y ciudades de provincia como Valparaíso.

Los actuales estatutos de la Iglesia Evangélica Pentecostal - que datan del año 2000 -, en su artículo cuarto, nos relatan brevemente su historia:

La Iglesia Evangélica Pentecostal se gestó en los primeros años del siglo XX, naciendo como movimiento espiritual en el seno de la Iglesia Metodista Episcopal. En el año 1909, en las ciudades de Valparaíso y Santiago de Chile, un grupo de estas congregaciones vive la profunda experiencia de recibir el Bautismo del Espíritu Santo, de modo similar a como lo viviera la Iglesia Primitiva en Pentecostés (Hechos 2:1-4). Estos hermanos y hermanas invitaron al Pastor Willis Collins Hoover Kurt, misionero norteamericano, hasta ese momento Pastor de la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso, para que los pastorease, junto a hombres idóneos como su ayudante el Pastor Guillermo Castillo Moraga y también el Pastor Víctor Pavéz Toro, primer Pastor chileno y pentecostal, de la Iglesia en Santiago. Este movimiento crece espiritualmente y sigue haciendo historia y desarrollándose tanto en Chile como en el extranjero. El Pastor Willis C. Hoover K., que encabezó el movimiento hasta su fallecimiento, en el año 1936, continuó su crecimiento, denominándose posteriormente Iglesia Evangélica Pentecostal, para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo y propagación de su Santo Evangelio. Desde esa época hasta nuestros días el Espíritu Santo ha dirigido y protegido su bendita obra, la que se ha extendido más allá de los límites de nuestra imaginación.

La razón del quiebre entre Hoover y sus seguidores radicó, en que la Iglesia Metodista Episcopal rechazó de plano el movimiento liderado por el misionero norteamericano, considerándolo como un "desorden" que no podía ser tolerado, en razón de las manifestaciones de glosolalia (hablar en lenguas), y movimientos espasmódicos rítmimcos (danzas) que los seguidores de Hoover, consideraron un muestra irrefutable de los dones que el Espíritu Santo entregaba a través del bautismo en fuego (espiritualmente hablando) que el la tercera persona de la Trinidad divina les daba. Por lo anterior, el Pastor Hoover, sus seguidores de Valparaíso, y simpatizantes de Santiago, forman en el año 1909 la Iglesia Metodista Pentecostal, siendo el mismo Pastor Hoover su Primer Superintendente.

El crecimiento de la naciente iglesia fue notable, a pesar de sus miembros ser sometidos a escarnio y persecuciones, antes de la separación de la Iglesia y el Estado por la constitución de 1925. Sólo después de la vigencia de esta carta fundamental la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile pudo obtener personalidad jurídica, el 30 de septiembre de 1929. Gracias a la prédica callejera (que permanece en nuestros días), el acompañamiento musical y el acercamiento a las capas sociales más bajas de la población, se transformó paulatinamente en la principal iglesia evangélica de Chile. En el año 1932 se desencadenó un serio conflicto dentro de la ya robusta Iglesia, en dicho año, el Pastor Manuel Umaña, Pastor de la Iglesia de Santiago de calle Jotabeche, mantiene una lamentable y agria disputa por el poder al interior de la Iglesia con el Superintendente Hoover.

Luego de acusaciones reciprocas entre los partidarios de ambos bandos, la iglesia se ve condenada al cisma, el cual se produce finalmente. El Pastor Hoover, junto a los pastores fieles a él, funda la Iglesia Evangélica Pentecostal, mientras que la Iglesia Metodista Pentecostal queda a cargo del Pastor Manuel Umaña, quien luego se transformaría en su primer Obispo Presidente.

La Iglesia Evangélica Pentcostal, luego de este cisma del pentecostalsimo chileno, toma una gran fuerza expansiva, y el Superintendente sucesor del Pastor Hoover, el Pastor Presbítero Guillermo Castillo Moraga junto a su cuerpo de Presbíteros, comienza a consolidar la expansión nacional de la iglesia.

Principales puntos doctrinales

Esta iglesia es considerada una de las más conservadoras en el mundo evangélico, Entre sus características rituales se puede mencionar que no se tocan instrumentos durante los cultos y prédicas callejeras. Sus adherentes practican mucho la predicación en las calles, especialmente de personas que han tenido algún problema grave en sus vidas y que ahora se han recuperado por la obra del Espíritu Santo, y que dan cuenta cuán grande es el Poder de Dios.

Al igual que las Iglesias Protestantes se cree en la Salvación por gracia mediante la fe.

Doctrina y prácticas: Artículos de fe que resumen los principales puntos de su doctrina:

  • UNO: Cree en la trinidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Existe un solo Dios Verdadero, Eterno, de infinito Poder, Sabiduría, Bondad, Hacedor y Preservador de todas las cosas, visibles e invisibles, creador del cielo, la tierra y los mares. En este único Dios, existen tres personas de una misma sustancia, de existencia eterna, iguales en santidad, justicia, sabiduría, poder y dignidad.
  • DOS: Cree en Jesucristo, único y eterno salvador de la humanidad, Hijo de Dios quien no fue concebido por voluntad humana, sino que por obra del Espíritu Santo, que murió en la cruz del calvario y resucitó al tercer día, ascendió al cielo y está a la diestra del Padre para interceder ante Él por los que invoquen en Espíritu y Verdad. El Hijo, el cual es la Palabra del Padre, El único y Eterno Dios, de una misma sustancia con el Padre, tomó naturaleza humana en el seno de una virgen, de modo que las dos naturalezas, la celestial y la terrenal se juntaron en la persona de Jesucristo, Dios Verdadero hecho hombre, que sufrió, fue crucificado, muerto y sepultado para reconciliarnos con el Padre y para expiar no solo nuestras culpas, sino aquellas por la cual vino la condenación a la humanidad, el pecado original. Resucitó de la muerte con un cuerpo glorificado y ascendió al cielo para juzgar a todos los hombres en el día final.
  • TRES: Cree en la autoridad de las Santas Escrituras como la Palabra inspirada de Dios, la que está constituida por los sesenta y seis libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Creemos que la Biblia, la Palabra de Dios, es la completa revelación del plan de salvación y la historia de la redención y única regla de fe y práctica para el creyente.
  • CUATRO: Reconoce como sacramentos: el Bautismo por Aspersión para arrepentimiento; el Bautismo de los niños para Consagración; la santa Cena instituida por el Señor y que simboliza nuestra redención y única regla de fe y práctica para el creyente.
  • CINCO: Cree en el Bautismo del Espíritu Santo como poder regenerador y creador de una vida nueva, acompañada de gozo y alegría. El bautismo del Espíritu Santo es obtenido por un acto de apropiación de Fe de parte del creyente consagrado a Dios y que está en búsqueda permanente de la santificación.

Esta gran bendición, la cual suministra el poder para testificar el nombre de Cristo, está disponible a todos los creyentes cuyos corazones se han limpiado del pecado por la Sangre de nuestro Señor Jesucristo. El creyente, para que pueda vivir esta nueva vida consagrada al servicio del Espíritu Santo, debe constantemente, a diario, consagrar su vida libre de pecado, de contiendas, de palabras vanas y de orgullo, evitando actitudes y acciones que puedan contristar al Espíritu Santo de Dios.

  • SEIS: Cree en la resurrección de los muertos, y en la venida de Cristo a la Tierra en gloria y majestad para llevar consigo a sus redimidos.

Resurrección significa volver a la vida, levantarse de nuevo. Aquello que descendió de la muerte, se levanta de nuevo para vida. La resurrección de Jesucristo es un ejemplo de ello. Él nació de una virgen de linaje del Rey David, de acuerdo a la carne, y a su vez de la simiente de Abraham y Adán, por lo cual a través de este último la muerte pasó a toda raza humana. De esta forma, toda la simiente de Adán heredó esta naturaleza caída a causa del pecado y sujeta a condenación de muerte. Por esta razón Cristo vivió con un cuerpo mortal, sujeto al sufrimiento y a la muerte. Su sacrificio en la cruz del calvario fue necesario para nuestra redención. El mismo cuerpo que colgó de una cruz y que luego fue dejado en la tumba, fue el mismo que se levantó al tercer día en la resurrección, pero ahora glorificado. Así como Cristo es primicia en todo, así los creyentes también que han lavado su vida en la sangre del Cordero, y le han reconocido como su Salvador personal, como su cuerpo va al sepulcro, así también se levantarán con un cuerpo glorificado para la inmortalidad.

  • SIETE: Cree en la segunda venida de Cristo a la tierra en forma inminente, personal y premilenial. La palabra inminente significa que la segunda venida de Cristo (parusía) está cercana, impredecible y que puede ocurrir en cualquier momento. Nuestro deber es estar preparados como si su venida fuera hoy. La palabra personal significa que “El Señor mismo”, volverá. Como dice Hechos 1:11 “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. La palabra premilenial significa que Él volverá antes del milenio, etapa durante la cual los benditos y bienaventurados de la primera resurrección, vivirán y reinarán con Cristo mil años. Habrá dos etapas de la segunda venida de Cristo: la primera con el propósito de tomar a sus escogidos que estén preparados para el Arrebatamiento antes de la Gran Tribulación; y la segunda al final de la Gran Tribulación cuando Él venga con sus Santos para destruir al ejército del anticristo, para juzgar a las naciones del mundo y para inaugurar el reino milenial.
  • OCHO: Cree en la justificación por la Fe en Jesucristo, y no por las obras de la ley. Enseña y mantiene firmemente la doctrina bíblica de la justificación por la fe solamente. No cree que las obras humanas o algún tipo de trabajo especial contribuirá para la justificación y salvación, las cuales se podrán alcanzar exclusivamente sobre la base de la Fe en la sangre derramada, la resurrección y la justicia Justificadora de nuestro Señor Jesucristo.
Eso sí cree en las buenas obras como producto del fruto de la Salvación, no es que se alcance la salvación por ellas, pero si se debe obrar en esa forma. Cuando se cree en Jesús como Salvador personal los pecados son perdonados, el creyente es justificado y entra en un estado de justicia, no de él, pero si la de Jesucristo.

Prácticas y actos de Fe

Dentro de las prácticas de esta iglesia destaca la predicación al aire libre, es decir, grupos de hermanos creyentes que se reparten por las calles y, mientras avanzan en dirección a su templo o local de reuniones, a viva voz predican el mensaje del evangelio a los inconversos y también cantan himnos que invitan al arrepentimiento. También practican el ungimiento de los enfermos, tanto en los hogares como en los lugares de reunión. Para ello, colocan sus manos sobre la cabeza del enfermo y ruegan a Dios que lo sane. En las reuniones se reciben una o dos ofrendas voluntarias de parte de todos los que asisten a los servicios. Los creyentes, además, entregan el diezmo de sus ingresos al Pastor de la Iglesia. Se destaca la iglesia por su intensa actividad. Lo habitual es que la congregación esté organizada en distintos “Cuerpos o Grupos” que desarrollan una serie de actividades para expandir el evangelio y adoctrinar a sus integrantes. Por ejemplo existen los siguientes Cuerpos: Jóvenes, Señoritas, Coro de adultos, Coro de niños, Dorcas (damas casadas), Voluntarios (Varones y Jóvenes Casados), Ciclistas, etc. Se aceptan e incentivan las manifestaciones de los “dones” del Espíritu Santo, tales como la glosolalia, la danza, la sanidad de enfermos, la profecía y muchos otros.


Organización jerarquíca

Se debe distinguir entre la organización internacional de La Iglesia Evangélica Pentecostal, y la nacional.

A nivel internacional, la iglesia se artícula de una manera jerarquíca vertical, y monarquíca desde un punto de vista espiritual.

Su autoridades superiores conforme a sus actuales estatutos, son el Superintendente y el Cuerpo de Presbíteros (art. 20 de los actuales estatutos).

La Conferencia Internacional de Pastores, que se reúne ordinariamente una vez al año (generalmente en febrero), es también una autoridad de suma importancia, aunque hoy ha visto bastante menguado sus facultades a la luz de los estatutos del año 2000.

Cada país es una zona internacional, que esta a cargo de un Pastor Presbítero Jefe de Zona "chileno". Sin perjuicio de lo anterior, cada país en el cual se encuentra presente la Iglesia Evangélica Pentecostal, esta se debe organizar conforme a las leyes internas de dicho país, creando estatutos y directorios y autoridades propias, y tramitando su personalidad jurídica conforme al país anfitrión. De esta manera, la Iglesia Evangélica Pentecostal no cuenta con una especie de personalidad jurídica internacional, sino que es un conglomerado de personas jurídicas de distintos países, unidas "espiritualmente" mas no jurídicamente, en la persona del Superintendente de la persona jurídica de Derecho Público de la Iglesia Evangélica Pentecostal con sede en Chile.

A nivel nacional, la iglesia se artícula de las máximas autoridades superiores conforme al citado artículo 20 de los estatutos son también el Superintendente y el Cuerpo de Presbíteros. El Cuerpo de Presbíteros, es un órgano colegiado, conformado por los pastores de la iglesia que han sido promovidos a la diginidad de Presbítero por el Superintendente, y es un órgano deliberante y colegislador junto al Superintendente. El país por su parte se encuentra dividida en "Zonas" a cargo de un Presbítero Jefe de Zona, que tiene a su cargo a los Pastores Díaconos y Probandos de su jurisdicción. Dichos JEfes de Zona deben velar y supervigilar el adecuado funcionamiento de las iglesias a su cargo, como también que los pastores que se encuentran a su cargo ejerzan correctamente sus funciones. Otro órgano de suma importancia es la llamada "Comisión de Disciplina", que es en los hechos el Tribunal Eclesiástico de la Iglesia, pues debe velar porque los ministros no se desvien de su vocación, y en el caso de que así procedan aplicar las sanciones correspondientes que merezcan dichos actos de desviación ministerial.

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