Kiosco de prensa

Kiosco de prensa

Kiosco de prensa

Ejemplo de un kiosco de prensa contemporáneo en una plaza de Belo Horizonte, Brasil.


Contenido

El kiosco de prensa

Desde un punto de vista constructivo-jurídico, en la actualidad se entiende por kiosco de prensa una construcción fija de una superficie aproximada de unos seis metros cuadrados ubicada preferentemente en vías públicas y destinada esencialmente a la venta de periódicos y revistas. Su diseño y características estéticas aparece regulado en la normativa urbanística o en la ordenanza (norma reguladora) especifica (ordenanza de kioscos) que a tal efecto aprueban los Ayuntamientos. Dado que, en general, los kioscos se ubican en viarios públicos su instalación y explotación exige previa autorización municipal (es lo que se denomina la “concesión”). Aunque con menos frecuencia, también es posible la instalación de kioscos de prensa en zonas de titularidad privada, lo que no les exime de cumplir las condiciones constructivas o estéticas reguladas con carácter general por los Ayuntamientos en el marco del mobiliario urbano.

Origen y transformaciones

Vendedores ambulantes de periódicos.
Imagen que ilustra como se ha incrementado el número de publicaciones y el número de páginas de las mismas.

En la medida en la que el kiosco de prensa es un eslabón de la cadena que une la edición de la prensa escrita y el usuario final (el lector), su origen y evolución es tributario de las transformaciones (sociológicas y tecnológicas) operadas en la historia de la prensa escrita.

Prescindiendo de antecedentes remotos (desde el nacimiento de la escritura, en el 4000 AC hasta la aparición, a finales del siglo XV, de la prensa escrita en forma de “hojas sueltas”), desde el momento en el que técnicamente aparece la impresión masiva de noticias y anuncios comerciales (publicación de los grandes rotativos como el Journal de Paris, en 1777 y The Times, en Inglaterra en 1785), surge la necesidad de un agente que físicamente lleve el periódico hasta el cliente o lector.

Inicialmente esa función la realiza de forma personal y ambulante el “vendedor de periódicos”, cuya imagen recorriendo las calles y voceando la cabecera del periódico o las últimas noticias, está en nuestro imaginario colectivo, esencialmente a través de múltiples películas. Esta función se realiza en un contexto histórico y social caracterizado por la existencia de pocos diarios, con escasas páginas y con una reducida población lectora (mediados del siglo XIX, prensa para elites ); circunstancias, todas ellas, que hacen viable la difusión o venta del periódico a través de medios humanos (el vendedor) y sin necesidad de complejas estructuras materiales y organizativas. La función es ofrecer en la propia calle, o incluso llevándolo a los domicilios, el periódico a un limitado numero de personas potencialmente interesadas en adquirirlo (lo que hoy denominaríamos “un mercado reducido”).

Desde una perspectiva general, y muy sintética, se puede afirmar que la historia de la prensa escrita es la historia de su progresiva masificación o popularización, siendo esa historia la que genera la necesidad que da lugar al surgimiento del kiosco de prensa en los términos que más arriba se han definido.

De ese modo, tras la etapa inicial en la que el vendedor de periódicos buscaba al cliente, se produce una doble circunstancia: por un lado, se incrementa el número de publicaciones y el número de páginas de las mismas; y por el otro, se amplía el ambito de lectores y el de capas sociales interesadas en la compra y lectura de la prensa (en la base de este proceso está el aumento general del nivel de vida y de la educación de los ciudadanos, lo que les permite acceder a una actividad - la lectura de los periódicos - antes limitada a las elites). La doble circunstancia a la que acabamos de aludir empieza a dificultar la venta tradicional (personal y ambulante) del periódico. Ello impulsa la concentración de la venta o distribución en puntos fijos caracterizados por un importante tránsito de personas a las que se les facilita la compra del producto. En ese punto de inflexión podemos situar históricamente el origen del kiosco de prensa en sentido contemporáneo. A partir de esta etapa surge el kiosco como una construcción (al principio ligera y muy precaria) fija y destinada a la venta al público de periódicos y revistas. Una construcción o espacio capaz de albergar la multiplicidad de productos escritos o gráficos (periódicos, revistas, libros, postales, etc.) generados por la industria de los medios de difusión escritos[1] , atenta a suministrar productos variados a una clientela cada vez más amplia. Pues en el proceso, que estamos describiendo en trazos gruesos, se produjo la extensión de los potenciales lectores (pasando del varón acomodado y culto, a los miembros de todas las clases sociales, a las mujeres y a los niños[2] ) y el desarrollo y especialización de las publicaciones (pasando del periódico tradicional de noticias a las revistas ilustradas y, en general, a publicaciones especializadas).


  1. Paralelamente se produce el proceso de división del trabajo propio de la industrialización de los medios de prensa escrita (de los periódicos) que lleva a la implantación de un proceso específico de distribución, encargado, mediante una compleja red de instrumentos personales y materiales, de llevar el periódico desde el taller de impresión hasta el punto de venta o kiosco.
  2. 2 En España, el primer número que abrió el camino a lo que hoy denominamos “prensa rosa” o “prensa del corazón” apareció en 1944 (revista ¡HOLA!); y las primeras publicaciones infantiles (tebeos) datan de 1950


Función del kiosco de prensa

Quiosco en el boulevard de San Sebastián, España

En linea con lo expuesto en el apartado anterior, el kiosco de prensa forma parte de un concepto más amplio que puede denominarse “punto de venta”. En la actualidad, el “punto de venta” ha ampliado extraordinariamente su ámbito en la estela de la masificación del consumo; de ese modo, aparecen nuevos “puntos de venta” en casi todos los espacios públicos que presentan un alto nivel de concentración o tránsito de personas (aeropuertos o estaciones, grandes superficies comerciales, etc.), no obstante lo cual el kiosco de prensa continua manteniendo un importante nivel de implantación en todas las sociedades desarrolladas, en la medida en que sigue presente en las plazas y viarios públicos y, por tanto, resulta accesible a todas las personas, con independencia del estrato social al que pertenezca; y también, en alguna medida, por cumplir una cierta función de “relación interpersonal” o “punto de encuentro”. No es difícil comprobar empíricamente como, además de comprar el periódico, las personas que acuden al kiosco saludan a su propietario o a otros vecinos que están desarrollando la misma actividad social, comentan el último resultado deportivo o critican la marcha de las obras de reacondicionamiento del barrio, generándose así una red de contactos y comunicaciones interpersonales que contribuye a dar soporte a la vida pública de la zona o la ciudad (entronca así el kiosco con su origen más remoto como construcción enclavada en la plaza, y destinada a manifestaciones público-culturales, como la música, el mimo, o incluso el propio discurso oral; en definitiva, el kiosco como elemento del ágora o foro público).

En ese sentido, también es de advertir como la ubicación del kiosco suele ocupar lugares estratégicos del barrio o de las ciudades que acaban catalizando parte de las relaciones sociales de la zona; y paradójicamente sirven de instrumento de comunicación de ese ámbito puramente local con el ámbito de comunicación global (este último, en sentido únicamente unidireccional), a través de la adquisición de la prensa escrita que informa de acontecimientos ocurridos en todo el mundo (ámbito global de comunicación).

Negocio y comunicación

Este kiosco contemporáneo, además de revistas, también ofrece pequeñas mercancías de uso cotidiano.

Más allá de ser adecuada la definición del kiosco como eslabón de la cadena que une la edición del periódico con el lector y, por tanto, que contribuye a la difusión de la comunicación y de la cultura, lo cierto es que el kiosco de prensa es también, cuando no esencialmente, el ámbito físico en el que se desarrolla una actividad estrictamente mercantil (venta de mercancía a cambio de precio), lo que condiciona decisivamente su ubicación, sus características constructivas, y su oferta.

En ese sentido, ya hemos indicado que la elección del lugar se define por el alto potencial de clientes (lugares muy concurridos o de tránsito intenso de personas); las características constructivas se han ido adaptando a las progresivas transformaciones, cualitativas y cuantitativas de los medios de prensa escritos, pasando de la simple mesa o mostrador a las actuales construcciones cerradas (excepto en la fachada abierta al público) capaces de almacenar stocks de una multiplicidad de publicaciones (revistas mensuales, semanarios, diarios, coleccionables, etc.).

Pero resulta crucial subrayar que el kiosco de prensa, en la búsqueda del beneficio, consustancial a la actividad mercantil, también ha experimentado transformaciones decisivas en el abanico de los productos que constituyen su oferta. Lejos queda la imagen cinematográfica que citábamos al principio del joven vendedor de ejemplares de un periódico. En la actualidad el kiosco de prensa ofrece, en el entorno de su producto central (las publicaciones escritas), todo tipo de soportes de comunicación escrita, incluso libros y soportes audiovisuales vinculados a la estrategia de mercado de los diarios y revistas; también incluye pequeñas mercancías de uso cotidiano (golosinas, pilas, refrescos, etc.) conectados a necesidades secundarias. En definitiva, se ofrece una gama de productos de coste similar al que constituye la actividad esencial e idóneos para ser adquiridos en el acto (cotidiano y regular) de comprar el periódico.

La búsqueda del beneficio, a la que venimos aludiendo, habrá de verse fuertemente condicionada por la revolución de los medios de difusión escritos a la que asistimos a partir de las nuevas tecnologías de la información; cuestión ésta, que se enmarca en el más amplio debate sobre el futuro de la prensa escrita, cuyo análisis desborda los límites de este artículo. Pero no obstante, ya cabe observar como ese proceso de transformación en los soportes de la información (de lo impreso en papel a la impresión digital) empieza a encontrar respuesta en la oferta y características, constructivas y técnicas, de los kioscos de prensa. Valga, a estos efectos, notar que ya se han realizado experiencias piloto en kioscos de prensa de Madrid, y de otras ciudades del mundo, al objeto de convertir al kiosco en un punto de enlace de red wifi de tal modo que en el perímetro del kiosco sea posible la conexión inalámbrica a Internet para usuarios de soportes (vgr. teléfonos móviles de tercera generación) con este servicio. No debe descartarse que próximamente veamos en los expositores o en el propio mostrador del kiosco los nuevos aparatos tecnológicos (e-books, etc.) que permiten el acceso a las ediciones digitales de los periódicos y, en general, a la difusión de información escrita, así como la oferta de servicios complementarios que la posibilitan (tarjetas de móviles, servicios de recarga, etc.).

Enlaces externos

Referencias

Obtenido de "Kiosco de prensa"

Wikimedia foundation. 2010.


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