Ll


Ll
Para otros usos de este término, véase LL (desambiguación).
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Abecedario
Alfabeto español

El dígrafo Ll fue considerado -entre 1803 y 2010- como la decimocuarta letra del alfabeto español y su undécima consonante, pero ya no lo es. Su nombre es femenino: la elle, plural elles.

En aragonés, asturiano, aymara, español, catalán, euskera, gallego y quechua, representa tradicionalmente un fonema lateral palatal (AFI /ʎ/).

Contenido

Historia

A partir de 1803, con la publicación de la cuarta edición del Diccionario de la lengua española, el alfabeto español constaba de 29 letras, e incluía los dígrafos ch y ll debido a su valor fonético propio. Durante el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española celebrado en Madrid en 1994, y por recomendación de varios organismos, se acordó reordenar los dígrafos ch y ll en el lugar que el alfabeto latino básico les asigna, aunque todavía seguían formando parte del alfabeto.[1] Con la publicación de la Ortografía de 2010, tanto la ch como la ll dejaron de considerarse letras individuales, y el alfabeto español ya no las incluye más. Esto no supone, de ninguna manera, que desaparezcan de la escritura: simplemente, dejan de contarse entre las letras del abecedario.[2]

Pronunciación

En la actualidad, en buena parte de España y de América Latina, el fonema lateral palatal representado originalmente por este dígrafo se ha perdido y ha convergido con el fonema palatal central representado por la consonante Y. Este cambio fonológico se denomina yeísmo, y ha avanzado notablemente en España en las últimas décadas entre las generaciones más jóvenes debido a la influencia de la radio y la televisión (emitidas principalmente desde Madrid, que es un área históricamente yeísta).

Difícilmente puede afirmarse que el yeísmo sea, bien en origen o en la actualidad, un andalucismo fonético. En ambos lados del Atlántico el yeísmo continúa propagándose en la actualidad sin que podamos establecer una relación directa de la innovación en España y América. Muy seguramente el yeísmo ha surgido de forma espontánea en muchas zonas del español debido al escaso papel fonológico del fonema /ʎ/.

En España la pronunciación tradicional como lateral palatal ha quedado así relegada hoy casi por completo a las generaciones más mayores y a áreas rurales principalmente de Castilla, Cataluña, Valencia, Navarra, País Vasco, Aragón, Murcia y Extremadura. Pese a la creencia de que toda Andalucía es yeísta aún quedan restos de distinción en las cercanías de Sevilla, norte de Huelva y zonas de la Serranía de Ronda (provincia de Málaga).

En América. los países que mejor conservan la distinción de /ʎ/ y /ʝ̞/ son Paraguay y Bolivia. Antaño la distinción estaba muy viva en las tierras altas de Perú, Ecuador, Colombia y zonas del norte de Argentina, hoy en día tan sólo observamos restos de /ʎ/ en estas regiones, entre sus hablantes mayores. En estas zonas de América latina podemos constatar que la mejor conservación de la palatal lateral se ha debido a la influencia de otras lenguas que articulan el fonema /ʎ/ como en el caso del quechua y el aymara. En España también es notorio el influjo del catalán y el euskera en la mejor conservación de la palatal lateral.

Por ejemplo, en catalán, como se acaba de apuntar, la pronunciación como lateral palatal se mantiene con vigor, pues en el catalán central el yeísmo está socialmente estigmatizado.[cita requerida] El catalán distingue además a la Ll de la ele larga o geminada (IPA /lː/), que se representa como L·l (con un punto entre ambas eles), p.ej. col·legi, paral·lel.

Así como el contacto con algunas lenguas favorece la conservación de la palatal lateral (catalán, aymara, quechua), también encontramos el caso contrario: el español exporta el yeísmo a otras lenguas en zonas bilingües. El caso más llamativo es el del gallego, lengua que está generalizando la confusión de Ll e Y pese a que el portugués, la lengua viva más próxima al gallego y desciendente del mismo tronco común que el gallego, no conoce el yeísmo en ninguno de sus dialectos peninsulares.

En la mayor parte de Argentina y en todo Uruguay la "Ll" se pronuncia como una fricativa alveolar sorda [ʃ], el sonido de "sh" en la palabra inglesa shirt (camisa) ó de "ch" en la palabra francesa chemin (camino).

En italiano, Ll representa una ele larga o geminada (ĿL catalana), p.ej. alla, della. Mientras que GLI representa un sonido de lateral palatal (Ll catalana o castellana), que entre vocales se alarga a elle geminada (TLl catalana), p.ej. gli, taglio (en catalán se escribirían: "lli", "tatllo").

En albanés, el dígrafo Ll representa a una lateral coronal velarizada (IPA /ɫ/), que suena como la característica L catalana o como la ele dura del ruso. Mientras que L en albanés representa a una lateral coronal palatalizada (IPA /lʲ/), como la ele suave del ruso y similar a la lateral palatal catalana. Así pues, los sonidos que representan L y Ll en albanés y en catalán están intercambiados: L catalana = Ll albanesa = L dura rusa; Ll catalana ≈ L albanesa = L suave rusa.

En galés, Ll representa a una lateral fricativa (IPA /ɬ/), sonido a mitad de camino entre una sh, una h aspirada y una ele (representado en zulú como HL y en navajo mediante la misma letra que en IPA).

Referencias

  1. Real Academia Española (1999). «Elementos y principios generales de la ortografía española». Ortografía de la lengua española. p. 1. ISBN 84-239-9250-0. 
  2. Real Academia Española (ed.): «Exclusión de los dígrafos ch y ll del abecedario» (2010).

Enlaces externos


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