Protesta de los Trece


Protesta de los Trece

Protesta de los Trece

La Protesta de los Trece es un hecho histórico vinculado a la historia de Cuba, que ocurrió el 19 de marzo de 1923[1] durante los primeros años de la República.

Marco Histórico

El presidente Alfredo Zayas (1921-1925) asume el poder en medio de la grave crisis económica, financiera y política iniciada el año anterior, y bajo su mandato se completa el proceso de dominio casi absoluto de la economía cubana por el capital estadounidense [cita requerida]. No obstante, entre 1923 y 1925 hay una señalada —aunque efímera— recuperación azucarera, que junto a la tolerancia que se vivió en esos años, sirve para que algunos den una imagen positiva de su gobierno.

Hecho histórico

Ya desde 1913, al cesar en su cargo de Vicepresidente de la República, se había autodesignado historiador oficial de Cuba con un sueldo de 500 pesos mensuales. Durante su mandato ganó dos veces, «casualmente», el primer premio de la Lotería Nacional, y fue el único Presidente que se erigió una estatua en vida. Dio vía libre al juego y otros vicios; distribuyó «botellas» y promovió una ley de amnistía que beneficiaba a los que habían cometido fraudes. Al final de su mandato, su fortuna personal ascendía a varios millones de pesos[cita requerida].

Muestra de los jugosos negocios que promovió es la compra del convento capitalino de Santa Clara a una empresa privada. En la época de las «vacas gordas», la Iglesia lo había vendido por un millón de pesos a la citada empresa, y ahora, en plena crisis, el Estado paga por él dos millones trescientos mil pesos.

El escándalo suscitó gran repulsa popular, y dió lugar a un hecho que tuvo gran resonancia pública: la llamada «Protesta de los 13». Con motivo de un homenaje que se rendía a la escritora uruguaya Paulina Luissi en la Academia de Ciencias de Cuba, iba a usar de la palabra Erasmo Regüeiferos, miembro del Gabinete de Zayas y uno de los responsables de aquella operación. Antes de que el orador comenzara, varios jóvenes intelectuales se pusieron de pie, y uno de ellos, el abogado y poeta Rubén Martínez Villena, denunció la compra fraudulenta y acusó a Regüeiferos ante el auditorio.

El grupo se retiró del acto y publicó el siguiente manifiesto firmado por los 13 intelectuales que le dieron nombre a la protesta:

Un grupo de jóvenes cubanos ha realizado ayer en el salón de la Academia de Ciencias un acto cívico de protesta.

Nosotros, los firmantes, nos sentimos honrados y satisfechos por habernos tocado en suerte iniciar un movimiento que patentiza una reacción contra aquellos gobernantes conculcadores, expoliadores, inmorales, que tienden con sus actos a realizar el envilecimiento de la Patria.

Ante lo ocurrido ayer en la Academia de Ciencias, declaramos:

Primero: Que por este medio pedimos perdón nuevamente al Club Femenino, reiterando que no ha sido intención nuestra perturbar en modo algunos sus funciones, ni mucho menos el homenaje que se rendía a Paulina Luissi. En espíritu estamos con las mujeres dignas y lamentamos que la medida tomada por nosotros, producto de civismo y reflexión, haya tenido efecto en un acto organizado por ellas.

Segundo: Que sólo es nuestro objeto manifestar la inconformidad de la juventud, que representamos, con los procedimientos usados por ciertos hombres públicos.

Tercero: Que siendo el acto homenaje a Paulina Luissi el primero público en que tomaba parte el señor Erasmo Regüeiferos, personalidad tachada por la opinión pública ante el hecho estupendo de haber refrendado el decreto inmoral y torpe relativo a la adquisición del convento de Santa Clara, sólo contra él, o contra su actuación debe entenderse nuestra actitud al retirarnos de la sala.

Cuarto: Que la juventud consciente, sin ánimo perturbador ni más programa que lo que estima el cumplimiento de un deber, está dispuesta en lo sucesivo a adoptar idéntica actitud de protesta en todo acto en el que tome parte directa o indirecta una personalidad tachable de falta de patriotismo o de decoro ciudadano.

Quinto: Que por este medio solicitamos el apoyo y la adhesión de todo el que, sintiéndose indignado contra los que maltratan la República, piense con nosotros y estime que es llegada la hora de reaccionar vigorosamente y de castigar de alguna manera a los gobernantes delincuentes.

La Habana, marzo 19 de 1923.

Firmantes: Rubén Martínez Villena, José Antonio Fernández de Castro, Calixto Masó, Félix Lizaso, Alberto Lamar Schweyer, Francisco Ichaso, Luis Gómez Wangüemert, Juan Marinello Vidaurreta, José Z. Tallet, José Manuel Acosta, Primitivo Cordero Leyva, Jorge Mañach y J.L. García Pedrosa.

Casi todos los firmantes se destacarían después en las artes, las letras y en la política, y darían origen al llamado Grupo Minorista, de honda repercusión en la historia de esa época. Dos de los protagonistas, Martínez Villena y Juan Marinello, desempeñarían más tarde, hasta la muerte, altos cargos de dirección en el movimiento obrero y comunista.

Referencias

  1. Fernandez Valledor, Roberto. Identidad Nacional y Sociedad En La Ensayistica Cubana Y Puertoriqueña 1920-1940. Santo Domingo: Corripio, 1993. p.71.
Obtenido de "Protesta de los Trece"

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