Quinto Servilio Cepio el Viejo


Quinto Servilio Cepio el Viejo

Quinto Servilio Cepio el Viejo

Para otros usos de este término, véase Quinto Servilio Cepio.

Quinto Servilio Cepio, conocido como Quinto Servilio Cepio el Viejo fue un político y militar de la República de Roma. Obtuvo el consulado en el 106 a. C., y el gobierno proconsular de la Galia Cisalpina en el 105 a. C. Era hijo de Quinto Servilio Cepio, que luchó contra Viriato durante la Guerra Lusitana. Cepio fue el padre de Quinto Servilio Cepio el joven, el abuelo de Servilia Cepionis y el bisabuelo de Marco Junio Bruto.

Durante su consulado, llevó adelante un proyecto de ley que dictaba que los jurados debían estar formados exclusivamente por senadores y no por equites.[1]

En la Batalla de Arausio en el 105 a. C., Cepio lideró uno de las dos fuerzas enviadas por Roma para derrotar a los germanos formados por tribus de cimbrios, teutones, marcomanos y queruscos. La otra fuerza estaba comandada por el cónsul del año Cneo Malio Máximo.

Mientras marchaba hacia Arausio, Cepio saqueó los templos de la ciudad de Tolosa, encontrando 15.000 talentos de oro y 10.000 talentos de plata, (el famoso oro de Tolosa). Las riquezas de Tolosa fueron inmediatamente transportadas a Roma, pero solo llegó la plata, ya que la caravana con el oro fue asaltada por unos bandidos que mataron a toda la cohorte que lo custodiaba. En Roma surgieron rumores de que estos bandidos habían sido contratados por el propio Cepio para poder apropiarse de las inmensas riquezas; esta tesis se apoya en que el Oro de Tolosa nunca se encontró. Parece ser que este oro fue transmitiéndose de generación en generación hasta llegar a Bruto.

En la Batalla de Arausio, Cepio rechazó la cooperación con Cneo Máximo ya que era un hombre nuevo que pertenecía a la nobleza rural pero no al patriciado o nobleza romana, eso para el elitista y arrogante Cepio era una ofensa. Cepio rechazó la unión de las dos fuerzas temeroso de que si derrotaran a los germanos Máximo se llevaría toda la gloria. Muy seguro de sus posibilidaes, Cepio se enfrentó en una batalla atrozmente planteada a los germanos y sufrió una de las derrotas más apabullantes de toda la historia de Roma. Tanto el ejército de Máximo como el de Cepio perecieron en su totalidad.

A su regreso a Roma, Cepio fue juzgado por el tribuno de la plebe Cayo Norbano Balbo con la acusación textual de "pérdida de su ejército". Cepio perdió el juicio y fue condenado, perdió la ciudadania y se le prohibió recibir agua o comida a menos de 800 millas de Roma. Fue condenado a pagar 15.000 talentos de oro y al no poder pagarlo, fue condenado al exilio en la ciudad de Esmirna. A Cepio se le prohibió todo contactos con familiares o conocidos de Roma.

Cepio pasó el resto de sus días en el exilio y murió en Esmirna.

Precedido por:
Lucio Casio Longino y Cayo Mario
Cónsul de la República Romana junto con Cayo Atilio Serrano
106 a. C.
Sucedido por:
Publio Rutilio Rufo y Cneo Malio Máximo

Referencias

  1. Tácito, Annales xii. 60

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