Ricardo I de Inglaterra

Ricardo I de Inglaterra

Ricardo I de Inglaterra

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Ricardo I
Rey de Inglaterra, Duque de Normandía y Aquitania y Conde de Anjou
Richard coeur de lion.jpg

Rey de Inglaterra
Duque de Normandía y Aquitania
6 de julio de 1189 - 6 de abril de 1199
Predecesor Enrique II
Sucesor Juan I

Conde de Anjou
6 de julio de 1189 - 6 de abril de 1199
Predecesor Enrique II
Sucesor Arturo I

Nacimiento 8 de septiembre de 1157
Palacio de Beaumont, Oxford
Fallecimiento 6 de abril de 1199 (41 años)
Châlus, Limousin, Francia
Entierro Abadía de Fontevrault, Francia
Regente Reina Leonor; William Longchamp, obispo de Ely (Tercera Cruzada)
Consorte Berenguela de Navarra
Casa Real Casa de Plantagenet
Padre Enrique II
Madre Leonor de Aquitania

Ricardo I de Inglaterra (n. Palacio de Beaumont, Oxford, 8 de septiembre de 1157 - Châlus, Limousin, Francia, 6 de abril de 1199), conocido como Ricardo Corazón de León, fue Rey de Inglaterra entre 1189 y 1199, siendo el tercer hijo del rey Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania.

En su época, el trovador Bertran de Born lo apodó “Òc e non” (‘sí y no’). Pasó muchos años de su reinado fuera de su reino, ya que gran parte de sus dominios se encontraban en Francia. Tomó parte en la Tercera Cruzada, con campañas en Sicilia y Chipre en el camino y, posteriormente pasó un período arrestado por Leopoldo V, duque de Austria.

Contenido

Familia

Fue el tercer hermano de Enrique II de Inglaterra y tambien hermano menor por parte materna de María de Champaña y de Alix de Francia. También fue el hermano menor de Guillermo, conde de Poitiers, Enrique el Joven y de Matilde de Inglaterra, duquesa de Brunswick, así como el hermano mayor de Godofredo, duque de Bretaña, Leonor, Juana de Inglaterra —que sería reina de Sicilia (Juana Plantagenet)— y Juan, conde de Mortaina

Biografía

Aunque nació en el Palacio de Beaumont, Oxford en Inglaterra, como la mayor parte de la familia real, era esencialmente francés. Cuando sus padres efectivamente se separaron, él permaneció con su madre Leonor y fue investido con el título de duque de Aquitania en 1168 y conde de Poitiers en 1172. Simultáneamente su hermano mayor, Enrique el Joven, era coronado como "segundo" Rey de Inglaterra, subordinando a su padre.

Fue un hombre con una buena educación, que compuso poesía en francés y en occitano, también se decía que era muy atractivo con cabello rojizo y rubio, ojos claros y complexión pálida. Aparentemente tenía una estatura mayor a la del promedio, pero dado que su cuerpo se perdio en la Revolución Francesa, no se conoce su estatura exacta. Hacia el fin de su vida tuvo sobrepeso.

Desde temprana edad, pareció tener habilidades políticas y militares destacadas y se volvió notorio por su valentía y caballerosidad, combatiendo fuertemente para controlar las rebeliones de los nobles en su propio territorio. Como sus hermanos, Ricardo desafiaba la autoridad de su padre constantemente y su sentido de responsabilidad se volvía cuestionable.

Revuelta contra Enrique II

En 1161, su hermano mayor Enrique el Joven fue coronado co-rey, siendo además designado Conde de Anjou como Enrique II (1170-1183), pero los historiadores lo suelen llamar Enrique el Joven, para no confundirlo con su sobrino del mismo nombre, Enrique III de Inglaterra. En 1173, junto a sus hermanos Enrique el Joven y Godofredo, apoyados por el rey Felipe II de Francia y su madre, se sublevó contra su padre, planeando destronarlo y dejar a Enrique el Joven como el único rey de Inglaterra. Una razón de mayor peso para sus desavenencias fue que su prometida, Adela de Francia, acabara como amante de su padre, por lo que era imposible su matrimonio con ella. En este primer enfrentamiento Enrique II se impone a sus hijos y a Leonor de Aquitania, encerrando a ésta.

Enrique II invadió Aquitania en dos ocasiones. A la edad de 17 años, Ricardo fue el último de sus hermanos en mantenerse en contra de su padre, finalmente se negó a pelear con él frente a frente y le pidió perdón. En 1174, luego del fín de la revuelta fallida, Ricardo prestó juramento de lealtad a su padre.

Aunque estaba aplacado por el título de Conde de Poitou, Ricardo quería más. Pero Enrique II se rehusaba a confiar a sus hijos ningún recurso que éstos pudieran usar en su contra, por razones obvias.

Luego de su fracaso de derrotar a su padre, Ricardo se concentró en sofocar las rebeliones internas de los nobles de Aquitania, especialmente en el territorio de Gascuña. La creciente crueldad de su reino llevó a una revuelta mayor en 1179. Los rebeldes esperaban destronar a Ricardo y pidieron ayuda a sus hermanos Enrique y Godofredo. El punto de inflexión ocurrió en el Valle de Charente, la primavera de 1179. La fortaleza de Taillebourg estaba extremadamente bien defendida y se consideraba inexpugnable. El castillo estaba rodeado por un acantilado en tres de sus lados y contaba en el cuarto con una pared de tres capas. Ricardo destruyó y saqueó primero las granjas y tierras alrededor de la fortaleza, dejando a sus defensores sin refuerzos o salida. Los habitantes de la fortaleza tenían tanto miedo de Ricardo en ese punto que dejaron la seguridad de su castillo y atacaron a Ricardo fuera de sus murallas. Él fue capaz de subyugar al ejército y luego siguió a los defensores dentro de las puertas abiertas, donde fácilmente tomó el castillo en dos días. Su victoria en Taillebourg disuadió a muchos barones de sus pensamientos de rebelión y los forzó a declararse leales a él. Esto también le valió a Ricardo la reputación de un hábil comandante militar.

En 1181 y 1182, Ricardo enfrentó una rebelión sobre la sucesión del condado de Angoulême. Sus opositores se volvieron a Felipe II de Francia para pedir su apoyo y la lucha se extendió hacia Limousin y Périgord. Ricardo fue acusado de crueldad (incluyendo la violación) contra sus objetivos: “Él tomó por la fuerza a las señoras, hijas y parientes de sus hombres libres y las hizo sus concubinas. Y luego de haber extinguido el ardor de su lujuria con ellas, echó mano de sus soldados para lo mismo”. Sin embargo, con el apoyo de su padre y de Enrique el Joven, tuvo éxito sobre el vizconde Aimar V de Limoges y al conde Elie de Périgord.

Luego de que Ricardo sofocara la rebelión de los barones, volvió a desafiar a su padre por el trono. Entre 1180 y 1183 creció la tensión entre Enrique y Ricardo, como rey Enrique ordenaba a Ricardo pagarle homenaje a Enrique el Joven, pero Ricardo se rehusaba. Finalmente, en 1183, Enrique el Joven y Godofredo, duque de Bretaña, invadieron Aquitania en un intento de someter a Ricardo. Los barones de este último se unieron en el fragor y se volvieron en contra de su duque. Sin embargo, el ejército de Ricardo fue capaz de repeler a los ejércitos invasores y ejecutó a los prisioneros. El conflicto tuvo una breve pausa en junio de 1183, cuando murió Enrique el Joven. Pero Enrique II se apresuró a dar a su hijo menor Juan de Inglaterra, permiso para invadir Aquitania. Con la muerte de Enrique el Joven, Ricardo quedaba como el hermano mayor y heredero a la corona inglesa, pero continuó combatiendo a su padre.

A objeto de reforzar su posición, Ricardo se alía en 1187 con Felipe II, hijo del ex marido de Leonor, Luis VII de Francia y de su tercera mujer, Adela de Champaña. Roger de Hoveden escribió:

“El rey de Inglaterra estaba atónito y se preguntaba qué podía significar [esta alianza] y, tomando precauciones para el futuro, con frecuencia enviaba mensajeros a Francia con el propósito de llamar a su hijo Ricardo, quien pretendió inclinarse a su padre y, listo para volver a él, tomó su camino a Chinon y, a pesar de la persona que lo custodiaba, se llevó la mayor parte del tesoro de su padre y con él fortificó sus castillos en Poitou, negándose a ir donde su padre”.

En retribución a la ayuda de Felipe contra su padre, Ricardo le promete concederle sus derechos sobre Normandía y Anjou. Ricardo le presta homenaje a Felipe en noviembre del mismo año. Cuando llegan novedades de la batalla de Hattin, él toma la cruz en Tours, acompañado de varios otros nobles franceses.

En 1188 Enrique II planea concederle Aquitania a su hijo menor, Juan. Al año siguiente, Ricardo trata de tomar el trono de Inglaterra para sí mismo, uniéndose a la expedición de Felipe contra su padre. El 4 de julio de 1189, las fuerzas de Ricardo y Felipe derrotan al ejército de Enrique en Ballans.

Enrique, con el consentimiento de Juan, acuerda nombrar a Ricardo como su sucesor. El 6 de julio Enrique II muere en Chinon y Ricardo I se convierte en rey de Inglaterra, duque de Normandía y Conde de Anjou. Roger de Hoveden afirma que el cuerpo de Enrique sangró por la nariz en presencia de Ricardo, lo que se tomó como un signo de que Ricardo había causado su muerte. Fue coronado oficialmente como duque el 20 de julio y como rey en Westminster el 3 de septiembre.

Reinado

Violencia antisemita

Cuando Ricardo I fue coronado rey de Inglaterra, excluyó a todos los judíos y mujeres de la ceremonia (aparentemente porque su coronación no era meramente como rey, sino que también como cruzado), pero algunos líderes judíos llegaron a presentar regalos al nuevo rey. Según Ralf de Diceto, los cortesanos de Ricardo desnudaron y flagelaron a los judíos y luego los echaron de la corte. Cuando se extendió el rumor de que Ricardo había ordenado asesinar a todos los judíos, en la población de Londres comenzó una masacre. Muchos judíos fueron golpeados hasta la muerte, saqueados y quemados vivos. Sus casas fueron incendiadas y muchos de ellos fueron bautizados a la fuerza. Algunos buscaron refugio en la Torre de Londres y otros lograron escapar. Entre otros, fue asesinado Jacobo de Orleans, reconocido ampliamente como uno de los más prominentes de la época. Roger de Howeden, en su Gesta Regis Ricardi, expuso que la revuelta fue iniciada por los ciudadanos viciosos e intolerantes y que Ricardo I castigó a los perpetradores y permitió a los judíos conversos a la fuerza volver al judaísmo. El Arzobispo de Canterbury Baldo de Exeter reaccionó diciendo que “Si el Rey no es un hombre de Dios, entonces más bien es del Diablo”,[cita requerida] refiriéndose a la supuesta sangre infernal de la línea angevina.

Al darse cuenta de que los asaltos desestabilizarían su reino en vísperas de su partida a la cruzada, Ricardo I ordenó la ejecución de los responsables de los asesinatos y persecuciones más notables (muchos de ellos ya habían sido colgados al incendiar hogares cristianos por error durante la revuelta). Distribuyó un escrito real ordenando que se dejara en paz a los judíos. Sin embargo, el edicto no fue puesto en práctica en forma estricta y en marzo siguiente hubo más violencia, incluyendo una masacre en York.

Planes de cruzada

Ricardo ya había tomado la cruz como Conde de Poitou en 1187. Su padre Enrique II de Inglaterra y Felipe II de Francia también lo habían hecho en Gisors el 21 de enero de 1188, luego de enterarse de la caída de Jerusalén en manos de Saladino. Habiéndose convertido en rey, Ricardo y Felipe acordaron ir a la Tercera Cruzada juntos, temiendo que en su ausencia el otro usurpase sus territorios.

Ricardo juró renunciar a su pasado de debilidad para demostrar que era merecedor de tomar la cruz. Comenzó a reunir y equipar un ejército de cruzada nuevamente. Gastó la mayor parte del tesoro de su padre (llenado con el dinero reunido por el impuesto saladino), subió los impuestos e incluso acordó liberar al rey Guillermo I de Escocia de su servilidad a cambio de 10.000 marcos. Para reunir aún más dinero, vendió posiciones oficiales, derechos y tierras a cualquier interesado. Incluso aquellos que ya habían sido nombrados, fueron forzados a pagar fuertes sumas para retener sus puestos. Incluso Guillermo Longchamp —obispo de Ely y canciller del Rey—, hizo una oferta de 3000 libras para permanecer como canciller. Aparentemente, esta oferta fue respondida por un tal Reginaldo el Italiano, pero fue rehusada.

Hizo algunos arreglos finales en el continente. Reconfirmó el nombramiento hecho por su padre de Guillermo Fitz Ralph al importante puesto de senescal de Normandía. En Anjou, Esteban de Tours fue reemplazado como senescal y temporalmente encarcelado por mal manejo fiscal. Payn de Rochefort, un caballero angevino, fue elevado al puesto de senescal de Anjou. En Poitou, el ex preboste de Benon, Pedro Bertin fue nombrado senescal y, finalmente, en Gascuña, el oficial local Helio de La Celle fue escogido para la senescalía. Luego de reposicionar a la mayor parte de su ejército, y dejar resguardadas sus posesiones territoriales en Francia, Ricardo I finalmente inició la marcha a la cruzada el verano de 1190, cuya demora fue criticada por trovadores como Bertrán de Born. Nombró regentes a Hugh, obispo de Durham y a Guillermo de Mandeville, tercer conde de Essex, quien murió poco después y fue reemplazado por el canciller del rey, Guillermo Longchamp. El hermano de Ricardo I, Juan I de Inglaterra, no estuvo de acuerdo con esta decisión y comenzó a intrigar contra Guillermo.

Algunos autores han criticado a Ricardo I por pasar sólo 6 meses de su reinado en Inglaterra y desviar los recursos del reino para apoyar su Cruzada y otras campañas en lo que hoy es Francia. Ricardo I decía que en Inglaterra “hacía frío y siempre está lloviendo” y, cuando juntaba fondos para su cruzada, se le oía declarar que “Si hubiera encontrado un comprador para Londres mismo, lo habría vendido”. Sin embargo, Inglaterra era una parte minoritaria de sus territorios, sólo importante al darle un título real con el cual aproximarse a otros reyes como un igual. Como la mayoría de los reyes Plantagenet antes del siglo XIV, no tuvo necesidad de aprender el idioma inglés. Dejando el país en manos de varios oficiales nombrados por él (incluyendo a veces a su madre), Ricardo estaba más interesado por sus extensos territorios franceses.

Efigie en la tumba en la Abadía de Fontevrault

Ocupación de Sicilia

En septiembre del año 1190 tanto Ricardo como Felipe llegaron a Sicilia. Luego de la muerte del rey Guillermo II de Sicilia, su primo Tancredo de Lecce había tomado el poder y coronado a principios de 1190 como rey Tancredo de Sicilia, aunque la heredera legal era la tía de Guillermo Constanza de Sicilia, señora del nuevo emperador Enrique VI del Sacro Imperio Romano Germánico. Tancredo había encarcelado a la viuda de Guillermo, la reina Juana de Inglaterra, reina consorte de Sicilia, hermana de Ricardo I y a quien Tancredo no había entregado el dinero que había heredado en el testamento de Guillermo. Al arribo de Ricardo I, demandó que su hermana fuese liberada y se le diese su herencia. La presencia de tropas extranjeras también causó malestar: en octubre se sublevó el pueblo de Messina (Italia), demandando que los extranjeros se fueran. Ricardo I atacó Messina, capturándola el 4 de octubre de 1190. Luego de saquear y quemar la ciudad, Ricardo I estableció allí su base. Permaneció en ese lugar hasta que Tancredo finalmente accedió a firmar un tratado el 4 de marzo de 1191. El tratado fue firmado por Ricardo, Felipe y Tancredo. Los términos principales eran:

  • Juana sería liberada, recibiría su herencia y la dote que su padre había dado a su último marido.
  • Ricardo y Felipe reconocerían a Tancredo como rey de Sicilia y harían votos para mantener la paz entre sus tres reinos.
  • Ricardo proclamaría oficialmente a su sobrino, Arturo de Bretaña, hijo de Godofredo, como su heredero y Tancredo se comprometía a que una de sus hijas fuese prometida en matrimonio a Arturo, cuando estuviera en edad de casarse.
  • Ricardo y Tancredo intercambiaron regalos, Ricardo dio a Tancredo una espada que decía era Excalibur, la espada del rey Arturo.

Luego de firmar el tratado, Ricardo y Felipe dejaron Sicilia. Este tratado socavó las relaciones de Inglatera con el Sacro Imperio Romano Germánico y causó la sublevación del hermano de Ricardo, Juan, quien esperaba ser proclamado heredero en lugar de su sobrino. Aunque esta sublevación falló, Juan continuó intrigando contra su hermano.

Conquista de Chipre

En abril de 1191, mientras iba a la Tercera Cruzada, Ricardo I hizo una parada en el Imperio Bizantino, específicamente en la isla de Rodas, para evitar el mal tiempo. Al parecer, Ricardo I había estado sólo una vez con su prometida Berenguela de Navarra, años antes de su boda. Él designó a su madre para representarlo y convencer a su padre, Sancho VI de Navarra y a sus parientes para consentir la boda y llevarle a la novia. Ricardo iba en su rescate cuando encallaron en la costa de Chipre. Dejó Rodas en mayo pero una nueva tormenta llevó a la flota de Ricardo I a Chipre.

El 6 de mayo de 1191, la flota de Ricardo I llegó al puerto de Lémesos en Chipre y capturó la ciudad. El déspota de la isla Isaac Comneno de Chipre llegó demasiado tarde para detener a los cruzados y se refugió en Colossi. Ricardo I llamó a Isaac para negociar, pero él demandó su partida. Ricardo y su caballería encontraron al ejército de Isaac en Tremetusia. Los pocos católicos romanos chipriotas y aquellos nobles que se oponían a la regencia de Isaac, se unieron al ejército de Ricardo I. Aunque Isaac y sus hombres pelearon valientemente, el ejército de Ricardo era más numeroso y mejor equipado, lo que les aseguró la victoria. También recibió apoyo militar del rey de Jerusalén, Guido de Lusignan. Isaac resistió desde los castillos de Pentadáctylos, pero luego del asalto del Castillo de Kantara, finalmante se rindió. Se afirma que Ricardo capturó a Isaac, confinándolo con cadenas de plata, dado que había prometido no ponerlo en hierros. La hija de Isaac fue mantenida en el hogar de Berenguela y Juana. Ricardo asaltó la isla y masacró a aquellos que intentaron resistírsele. Él y la mayor parte de su ejército dejaron Chipre hacia Tierra Santa a principios de junio, habiendo ganado para la cruzada una base de apoyo que no estaba bajo amenaza inmediata de los turcos como lo estaba Tiro. En su ausencia, Chipre fue gobernada por Ricardo Camville.

En Ultramar

El rey Ricardo I llegó a Acre, Israel, en Junio del año 1191. Dio su apoyo a su vasallo de Poitiers Guido de Lusignan, que había llevado sus tropas a Chipre para apoyarlo. Guido era el viudo de la prima del padre de Ricardo, Sibila de Jerusalén y que estaba tratando de retener la corona de Jerusalén, a pesar de la muerte de su señora acaecida durante el sitio de Acre el año anterior. El derecho de Guido era disputado por Conrado de Monferrato, segundo esposo de la media hermana de Sibila, Isabel de Jerusalén: Conrado, cuya defensa de Tiro había salvado el reino en 1187, fue apoyado por Felipe de Francia, hijo de su primer primo Luis VII de Francia y por otro primo, el duque Leopoldo V de Austria (Babenberg). Ricardo también se alió con Hunfredo IV de Torón, el primer marido de Isabel, del cual se había divorciado a la fuerza en 1190. Hunfredo era leal a Guido y hablaba el árabe en forma fluida, de forma que servía a Ricardo como traductor y negociador.

Ricardo y sus fuerzas ayudaron en la captura de Acre, a pesar de la grave enfermedad del rey. Se dice que Ricardo I, mientras estaba enfermo de escorbuto, mataba guardias en las paredes con una ballesta, mientras era llevado en una camilla. Conrado de Montferrat concluyó las negociaciones de rendición con Saladino e izó los pendones de los reyes en la ciudad. Ricardo discrepó de Leopoldo V de Austria sobre la destitución de Isaac Comneno (relacionada con la madre bizantina de Leopoldo) y sobre su posición dentro de la cruzada. El pendón de Leopoldo había sido izado al lado de los estandartes inglés y francés. Ello fue interpretado como una arrogancia por Ricardo y Felipe, dado que Leopoldo era un vasallo del Sacro Imperio Romano Germánico (aunque entonces era el líder vivo de más alto rango de las fuerzas imperiales). Los hombres de Ricardo derribaron el pendón y lo tiraron en el foso de Acre. Leopoldo dejó la cruzada inmediatamente. Felipe también se fue poco después, en mala condición de salud y luego de disputas con Ricardo acerca del estado de Chipre (Felipe demandaba la mitad de la isla) y del reinado de Jerusalén. Ricardo se encontró repentinamente sin aliados.

Ricardo mantuvo prisioneros a 2.700 musulmanes como rehenes a objeto de conseguir que Saladino cumpliera todos los términos de la rendición de las tierras circundantes a Acre. Felipe, antes de partir, había confiado sus prisioneros a Conrado, pero Ricardo lo forzó a entregárselos. Ricardo temía que sus fuerzas permanecieran retenidas en Acre, ya que creía que su campaña no podría avanzar con los prisioneros en caravana. Por lo tanto, ordenó que todos los prisioneros fuesen asesinados y se desplazó al sur, derrotando a las fuerzas de Saladino en la batalla de Arsuf el 7 de septiembre. Intentó negociar con Saladino, ofreciéndole a su hermana viuda, Juana de Sicilia como novia para el hermano de Saladino Al Adil, pero no tuvo éxito. En la primara mitad del año 1192, él y sus tropas refortificaron Ascalón.

Una elección forzó a Ricardo a aceptar a Conrado de Montferrat como rey de Jerusalén y vendió Chipre a su protegido derrotado, Guido. Sin embargo, sólo días después, el 28 de abril de 1192, Conrado fue apuñalado hasta la muerte por miembros de la Secta de los Asesinos antes de que pudiera ser coronado. Ocho días después, el propio sobrino de Ricardo, Enrique II de Champaña, se casó con la viuda, Isabel de Jerusalén, aunque estaba en cinta del hijo de Conrado. El crimen nunca fue resuelto en forma conclusiva y los contemporáneos de Ricardo I sospechan que él estuvo involucrado.

Tomando conciencia de que ya no había esperanza de retener Jerusalén, incluso después de haberla tomado, Ricardo ordenó la retirada. Entonces comenzó un período de escaramuzas menores con las fuerzas de Saladino, mientras Ricardo y Saladino negociaban un acuerdo para el conflicto, ya que ambos se dieron cuenta que sus respectivas posiciones eran insostenibles. Ricarco supo que Felipe y su propio hermano Juan preparaban un complot en su contra. Sin embargo, Saladino insistía en arrasar con la fortificaciones de Ascalón que los hombres de Ricardo habían reconstruido y en otros puntos menores. Ricardo hizo un último intento de acercar posiciones al intentar invadir Egipto (la principal base de provisiones de Saladino) pero falló. Finalmente el tiempo de Ricardo se agotaba. Consideró que su regreso ya no podía posponerse, dado que Felipe y Juan tomaban ventaja de su ausencia. Él y Saladino llegaron a un acuerdo final el 2 de septiembre de 1192, que incluía la concesión de la demanda de destrucción de la muralla de Ascalón, así como el libre acceso de los cristianos a Jerusalén y la tolerancia de su presencia allí y una tregua de tres años.

Cautiverio y retorno

Ruinas del Castillo en Durnstein

En diciembre de 1192, y espoleado por las noticias que llegan del reino, Ricardo trata de regresar a Inglaterra pero el mal tiempo desvía su flota a la costa adriática y lo obligan a atracar en Corfú, en las islas del emperador bizantino Isaac II Ángelo, que objetaba la anexión de Ricardo de Chipre, un antiguo territorio bizantino. Disfrazado como un Caballero Templario, Ricardo navegó desde Corfú con cuatro ayudantes, pero su barco encalló cerca de Aquilea, forzando a Ricardo y a sus partidarios a seguir una peligrosa ruta terrestre por Europa central. Mientras se desplazaba hacia el territorio de su cuñado, Enrique de Sajonia, Ricardo fue capturado poco después de la Navidad de 1192, cerca de Viena por Leopoldo V de Austria, que lo acusó de arreglar el asesinato de su primo Conrado de Montferrat. Ricardo y sus criados viajaban disfrazados como peregrinos de baja condición, pero pudo ser identificado porque usaba un anillo lujoso o por su insistencia en comer pollo asado, una delicadeza de la aristocracia. El duque lo llevó como prisionero ante el emperador Enrique VI de Alemania y luego se mantuvo cautivo en Dürnstein. Fue allí que escribió Ja nus hons pris o Ja nuls om pres, una canción en versión francesa y occitana, expresando su sentimiento de abandono por parte de su propia gente. No obstante, las condiciones de su cautiverio no fueron severas. Él declaró al emperador: “Nací con un rango que no reconoce ningún superior que no sea Dios”.

Su libertad no le interesaba a nadie: Felipe II de Francia prefería a su hermano Juan y el Papa Celestino III lo rechazaba por su conducta. Sólo su madre, Leonor de Aquitania y su fiel sirviente Blondel luchaban incansablemente para liberar a Ricardo, intentando reunir el dinero del rescate consistente en 150.000 marcos (cerca de cinco veces el ingreso anual de la corona inglesa bajo la regencia de Ricardo) que pedía Enrique. Tanto el clero como los legos debieron pagar fuertes impuestos de un cuarto del valor de su propiedad, los tesoros de oro y plata de las iglesias fueron confiscados y se reunió dinero mediante la compensación monetaria por parte de los nobles por no hacer el servicio militar debido a la corona e impuestos de carucage. El emperador pidió 100.000 marcos para él antes de liberar al rey, el mismo monto reunido por el impuesto saladino pocos años antes. Al mismo tiempo, Juan, el hermano de Ricardo y el rey Felipe de Francia ofrecieron 80.000 al emperador para que mantuviera prisionero a Ricardo hasta la fiesta de San Miguel y Todos los Ángeles de 1194. El emperador rehusó esta oferta. El dinero del rescate del rey había sido transferido por los embajadores del emperador, pero “bajo la responsabilidad del rey” (si se hubiese perdido en el camino, habría sido responsabilidad de Ricardo) y finalmente el 4 de febrero de 1194 Ricardo fue liberado. Felipe envió un mensaje a Juan que decía: “Cuídate, el demonio anda suelto”.

Matrimonio

Antes de dejar Chipre, Ricardo I se casó en la ciudad de Limassol, el 12 de mayo de 1191, con Berenguela de Navarra, primera hija del rey Sancho VI de Navarra. La boda se llevó a cabo en la Capilla de San Jorge y asistió su hermana Juana a la ceremonia, a quien Ricardo había traído desde Sicilia.

Aunque prometido con Adela de Francia (también referida en las crónicas como Aélis, Alicia o Adelaida) desde su infancia, lo cierto es que tanto su padre, primero, como el propio Ricardo, después, nunca mostraron demasiado interés en culminar este proyecto matrimonial. Al parecer, Enrique II había hecho de Adela su concubina y, según argumentó el propio Ricardo para romper este compromiso poco antes de la llegada de Berenguela al campamento cruzado de Sicilia, de dicha relación había nacido un hijo. Tradicionalmente se viene manteniendo que fue Leonor de Aquitania la instigadora de este matrimonio, pero a tenor de las fuentes, se concluye que fue el propio Ricardo el responsable. Aunque sus mejores biógrafos estiman que el compromiso se habría acordado en 1188, existen indicios para creer que las negociaciones se gestaron durante 1185.

Ricardo llevó a su nueva esposa con él brevemente en este episodio de la cruzada. Sin embargo, volvieron separadamente. Berenguela tuvo casi tantas dificultades como Ricardo en su viaje de retorno y no pudo ver Inglaterra sino hasta después de la muerte de él. Aunque después de su liberación de la prisión alemana, Ricardo mostró algún grado de arrepentimiento por su conducta anterior, no se unió a él Berenguela.

Se le había ordenado a Ricardo reunirse con Berenguela y mostrarle fidelidad en el futuro, advirtiéndole “recordar la destrucción de Sodoma y abstenerse de actos ilícitos”. Esto podría ser considerado como evidencia de que Ricardo I se involucró en actividades homosexuales, aunque se dice que “el pecado de Sodoma” puede ser interpretado más ampliamente: la leyenda bíblica se refiere a intentos de violación masculina, Ricardo ya había sido acusado de violar mujeres. Algunos escritores han sugerido que el hermano de Berenguela, el futuro Sancho VII de Navarra, fue uno de los amantes iniciales de Ricardo I. Sin embargo, cuando Ricardo murió en 1199, Berenguela estaba muy angustiada, aparentemente habiendo amado muchísimo a su marido (aunque ello no implica que haya sido correspondida por él).

Este matrimonio enemistó a Ricardo I con el rey Felipe II y, aprovechando la Cruzada, éste apoyó para la sucesión al trono de Inglaterra a Juan, hermano menor de Ricardo.

Últimos años y muerte

Durante su ausencia, Juan estuvo cerca de arrebatarle el trono. Ricardo lo perdonó cuando se reencontraron e inclinado por necesidades políticas, lo nombró su heredero en lugar de Arturo, cuya madre Constanza de Bretaña podría estar abierta a las propuestas de Felipe II. Ricardo entró en conflicto con Felipe. Cuando este último atacó la fortaleza de Ricardo, Chateau-Gaillard ('The Saucy Castle'), él se jactó de que “si sus murallas hubiesen sido de hierro, aún así lo habría tomado”, a lo cual Ricardo replicó: “Si estas murallas fueran de mantequilla, aún así las hubiera mantenido en pie!”.

Determinado a resistirse a los designios de Felipe sobre los territorios angevinos reclamados como Vexin y Berry, Ricardo usó toda su experiencia militar y vastos recursos en una guerra contra el rey Francés. Hizo una alianza contra Felipe, constituida por Balduino IX de Flandes, Renaud, Conde de Boloña y su suegro, el rey Sancho VI de Navarra, que asaltaron las tierras de Felipe desde el sur. Lo más importante, aseguró la herencia Welf en Saxony para su sobrino, Otón de Poitou, hijo de Enrique el León, que fue elegido Otón IV de Alemania en 1198.

Tumba en Fontevraud

En parte como resultado de estas y otras intrigas, Ricardo ganó varias victorias sobre Felipe. En Freteval en 1194, justo después del retorno de Ricardo de su cautiverio y colecta de dinero en Inglaterra para Francia, Felipe huyó, dejando sus archivos financieros completos con auditorías y documentos que fueron tomados por Ricardo. En la batalla de Gisors (también llamada Courcelles) en 1198, tomó a "Dieu et mon Droit" (‘Dios y mi derecho’) como su lema (que aún es usado en la actualidad por los monarcas británicos) haciendo eco de su anterior alarde al emperador Enrique, de que su rango sólo conocía la superioridad de Dios sobre él.

En marzo de 1199, Ricardo estaba en la Lemosín, sofocando una revuelta del vizconde Aimar V de Limoges. Aunque era Cuaresma, él “devastó la tierra del vizconde con fuego y espada”. Asedió el endeble y virtualmente desarmado castillo de Chalus-Chabrol. Algunos cronistas expresan que esto se debió a que un campesino local había descubierto un tesoro de oro romano, el que Ricardo reclamaba a Aimar en su posición de señor feudal. Sin embargo, los historiadores modernos permanecen escépticos a esta historia, que tiene olor a exemplum o fábula moralizadora.

Al atardecer del 25 de marzo de 1199, Ricardo caminaba por el perímetro del castillo sin su cota de malla, investigando el progreso de las obras militares en los muros del castillo. Ocasionalmente, se verificaban lanzamientos de flechas desde las murallas del castillo, pero se les prestaba poca atención. Un defensor en particular divertía mucho al rey - un hombre parado sobre la muralla, ballesta en mano, sostenía con la otra un sartén que usaba como escudo contra los proyectiles. Él apuntó una flecha deliberadamente al rey, a lo cual éste aplaudió. Sin embargo, otra flecha lo hirió en el hombro izquierdo cerca del cuello. Él intentó sacarla en la privacidad de su tienda, pero no tuvo éxito. Un cirujano, al que Hoveden llamó un carnicero la removió destrozando negligentemente el brazo del rey en el proceso. De cualquier manera, la herida se volvió gangrenosa. De acuerdo a ello, Ricardo hizo traer al ballestero ante él, llamó a Pedro Basil, Juan Sabroz, Dudo y Bertrán de Gurdun alternativamente, según los cronistas, el hombre resultó ser un niño, el cual alegó que el rey había asesinado a su padre y dos de sus hermanos y que había disparado a Ricardo en venganza. El niño esperó ser asesinado, Ricardo, como último acto de piedad, lo perdonó diciendo: “Continúa viviendo y por mi recompensa contempla la luz del día”, antes de ordenar que lo liberaran y despidieran con 100 chelines. Ricardo entonces, puso sus asuntos en orden, legando todos sus territorios a su hermano Juan y sus joyas a su sobrino Otón.

Tumba en la Catedral de Ruán

Ricardo murió el martes, 6 de abril de 1199 en brazos de su madre, más tarde se afirmaría que “Cuando el día terminaba, él terminó su vida terrenal”. Su muerte fue referida como “el León [que] fue asesinado por la Hormiga”. Su último acto de caballerosidad fue infructuoso: tan pronto murió, su mercenario más infame, el capitán Mercadier tomó al niño que disparó la flecha fatal, lo despellejó vivo y luego lo colgó.

El cerebro de Ricardo fue enterrado en la abadía de Charroux en Poitou, su corazón fue enterrado en Ruán en Normandía, mientras el resto de su cuerpo fue sepultado a los pies de su padre en la Abadía de Fontevrault en Anjou, en su lecho de muerte legó todas sus posesiones a su hermano Juan, dado que no tenía herederos legítimos.

Legado

Esta estatua ecuestre en bronce de Ricardo I blandiendo su espada por Carlo Marochetti se yergue en el Palacio de Westminster en Londres.

Ricardo no tuvo hijos legítimos y reconoció sólo a un hijo ilegítimo, Felipe de Coñac. Como resultado, le sucedió al trono su hermano Juan como rey de Inglaterra. Sin embargo, sus territorios franceses, inicialmente rechazaron a su hermano Juan como sucesor, prefiriendo a su sobrino Arturo de Bretaña, el hijo de su último hermano Godofredo, duque de Bretaña, cuya demanda por el poder es considerada con mejor fundamento que la de Juan según los estándares modernos. Sin duda, la falta de herederos directos de Ricardo fue el primer paso en la disolución del imperio angevino. Mientras los reyes de Inglaterra continuaron presionando sus demandas sobre el continente, nunca más regirían los territorio que Ricardo I heredó.

El legado de Ricardo I comprendía varias partes. Primero, él capturó Chipre, lo cual mejoró inmensamente el valor de mantener los reinos francos en Tierra Santa viables por otro siglo. Segundo, su ausencia de la arena política inglesa significó que el eficientísimo gobierno creado por su padre pudo seguir su curso, aunque el rey Juan posteriormente abusaría de ello hasta el punto de quiebre. Por último, legó romances y literatura. Sin considerar los hechos de su reinado, dejó una marca indeleble en la imaginación que se extiende hasta el presente, en gran parte debido a sus explotaciones militares. Ello se refleja en el veredicto final de Steven Runciman sobre Ricardo I: “Fue un mal hijo, un mal marido y un mal rey, pero un soldado espléndido y galante”.

Caracter, perfil psicológico y personalidad.

Había serios defectos en el carácter de Ricardo. Físicamente era magnífico: alto, de piernas largas y fuertes, con cabellos de oro rojizo y facciones hermosas; su herencia materna eran no solo el aspecto propio de la casa de Poitou, sino también sus encantadores modales, su valor y su afición a la poesía y al espíritu aventurero. Sus amigos y criados le seguían con devoción y temor. De sus progenitores heredó un temperamente cálido y un apasionado egoísmo. Pero no tenía ni la astucia política ni la competencia administrativa de su padre, ni el sentido cabal de la reina Leonor. Se había educado en un ambiente de disputas y traiciones familiares. Como favorito de su madre, odiaba a su padre, y desconfiaba de sus hermanas y hermanos, aunque quería a su hermana más joven, Juana. Había aprendido a ser un partidario violento, pero no leal. Era avaricioso, aunque capaz de gestos generosos y aficionado a la vida pródiga. Su energía era inflexible, pero en su ferviente interés por la tarea del momento olvidaba otras responsabilidades. Le gustaba organizar, pero le fastidiaba la administración. Sólo el arte de la guerra podía atraer su atención. Como soldado poseía auténticas dotes, intuición para la estrategia y la táctica y el poder mandar hombres.

Tradición medieval

Hacia la década de 1260, se desarrolló la leyenda de que, después de la captura de Ricardo I, su trovador Blondel viajó por Europa de castillo en castillo, cantando una canción sólo conocida por ellos dos (la habían compuesto juntos). Eventualmente, llegó al lugar en que estaba retenido su señor y oyó que le respondían su canto con el verso correspondientes, lo que le reveló dónde estaba encarcelado el rey. Esta historia es la base de la ópera Richard Coeur-de-Lion (1784) de André Ernest Modeste Grétry y al parecer fue la inspiración de la introducción a la versión en el cine de Ivanhoe (1952) por Richard Thorpe. Pero no parece tener relación con el verdadero Juan 'Blondel' de Nesle, un trovador aristocrático.

En el mundo arábigo, Ricardo se convirtió en una especie de hombre del saco a su muerte. La Antigua Continuación Francesa de Guillermo de Tiro de mediados del siglo XIII afirmaba que las madres árabes amenazaban a sus desobedientes hijos con la admonición: “El rey Ricardo te atrapará”.

Literatura posterior

Ricardo ha aparecido frecuentemente en la ficción, como resultado del “renacimiento de la caballería” de la época del Romanticismo. En 1822 fue objeto del poema épico de Eleanor Anne Porden, Cœur de Lion.

Luego, en Ivanhoe, donde es representado con el pseudónimo de Le Noir Fainéant (‘el Negro Holgazán’), Sir Walter Scott retrató a Ricardo I en la novela El talismán (The Talisman), con un tratamiento totalmente ficticio de la Tercera Cruzada.

También tuvo un papel principal en la obra teatral de James Goldman, El león en invierno (The Lion in Winter), que lo representa como homosexual.

Aparece en Los reyes de intenciones vanas (The Kings of Vain Intent) de Graham Shelby y, de manera más central en "El demonio anda suelto" (The Devil is Loose), en la novela de Norah Lofts The Lute-Player y en la novela de Jean Plaidy (Eleanor Hibbert) El corazón del león (The Heart of the Lion).

Es descrito como un asesino sin piedad de musulmanes en la novela después de Arn Magnusson en la Trilogía de las Cruzadas, escrita por el autor sueco Jan Guillou.

Generalmente, se le presenta en un rol heroico en la literatura infantil, como en el Caballero cruzado (Knight Crusader) de Ronald Welch o en Ricardo Corazón de León de Joseph Lacier.

Referencias en la cultura popular

Películas

Ricardo ha sido representado por los siguientes actores en las siguientes películas:

También aparece en muchas versiones fílmicas de la leyenda de Robin Hood (véase sección correspondiente).

Televisión

En televisión, Ricardo fue la inspiración de una serie de 1962, Ricardo Corazón de León, protagonizada por el actor Dermot Walsh.

En 1965 la serie Doctor Who en su capítulo La Cruzada presenta el conflicto entre Ricardo y Saladino, Ricardo es representado por el actor Julian Glover, quien también lo retrató en una película para la televisión llamada Ivanhoe en 1982, Rory Edwards lo representó en 1997 en la miniserie para televisión Ivanhoe.

Andrew Howard hizo el papel de Ricardo en la adaptación para televisión del año 2003 de la obra El león en invierno. También se le representa en varias versiones televisivas de la leyenda de Robin Hood.

Robin Hood

El filósofo y cronista escocés John Mair fue el primero en asociar al rey Ricardo I de Inglaterra con las leyendas de Robin Hood en su Historia majoris Britannae, tam Angliae quam Scotiae (1521). En las primeras baladas de Robin Hood, el único rey mencionado es “Eduardo nuestro rey venidero”, probablemente refiriéndose a Eduardo II de Inglaterra o a III. No obstante, Walter Scott en su novela Ivanhoe hizo popular el vínculo del sheriff de las leyendas de Robin Hood con el reino de Ricardo I y fue tomado de allí por novelistas y cineastas posteriores.

En general, Robin es representado como manteniendo la justicia en el nombre de Ricardo en contra de Juan y sus oficiales durante el cautiverio del rey.

John Rhys-Davies hizo el papel de Ricardo en un episodio (“El tonto del rey”) de la serie de televisión de los años ochenta Robin de Sherwood. Se le menciona frecuentemente como un personaje que no aparece en pantalla en la serie de la BBC del año 2006, llamada Robin Hood.

Juegos de ordenador

En el juego de aventuras inspirado en Robin Hood de Sierra, llamado Conquests of the Longbow, Ricardo es presentado como el prisionero de Leopoldo de Austria.

El juego de estrategia Medieval Total War contiene dos batallas basadas en sus encuentros con su rival Saladino.

En Empires: Dawn of the Modern World su campaña se desarrolla antes de 1190 y lo muestra luchando contra el rey Felipe II de Francia.

También aparece en el juego de estrategia en tiempo real, llamado Strongold: Crusader.

Además, en Seven Kingdoms 2 es uno de los héroes normandos.

Y en Age of Empires II: sale como enemigo del jefe Saladino y como aliado del emperador del Sacro Imperio Romano, Federico Barbarroja.

Hace aparición una vez más en el juego Assassin's Creed, reprendiendo a Guillermo de Monferrat, señor de Acre y haciendo planes con el gran maestre Roberto de Sable.


Predecesor:
Enrique II
Rey de Inglaterra
Duque de Normandía y Aquitania

1189 - 1199
Sucesor:
Juan I
Predecesor:
Enrique I
Conde de Anjou
1189 - 1199
Sucesor:
Arturo I

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